Vuelve Zinc – Entropía propia

Por Marcos Gendre 0

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Nota
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Si hay un disco de 2019 que ha afilado aristas emocionales dentro de la heterodoxia indie rock, ese ha sido Entropía propia: un trabajo titánico, donde este cuarteto galaico-portugues-catalán ha volcado un tsunami de vivencias filtradas por medio de fases slowcore, crecidas post-rock y toda canalización derivada hacia algo tan poco rastreable en nuestros días: épica con alma, insuflada por vía intravenosa hacia los recuerdos reales o imaginados que amueblan nuestros subconsciente. Imágenes que, como en sus videoclips, recrean vídeos familiares de infancias y memorias prendidas en un pasado que se hace presente en cortes como “La parte que reconozco de los dos” y “Cada indecisión”. Ambos singles emergen como columnas de Trajano dentro de esta edificación armada en torno a paralelismos con la pausa onírica de Codeine o la rítmica orgánica de los Radiohead de Ok Computer.

No hay canción del conjunto que no prenda desde las entrañas. La soledad entre personas, las decisiones que evaden nuestros sentimientos más soterrados, reconocer el paso en falso y ser consciente de ello. Entropía Propia cabalga a base de sacudidas a flor de piel. Rock de nuestros días (si es que eso existe) templado desde la sabiduría que otorga el autodescubrimiento y la ambición por integrar pulsión jazz, dejes kraut o atmósferas de alquimia cuasi kosmische como en la fabulosa “No es tarde, es ahora”. Una de las diez postales recogidas en los surcos de un disco (importante) al que, tarde o temprano, habrá que evaluar como realmente se merece.

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