Entrevista a Santiago Motorizado: «La Plata es una ciudad que tiene similitudes con Granada»

Por Jose A. Rueda 0

Santiago Motorizado en España

La inconfundible voz de Él Mató a un Policía Motorizado visitó España presentando Canciones sobre una casa, cuatro amigos y un perro, su primer disco en solitario y, a su vez, la banda sonora de la serie argentina Okupas.

Santiago Barrionuevo (La Plata, 1980) acaba de regresar a su Argentina natal tras una gira que le ha llevado por trece ciudades españolas. Para esta ocasión, Santiago no ha venido con sus secuaces de Él Mató a un Policía Motorizado —a excepción de Pablito Mena, el percusionista—, sino con otros tres músicos que arropan sus flamantes canciones en solitario: el mencionado Pablo, Pipe Quintans —productor en los estudios Resto del Mundo y miembro activo de 107 Faunos— y el peruano afincado en Madrid Diego Cendra.

Canciones sobre una casa, cuatro amigos y un perro (Laptra / Primavera Labels, 2021) se ha presentado con ambivalencia: por un lado, es la banda sonora de la serie Okupas; y por otro, el primer álbum de Santiago Motorizado al margen de Él Mató. Pero el pistoletazo del disco fue la serie, una producción de la televisión argentina estrenada originalmente en 2000 y que, con el tiempo, logró el epíteto de “obra de culto”. Más de veinte años después —y con este formato audiovisual en auge— la plataforma Netflix ha invertido lo justo para su relanzamiento. Y digo “lo justo” porque la falta de presupuesto fue el detonante de la incorporación de Santiago al proyecto. «Por unos temas legales hubo que hacer unos reemplazos. Tuve que componer cerca de cuarenta y cinco piezas musicales, más o menos, de las cuales elegí diecinueve para conformar el álbum». Esos “temas legales” aluden a canciones de Hendrix, The Who, The Doors o los Stones, que sonaban en la serie original y que hacían inviable el relanzamiento debido a los altos costes de derechos de autor. Así fue que Bruno Stagnaro, el cerebro de Okupas, contactó con Santiago con un primer propósito: «Lo primero que me dijo Bruno Stagnaro cuando tuvimos la primera reunión fue “quiero usar estas siete canciones de Él Mató”. Yo, obviamente, feliz de la vida porque soy muy fan. Y de ahí, de esa charla, surgió: “Mirá, yo puedo componer para Okupas”».

De esta forma, Santiago Motorizado inició la codiciosa empresa de musicar una obra audiovisual completa, un terreno en el que no era para nada un novato. En La muerte no existe y el amor tampoco, película de 2019 dirigida por Fernando Salem, Santiago se encargó de la ambientación musical: «La muerte no existe y el amor tampoco es un trabajo más de música incidental. Quedó como un álbum de música muy clásico de banda sonora, que comprende todo lo que sucede en la película. Tiene pocas canciones en su formato más tradicional». Esta es la diferencia sustancial que hace de la música de Okupas un trabajo muy especial para el músico platense: «En la serie yo ya sabía que [las canciones] iban a aparecer pocos segundos (veinte segundos, treinta segundos como máximo), [así que] encaré cada canción como una canción hasta el final, como una canción completa, no pensando en ese espacio. Entonces sí lo considero como mi primer álbum, porque en cada pieza musical me extendí más allá de lo que me pedía la serie».

Curiosamente, Santiago Barrionuevo ha estado años recopilando temas que no planeaban formar parte del repertorio de su banda, sino de un disco más personal. Ha tenido que ser Okupas el empujón que el argentino necesitaba para estrenarse como cantautor en Canciones sobre una casa, cuatro amigos y un perro. El criterio por el que reserva unas composiciones para Santiago Motorizado y otras para Él Mató «tiene que ver con el plano de las letras. [En] las canciones en solitario hay un juego más irónico y con un humor más diferente, que siento más mío. Y cuando escribo para Él Mató tengo que, de alguna manera, representar a toda la banda. En cada frase digo “bueno, esto está bien, me gusta”, pero también tienen los chicos que sentirse representados o tiene que gustarles. Después obviamente las terminamos todos juntos y eso le da el toque de diferencia al final. Pero acá hay otra cosa donde yo me voy más por las ramas y me gusta que sea así. Y aprovecho para también sacarme las ganas de explorar en sonidos más diferentes, más raros, que no entran dentro del universo de Él Mató».

«Me gustó compartir momentos musicales con personas que admiro mucho».

Aquí hay otro hecho diferencial entre Santiago y Él Mató a un Policía Motorizado: la diversidad sonora. El reestreno de Okupas se presentó con un insólito dueto entre Motorizado y Vicentico, que se arrancaron por cumbia en “Tonto corazón”. No es el único acercamiento de Santi Barrionuevo al folclore. En “Muchacha de los ojos negros” y “Un día no vas a estar” (en compañía de su padre y su hermano), Santiago indaga en la tradición argentina de zambas y milongas camperas. La cumbia reaparece en “No hay lugar para nadie más” y “Bandera blanca” (con Jorge Serrano). Mientras que el tango tiene su sitio en “La juventud” (cantada íntegramente por Daniel Melingo) y la instrumental “Hacia el norte”. Estos géneros complementan el rock característico de Él Mató a un Policía Motorizado, que perfectamente podrían haber incluido en sus discos “No puedo parar”, “Polvo de estrellas” o “Bajo las sombras” (interpretada por Anabella Cartolano de Las Ligas Menores).

La variedad estilística y, sobre todo, las voces invitadas tienen una razón en esta banda sonora: «En algún momento los protagonistas prendían la radio y suena una cumbia, van en un auto y suena folclore, van caminando por la calle y suena el tango… Había una cosa poco verosímil de que siempre sonase mi voz. Tenía que haber una cosa heterogénea en el registro vocal. Entonces ahí fue que el director me propuso: “fijate si podés invitar gente para que tengamos registros diferentes y mantener verosímil el paisaje sonoro”. Y de paso aprovechar también. Me gustó la idea de compartir momentos musicales con personas que admiro mucho. Es algo que hemos hecho poco con la banda [con Él Mató]. Lo hemos hecho, tener invitados en los discos, pero muy poco. Y acá como que me saqué las ganas y los junté a todos en este álbum».

Santiago Motorizado, por Ignacio Sánchez-Suárez

Argentina tiene una tradición de rock en la que el folclore siempre ha estado en el punto de mira. Fabulosos Cadillacs, Los Rodríguez o Fito Páez han engendrado piezas modernas con el tango o la canción andina como punto de partida. Sin embargo, en el espacio sonoro del indie-rock, la escena argentina aun no practica estas mixturas. Nos tenemos que ir a España para desplegar una lista de grupos que han incorporado la música tradicional a su ideario de guitarras distorsionadas: los aires asturianos de Nacho Vegas, la canción mediterránea de Sr. Chinarro o el flamenco espacial de Los Planetas —una banda muy amiga de Santiago—. Después del experimento de Canciones sobre una casa, cuatro amigos y un perro, ¿tomarán Él Mató a un Policía Motorizado este camino de fusiones estilísticas a la manera de los artistas mencionados?: «La verdad es que todo este proceso de haber estado haciendo cumbia, haciendo folclore, haciendo tango, fue mucho aprendizaje en poco tiempo y muy intenso. Y quiera o no, eso ya te queda, ¿viste? Te queda en la cabeza, te queda en la experiencia. Con Él Mató, no lo sé. Estamos abiertos siempre a experimentar y a ir cambiando un poco el sonido, a jugar un poco. Pero no está en los planes. No lo creo por ahora. Pero es verdad que Gusti [Gustavo Monsalvo, Niño Elefante], la primera guitarra, es muy fanático del folclore, muy fanático de Atahualpa Yupanqui. Y hay algo, algunos arpegios de él, que están inspirados en eso».

«La Plata es una ciudad que tiene similitudes con Granada: ciudad pequeña y universitaria, con mucha vida juvenil y con mucha efervescencia artística».

Al hilo de las colaboraciones en el nuevo disco de Santiago Motorizado, nos interesamos por la emergente Nina Suárez, una artista de sangre, hija de Fabio Suárez y de la desaparecida Rosario Bléfari, que eran los pulmones de la banda de rock noventero Suárez. «Tiene un talento increíble. Está grabando su primer álbum en el mismo estudio donde grabé yo este, Canciones sobre una casa, cuatro amigos y un perro, en Boedo. Es una persona muy especial, muy genial. [Estoy] ansioso esperando esas primeras canciones». El estudio del barrio bonaerense de Boedo al que hace referencia es Resto del Mundo, el lugar donde se ha gestado lo más granado del indie argentino de los últimos años. Una escena no tan focalizada en Buenos Aires como en La Plata. Santiago esboza una sonrisa entre nostálgica y orgullosa al hablar de su ciudad: «Es una ciudad que tiene unas similitudes con Granada. No en su arquitectura ni su paisaje, pero sí en esa cosa de ser una ciudad pequeña y universitaria, con mucha vida juvenil y con mucha efervescencia artística. La verdad es que eso está muy marcado, es una característica de la ciudad. Vienen chicos de todo el país a estudiar a la ciudad y mantienen esa cosa juvenil viva. También está la Facultad de Bellas Artes, que mezcla un montón de inquietudes, ideas y ganas de hacer cosas. Ahora me cuesta visualizarlo; primero, que me mudé de ciudad, me fui a Buenos Aires; y segundo, que la pandemia cortó todo ese ritmo».

De La Plata y de toda Argentina hemos importado los sonidos de Él Mató a un Policía Motorizado, Las Ligas Menores, Bestia Bebé o 107 Faunos. También andan probando suerte en disqueras españolas o en modestas giras Stra. Trueno Negro o Tobogán Andaluz. Cada vez son más frecuentes los puentes sonoros entre España y Latinoamérica, así que aprovechamos la charla con Santiago para ponernos al día con sus recomendaciones: «¡Hay un montón! Yo soy muy fan de un cantautor que se llama Antolín, que es un gran poeta y un gran hacedor de canciones. Me gustan mucho Viva Elástico, Los Reyes del Falsete… Ahora mismo soy muy fan de una banda de Uruguay que se llama Niña Lobo: son cinco chicas que tienen unas canciones increíbles. Y hace poco fui a un recital y vi a una chica que se llama Penny Peligro, que también recomiendo mucho».

Tomamos nota de la música. Pero antes toca acomodarse en el sofá con un buen cuenco de palomitas para ver Okupas, con las canciones del gran Santiago Motorizado.