Crónica del concierto de Eagles of Death Metal en Madrid (sala La Riviera)

Por El Último de la Fila 0

La banda de Jesse Hughes hizo vibrar a su legión de seguidores.

Que Eagles of Death Metal podían haber llegado algo más arriba en el mundillo de la música es algo que se me pasa por la cabeza cuando escucho al proyecto de Jesse Hughes y Josh Homme. No sé si será porque Homme no le presta toda la atención que cabría esperar o porque Hughes es, digámoslo así, “demasiado personaje”. El uno por el otro, la casa sin barrer. Con solo cuatro álbumes de estudio en casi veinte años de carrera alguno que otro podría quedarse con la coletilla de que Eagles of Death Metal son el “grupo de los atentados de la sala Bataclan”, pero sería feo negarles la cantidad de singles redondos que han facturado, sobre todo en sus inicios.

Así, sin material nuevo, se presentó Jesse Hughes y su banda el pasado jueves en la sala La Riviera de Madrid para hacer lo que mejor saben: divertir. Durante casi una hora y media los californianos se dedicaron a soltar lo mejor de su artillería casi sin descanso, mostrando su mejor cara y con un Hughes que le dio poco a la sinhueso (terrorífico recuerdo el que tengo de su último paso por la capital en el festival Dcode 2016). Ya desde su salida al escenario al ritmo del “We are family” de Sister Sledge, móvil en mano grabando al público, se notaba a Jesse con el picorcito, con ganas de fiesta. Primeros riffs de “Only want you” y la sala se vino abajo. “Don’t Speak (I Came to Make a Bang!)” y “Anything ‘Cept the Truth” para continuar y el grupo consiguió meterse a sus seguidores en el bolsillo. “Empieza fuerte, que ya tendrás tiempo de pisar el freno” podría pensar el singular frontman, ansioso por reivindicarse y ganarse el jornal.

Pero, y echando la vista atrás, si quizás el público estaba también en todo lo alto era porque Dead Sara en apenas media hora se la habían “dejado botando”; vamos que las también californianas supieron reivindicarse con un directo de lo más robusto gracias, entre otras cosas, al carisma de Emily Armstrong. El grupo, que publicó el año pasado su tercer LP Ain’t It Tragic tras seis años de silencio, exprimió de lujo el poco tiempo del que dispuso, cerrando con su gran éxito “Weatherman”.

Volviendo por donde lo había dejado, y con el público remando a favor, “los Eagles” se pudieron permitir encadenar dos de los temas de su trabajo más flojo de lejos: Zipper Down. De este modo cayeron las pegadizas “Complexity” y “Silverlake (K.S.O.F.M.)”. Todo iba como la seda, las canciones se iban enlazando casi sin problema y Hughes jugaba lo justo y necesario con el público. Subidón de energía con “Secret Plans” y “Cherry Cola” para posteriormente bajar las revoluciones con “Flames Go Higher” y “Now I’m a Fool”, pero si realmente hubo un momento coreado y celebrado fue con single “I Want You So Hard (Boy’s Bad News)”. Cervezas al aire.

De ahí al final destaco la más que solvente versión del “Moonage Daydream” de Bowie con la que cerraron la primera parte del concierto, el cual se reanudó a los pocos minutos con otra versión (ellos muy amantes de versionar), en esta ocasión del “Can’t Help Falling in Love” de Elvis Presley. Había que echar el resto y “I Like to Move in the Night” fue el preámbulo de la redonda “Speaking in Tongues”, guinda a una velada que guardaremos con cariño.

Galería del concierto de Eagles of Death Metal en Madrid

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.