Hosting WordPress

Adiós Adiós — El Milagro

Por Jose A. Rueda 0

9.0

9.0
90%

Oriundos del colectivo vanguardista Dominio, la propuesta sónica de Adiós Adiós quiebra las paredes que separan lo musical y lo cinematográfico en El Milagro, una película ruidista de 32 minutos. Porque lo de estos valencianos no es un álbum musical al uso, ni siquiera cumplen con los preceptos comunes de lo hipotéticamente avant-garde. Sino que despachan, en doce cortes, una ficción sonora que tiene hasta su propia sinopsis: «Un trabajador acude a un pequeño pueblo del sur para investigar un extraño incidente: los habitantes se niegan a devolver el cuerpo de un profesor fallecido, alegando que sigue vivo».

Así, entre la música incidental y la electrónica inteligente, Adiós Adiós insuflan una atmósfera claustrofóbica capaz de mutar en segundos desde lo pavoroso hasta lo afable. Porque así es como ocurre en cualquier filme de suspense: música que acompaña una historia que, aunque jalonada de claroscuros, no abandona el pulso calamitoso hasta el desenlace.

La experimentación digital cimienta un disco de aspiración orgánica, en el que guitarras acústicas y trampantojos de sintetizador humanizan unas canciones primordialmente electrónicas. De esta forma, a la remembranza IDM se superponen los ecos de Radiohead (“The Haunter”) o de Abel Hernández en tiempos de Migala (“Nuevo ruego”). Canciones como “Burned Ocean at the Hills (Love Song)” calienta las turbinas para despegar al espacio cual épica shoegazing, mientras que “On Tilt” despoja un ruidismo más coetáneo al estilo de Ben Frost.

Como si provinieran de una radio defectuosa, El Milagro propala señales distorsionadas  que se entretejen con samples, voces fantasmagóricas, cajas de ritmo y teclados modernos. Una vez despiezado el paisaje sonoro, el relato dramático discurre titubeante para lograr la tensión necesaria que, si no acongoja, al menos mantiene al oyente aguardando la expectación hasta el último suspiro.

Hosting WordPress