«Aniquilación», de Michel Houellebecq

Por Marcos Gendre 0

Reseña de Aniquilación, la novela de Michel Houellebecq.

Escrito bajo pulsiones decimonónicas de nuestra era, el Nostradamus de estos tiempos retorna con una nueva demostración sin medias tintas de su carácter pesimista. Y lo hace a través de su novela más ambiciosa desde la genial El mapa y el territorio.

Sin llegar a la excelencia de esta última ni de Las partículas elementales; su incontestable pináculo creativo, Houellebecq vuelve a hacer acopio de sus indudables virtudes para servirse de sus palabras-bisturí en nueva disección social sin concesiones de cortes medidos y violentos. Y lo ha hecho por medio de una nueva epopeya literaria que nos traslada a 2027, en la preparación de las elecciones presidenciales, como una de las tramas centrales de esta novela: la más cercana a los teatrillos humanos a los que nos acostumbró el genial Georges Perec. Precisamente, es a este último con quien podemos sacar más puntos en común con el estilo abordado por Houellebecq para la ocasión. Uno menos irreverente que en otras ocasiones, casi domesticado, aunque en realidad esto solo sean apariencias de un francotirador de la verdad incómoda. El mismo que, en su capacidad para adivinar las cartas del destino, es donde más inquieta a sus lectores.

Por otro lado, también se podría hablar de que, por primera vez, estamos ante un texto suyo que irradia cierto optimismo. Pero dicha sensación en manos del francés no deja de ser una Fata Morgana, tras la que esconde la podredumbre emocional de todo un país, Francia, cuya terrorífica metamorfosis lo lleva a convertirse en Los Estados Unidos de Europa. Bajo tan desasosegante presagio, Houellebecq ha orquestado un carrusel humano de lo más cercano e inquietante. Muestras de un cazador en la sombra que, para la ocasión, prefiere no enseñar los colmillos, sino el posoperatorio de la sangría. Y esto viniendo de quien viene resulta incluso (todavía) más inquietante.