Crónica del concierto de Beck en Madrid (sala La Riviera)

Por Lobo López 0

El artista realizó un repaso a su larga carrera.

Cuánto ha llovido desde que Beck visitara en 2014 la ciudad de Madrid por última, dentro del festival Dcode. Ocho largos años en los que el artista norteamericano no ha parado de publicar nuevo material pero en el que ha sido esquivo con nuestro país. Por este motivo su cita en la sala La Riviera, sala que no pisaba desde el 2008, levantó una gran expectación, y más tras los cantos de sirena que llegaban tras sus actuaciones en el Primavera Sound y como telonero de Red Hot Chili Peppers en Sevilla.

Foto de Ignacio Sánchez-Suárez

Antes de que Beck saltara al escenario fue el turno de las madrileñas Hinds. En el momento en que Carlotta y las suyas comenzaron a tocar, nos dimos cuenta del porqué del éxito que las ha llevado a girar por medio mundo, incluso siendo teloneros de The Strokes en Nueva York. Su pop-rock desenfadado y acelerado inundó la sala, centradas en los temas del que por el momento es su último disco: The Prettiest Curse, donde introdujeron letras en castellano. Destacamos su celebrada versión “Spanish Bombs” de The Clash que ellas mismas se encargaron de corregir gramaticalmente. 

La propia Carlotta nos introducía al músico angelino y le daba la bienvenida al escenario para que desgranase una carrera que abarca más de tres décadas de mezclar la música de raíz tradicional americana con las nuevas tendencias. En la coctelera de Beck caben todos los estilos posibles: folk, funk, soul, rock alternativo, hip-hop, electrónica, cumbia, country y psicodelia. Y todo eso fue lo que sonó en la madrileña sala, uniendo fragmentos de distintas canciones. De esta forma Hansen y los suyos se aseguraron de no dejar atrás ningún gran éxito que se pudiera echar en falta, una fórmula que nos dejaba sin aliento durante la hora y media de concierto. Su táctica fue la de ir enlazando temas casi como fuese una sesión de dj, sin terminar de tocarlos en su totalidad, pero dando así tiempo a extender la cantidad de canciones: más de 30. El momento espídico de unir “Devil’s Haircut” con “Dreams”, “Up all night” y “Colors” fue espectacular.

Foto de Ignacio Sánchez-Suárez

Aunque los cuatro miembros de la banda supieron defender en todo momento el catálogo de hits de Hansen, se echó de menos una formación algo mayor para no tener que abusar de los pregabados como sucedió en todo momento. Aunque el sonido en general fue bueno, algunos temas sonaron enlatados y sin brillo.

Como un setlist dividido en dos partes, marcado por un cambio de look. Del total black se pasó al total white, para marcase un final más acústico con su “Lost Cause”. Antes ya nos había encandilado metiendo en la piel de un James Brown psicodélico con “Novacane”, “Diamond Bollocks” o “Qué onda güero”.

Hasta dos veces salió al escenario para regalarnos unos bises que acabaron con ese clásico moderno que es “Where It’s At”. De esta forma, nos fuimos a casa con la gran sensación de haber estado delante de una de las figuras más importantes de la música contemporánea. Beck no defrauda.

Galería del concierto de Beck en Madrid