Primavera Sound 2022: We gon’ make it through

Por María José Bernáldez 0

Todos los principios son de incertidumbre.

Incluso cuando llevas 20 años organizando el mismo evento la incertidumbre puede atacarte cuando menos te lo esperas. La jornada inaugural en el Poble Espanyol del 20º aniversario del Primavera Sound sin grandes altercados y con conciertos llenos, pero sin agobios ( el punk incontestable de The Linda Lindas, el grupo del que más camisetas hemos visto este año por el fórum, la confirmación de que el hype por Wet Leg es más que merecido, la irreverencia y los outfits imposibles de Teto Preto y el popísimo pop de Rita Sawayama en ese increíble escenario ) no hacía presagiar lo que nos esperaba al día siguiente.

La primera jornada del 20º aniversario del Primavera Sound, después de 3 años esperando su vuelta fue un desastre. No hay otra palabra que pueda describirlo mejor, a nuestro pesar. 

Entrar en el Parc del Forum siempre es una experiencia positiva y esta vez nos paramos en seco y pensamos: qué está pasando aquí ¿? Era un poco antes de las 18h y había tal cantidad de gente por todos lados que podría haber sido medianoche. Sabíamos de la ampliación del aforo pero claro, no contábamos con encontrarnos a toda esa gente de golpe según cruzáramos la puerta. 

Fuimos a la barra a pedir algo para que se nos pasara el susto y ¡sorpresa! para que nos pusieran algo tendríamos que haber empezado a hacer cola cuando salimos del recinto en 2019. Soy la primera fan de la tradición de los camareros portugueses ( es lo que tiene vivir en la frontera y soltar un “obrigada” con alegría cuando vas a pedir ) pero si nosotros estábamos en shock, ellos no estaban mucho mejor. Poco personal, infrapreparado y sobrepasado. Sí, hemos ido por la música. Sí, preferimos ver conciertos con una bebida en la mano.

(Lo más difícil de conseguir esta edición: un vaso con líquido)

La gente seguía y seguía llegando. ¿De dónde ha salido toda esta gente? Escuchar una palabra en castellano era imposible a no ser que fueras a ver a un grupo que cantara en nuestro idioma. ¿Algo positivo de esto? Por supuesto. Por primera vez en muchos años he visto conciertos rodeada de gente que, efectivamente, sí que se sabía las letras de las canciones. Y, habiendo pasado algún que otro FIB al borde de la ideación homicida, no asistimos a ningún altercado reseñable.

Porque eso es cierto. La cantidad de gente podía haber terminado en tragedia, pero el nivel de seguridad era de libro. Sí que es cierto que han acabado con algunos de nuestros trucos para llegar a determinados escenarios y coger buen sitio, pero suponemos que los antecedentes de situaciones terribles ( léase, el último Astroworld) han puesto prioridades encima de la mesa odiosas para el público pero necesarias. Por esto también es entendible el cierre del puente que daba a los escenarios de la playa: el flujo de gente por ahí ha sido terrorífico alguna vez. Cerrado el puente cerrado el problema. Pero aparece un problema nuevo: para ir a la playa ahora tienes que ganarte la Compostelana. Y claro, the perezest.

Por el bien del rigor periodístico (!), calculamos cuánto se tardaba en llegar del escenario Binance (fka, Primavera) al primer escenario de la playa: quince minutos. Cinco más si bajas al Dice ( escenario sobre la playa, con tarima flotante y césped artficial, un acierto este cambio de la arena al 250%). Y, bueno, si vienes desde Mordor, 15-20 minutos más. Plantearte ir para allá supone renunciar a tiempo de conciertos, así que las barras de esa zona estaban llenas de personas sin clientes y ya sabemos qué pasaba en el resto de escenarios.  

La organización se puso las pilas el segundo día (también esto pasó hace un par de semanas en el Tomavistas) y del caos del jueves, el viernes quedaban retazos. Barras con mucho más personal, 20.000 botellas gratis de agua. ¿La gente? Claro, la gente seguía siendo la misma (mucha) y moverse de un escenario a otro, una lucha logística. Pero la sensación ya fue distinta y ayer sábado se mantuvo (salvo en momentos puntuales).

Los enfados con el Primavera Sound ni se crean ni se destruyen: se transforman. Todavía no sabemos de nadie que haya conseguido canjear el crédito del 10% de la entrada de 2020 por algo tangible, por ejemplo. Nientendemos el porqué del acortamiento de uno de los escenarios favoritos del festival (el Binance), que ahora parece el Paredes de Coura, con el 70% en cuesta. No sabemos cómo funcionará el cambio de entrada de viernes del W1 al W2 para los afectados por la baja de los Strokes de este fin de semana.

Pero estaremos ahí para contarlo.

 Igual que, ya centradas en lo musical, te contamos qué vimos y qué nos voló la cabeza en la primera jornada: 

  • Él mató a un policía motorizado: Jugaban en casa prácticamente. La gente se apiñaba en la sombra a las 18h y tuvieron un setlist impecable. Hasta llegaron a tocar “Mujeres Bellas y Fuertes” cosa muy muy poco habitual en ellos.
  • Dinosaur Jr. : Lo intentamos, J Mascis. Intentamos por todos los medios bajar a verte. Pero el escenario Cupra esa tarde era impracticable. No creo que el grupo se haya visto en tremendo embolado en mucho tiempo, así que, a pesar de que tuviéramos que verlo en una pantalla, bien por vosotros.
  • Les Savy Fav: Organizaron su propia bajada de la Virgen del Rocío y nos dieron una lección de gamberrismo donde las canciones (temazos, eso sí) pasaban a un segundo plano.  No hay concierto fácil de olvidar de esta gente.
  • Sharon Van Etten: Se arremangó y nos hizo olvidar todas las penurias por las que habíamos pasado hasta entonces. Podría ser la reina de todo universo conocido si quisiera. Un concierto lleno de emoción y de saber hacer. Uno de los mejores discos de este año. Pelos de punta en todas y cada una de las canciones. Salvadora. Presidenta.
  • The Armed: El verdadero Primavera Sound siempre sucede en los escenarios debajo de la placa fotovoltaíca. El descaro de The Armed nos dejó sin palabras. Ellos se quedarían sin voz pero nos regalaron una experiencia digna de ser recordada en los años que vengan.
  • Carolina Durante: Elegidos por cercanía y por happy place. Nunca han sonado tan bien como lo hicieron esa noche. Un público entregadísimo (que renunció a Tame Impala o Cigarettes After Sex en su favor), los himnos que se quedarán con nosotros. Un 10.
  • Fred again.. : El disco que nos salvó de la locura en el confinamiento por fin tenía su oportunidad en directo. Mira que nosotras estábamos contentísimas de verlo, pero no tanto como él. Mientras el grosso del público estaba en Pavement, en el escenario Cupra salió el sol a la 1 am y su “what comes next will be…marvellous” en bucle consiguió conmover mientras bailaba a todos los allí presentes. O por lo menos a mí.
  • Pavement: No son santos de nuestra devoción y llegamos bastante tarde. Pero, en su favor, lo que vimos nos gustó. No como aquella vez hace 12 años que nos mandaron a la cama.
  • Bad Gyal: ¿cómo terminé yo viendo este concierto del que no había escuchado ninguna canción? Un poco por presión social, un poco por facilidad logística. Uno de los conciertos más divertidos que haya pisado este año. El motivo de mis agujetas del viernes: primero por bailar, segundo por reírme. 100% would reccomend.