Crónica del concierto de Franz Ferdinand en Madrid (Wizink Center)

Por El Último de la Fila 0

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Franz Ferdinand aterrizaron este pasado miércoles en el Wizink Center de Madrid para descargar sus Hits to the Head, o lo que es lo mismo, su repertorio de grandes éxitos con el que llevan en la primera división del sonido indie brit casi dos décadas. Bien es cierto que su mejor momento ya pasó y que si hace diez años podían llenar el gran recinto de la capital, ahora solo les da para llenar la pista del Wizink, que no es moco de pavo por otro lado, demostrando a las claras que son un grupo a la baja, sin desmerecer para nada su carrera en los últimos años.

Un público en su mayoría entrando o rozando los 40 años es el que se dio cita para saltar y corear una vez más los “Take Me Out”, “This Fire” o “Do You Want To” de turno, como si no hicieran lo mismo cada vez que las escuchan en el Ochoymedio o garitos del estilo. La gente quería marcha y los escoceses se la dieron. Eso sí, durante poco tiempo. Porque la principal queja que se les pudo hacer es que tan solo tocaroan unos raquíticos 80 minutos. ¿Acaso no les llega la gasolina para ofrecer un show más largo? Porque sobre el escenario Kapranos fue todo lo que se le puede pedir a un frontman: un tipo con carisma, energía y ganas de contentar a su público. La nave del misterio.

Una lona translúcida separaba al público de una banda que tras unos minutos sobre el escenario afinando la maquinaria arrancó con los primeros acordes de “The Dark of the Matinée”, viniéndose abajo la lona y provocando la esperada excitación de un respetable que conectó fácilmente con lo que Franz Ferdinand iban a ofrecer. Cierto es que los temas de sus dos primeros álbumes, los mejores por otro lado, fueron los que más entusiasmo provocaron y que los dos temas nuevos que ofrecen en el recopilatorio: “Billy Goodbye” y “Curious”, presentados en el primer tercio del concierto, no despertaron mayor entusiasmo que el que se espera de los seguidores colocados en las primeras filas. Aún así la velada fue de lo más agradable para aquel que se acercara con cariño pero con algo de distancia, es decir, la banda sonó de diez, su actitud fue irreprochable, pero ya está. Nunca está de más revisar “Walk Away” a las primeras de cambio o disfrutar al escuchar casi una tras otra “Always Ascending”, “Love Illumination”, “The Fallen” y “Take Me Out” (por cierto, no sé si porque pasaban de todo o porque pensaron que era el mejor momento para comprar una camiseta, pero menudo ojo las dos chicas que se acercaron al puesto mientras el pabellón botaba con “Take Me Out”).

Sorprendentemente su mayor hit no sirvió ni para cerrar la primera parte de la noche. “Ulysses” y “Outsiders” fueron las encargadas de dejarnos con ganas de más cuando apenas pasábamos la hora de concierto. Una quincena de temas habían ido soltando por el camino casi sin respiro para encarar un bis que abrió “Lucid Dreams”, pero que fue coronado por dos “temazos de su época” como “Michael” y “This Fire”. ¿Nos quitamos de golpe algunos años? Por supuesto, pero los achaques volverán a aparecer. Es ley de vida, pero “que nos quiten lo bailao”.

Galería del concierto de Franz Ferdinand en el Wizink Center

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