Crónica del concierto de Band of Horses en Madrid (sala La Riviera)

Por Ana Gadea 0

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Tan extraño puede resultar ver que aún colean giras reprogramadas a causa del coronavirus como el ver a una banda como Band of Horses tocando en una sala en nuestro país. Los de Ben Bridwell suelen ser habituales en los carteles de nuestros festivales cada vez que publican un disco, pero cuando se trata de tocar en un recinto cerrado la cosa cambia. Por suerte con su último álbum, Things Are Great, los estadounidenses han tenido a bien visitarnos como más nos gusta.

Sea porque su legión de seguidores es mayor de lo que una pensaba o porque hacía más de una década que no pisaban una sala de la capital, La Riviera mostró anoche un aspecto que hacía mucho tiempo que no veía: público ocupando las escaleras, la parte superior y llegando en la parte de abajo hasta casi tocar el puesto de merchandising. Dio gusto estar y poder disfrutar del show que ofrecieron. Ponerle, si acaso, el pero de no haber tocado más tiempo, aunque visto cómo sigue instaurado el estándar de alrededor de hora y media por concierto, haré la vista gorda.

Sin su característica gorra apareció Bridwell tras su banda a la hora esperada, 21:15. La cálida “For Annabelle”, en homenaje a su hija, fue la canción elegida para romper el hielo. Una invitación a introducirnos en su mundo donde habitan los sonidos acústicos del mencionado tema, pasando por cortes más enérgicos como “NW Apt.” o la pegadiza “Casual Party”, uno de los singles más redondos que han facturado en su más de quince años. Tan solo tres canciones para comprobar que el grupo suena a la perfección; una máquina bien engrasada y robusta que supo darle ese punto de fuerza que el directo pide. Al poco el simpático frontman se puso su gorra. Todos listos para el viaje.

La cercanía y calidez que da el hecho de estar rodeado de los tuyos se agradeció tanto en momentos íntimos como los de “No One’s Gonna Love You”, “Warning Signs” (uno de los mejores cortes de su último disco) o “The Great Salt Lake”, así como en los de mayor celebración como “Is There a Ghost”, “Laredo” o la dupla de “Wicked Gil” junto a la inmensa “The Funeral”, con las que pusieron punto y final a la primera parte del concierto tras hora y cuarto. En todo ese tiempo Band of Horses nos hicieron cabalgar por su discografía (solamente de Mirage Rock decidieron no acordarse) e incluso regalarnos un par de versiones: “Neon Moon” del dúo country Brooks & Dunn, y “Never Tear Us Apart” de INXS; esta última en para abrir el bis.

“The General Specific”, más vitaminada de la cuenta, sirvió como abrazo final con el que grupo y público pudieron despedirse, esperemos que no sea hasta dentro de mucho. Vamos, que no tengamos que esperar otra década para tenerlos en una sala como dios manda.

Galería del concierto de Band of Horses en Madrid

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