Crónica del concierto de Arctic Monkeys en Madrid (Wizink Center)
Por 12 julio, 2023 9:460

Los británicos pusieron el broche a sus dos noches en la capital.
Pocos podíamos pensar que aquellos chavales imberbes que triunfaron en 2006 con un debut repleto de singles radiables estarían diecisiete años después llenando dos noches consecutivas todo un Wizink Center y con un sonido en las antípodas de aquellos chispazos que daban con temas como “Fake Tales of San Francisco” o “I Bet You Look on the Dancefloor”. Y es que lo de Arctic Monkeys ha sido una carrera de absoluta creatividad y cintura ancha para moverse por los terrenos del rock en sus distintas versiones.
Arctic Monkeys son lo que quiera Alex Turner, y desde hace un lustro el cantante quiere que su banda se mire en el espejo de los grandes crooners, siendo la influencia de su proyecto The Last Shadow Puppets más que palpable. Ya no buscan la inmediatez, el ganarte por K.O., lo quieren hacer con perseverancia, aunque el arranque del concierto de anoche nos hicieran disfrutar con su cara más rabiosa y electrizante, jugando a la contra de lo que podíamos esperar: una presentación tranquila de su, aún más pausado trabajo, The Car (Domino Records, 2022). Soltar de golpe y casi enlazadas “Brianstorm”, declaración de intenciones como inicio, “Snap Out of It”, “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair”, “Crying Lightning” y “The View From the Afternoon” fue todo un chute de energía. Pero en este 2023 no solo los de Sheffield han madurado y cambiado su sonido, sino que también lo han hecho sus seguidores; y es que con ese pistoletazo tan efusivo fueron más los que optaron por disfrutarlo vía móvil que entregarse a algún pogo. ¿Qué pensarían sus compatriotas británicos al ver ese momento? Creo que acaba de caerme cerca un mini medio lleno.
Lo que no ha cambiado mucho con respecto a su anterior gira es la disposición del grupo, arropado por tres músicos más, vestidos con elegantes trajes, dejando en el olvido sus desaliñadas vestimentas de juventud. Los monos se visten como refleja su música y Turner es cada vez más un animal de escenario que no duda en poner morritos, tirar de poses gustándose, quizás demasiado, a lo que su legión de fans responde de manera enfervorecida. Poco que objetar.
Tras la tempestad llegó la calma y con ella el introducirnos en el universo creado entre el citado The Car y su antecesor Tranquility Base Hotel & Casino. “Four Out of Five” y “Big Ideas” son la puerta de entrada, un viaje dulce que te atrapa gracias a un sonido nítido, donde los distintos matices se pudieron degustar. Hacía tiempo que un concierto de rock no sonaba tan bien.
De la parte central nos quedamos con la robusta “Arabella” y el guiño juvenil de “Fluorescent Adolescent”; un poco de nervio dentro de la sobriedad instaurada y a la que gran parte de los asistentes contestó encendiendo las linternas de sus teléfonos móviles. Una iluminación del pabellón que se reforzó cuando, poco antes de sonar los primeros acordes de “505”, dos cañones de luz dieron a parar contra una enorme bola de discoteca con la palabra “monkeys”. Todo glamour, elegancia, un dulce paseo entre “Star Treatment” y “Do I Wanna Know?” para llegar a “Body Paint”. ¡Virgen santa qué bien sonó en directo!
Había pasado casi una hora y media y el grupo dio por terminada la primera parte del espectáculo, el cual se completó con un breve bis donde la contemplativa “Sculptures of Anything Goes” se vio superada por la efectividad de “I Bet You Look Good on the Dancefloor” y una “R U Mine?” en la que por fin se pudo ver al público más encendido y devolviendo parte de esta energía que salía por los altavoces. Una velada más que notable en la que pudimos dejar constancia del tirón que siguen teniendo los británicos (¿en su próxima gira se lanzarán a los estadios?), pero donde echamos de menos algún que otro tema más. Un esfuerzo por llegar a las dos horas de concierto no hubiera estado nada mal.
