Ya lo decíamos hace unos años, cuando publicaron su primer disco: La Trinidad tiene el don de sorprender sonoramente, de marcarse metas sobre las que evolucionar. Todo un trabajazo, pues no se conforman con lo que saben que les funciona. Se han marcado un punto y aparte a sí mismos y el resultado es Sheriff Playa (Sonido Muchacho, 2023): diez canciones que tienen su esencia, pero que van más allá, experimentando con sus mejores bazas.
La solidez del resultado se multiplica cuando los ves en concierto. Porque La Trinidad son un grupo de directo, que se crece con cada canción. Su gira de presentación va llegando a su fin, así que tomad nota de sus próximos conciertos:
*22 diciembre: VALENCIA (16 Toneladas, con Sugus) – entradas
*18 enero: CÓRDOBA (Hangar, con Fuente Nueva) – entradas
*20 enero: SEVILLA (Hype Me! Fest) – entradas
*9 marzo: BARCELONA (Let’s Festival, con Las Petunias) – entradas
Es sorprendente cómo ha cambiado el sonido de La Trinidad, desde vuestro primer disco, Los edificios que se derrumban (2020), y sobre todo, el último EP, ¡Qué asco de primavera! (2022).
Sixto: No sé, partíamos de la página en blanco. Creo que el último EP, el de ¡Qué asco de primavera!, que salió muy bien, fue como el último coletazo de una era: de la banda, de nosotros personalmente, de agotar un último momento de juventud, universidad… Bueno, esa parte de juventud, porque seguimos siendo jóvenes.
Creo que no sabíamos muy bien qué hacer, porque al fin y al cabo la pandemia nos había triturado bastante. Nuestro primer EP con Sonido Muchacho funcionó muy bien, pero lo que vino después fue la pandemia, sacar el primer disco en unas condiciones precarias dada la situación mundial. Después del último EP fue “venga, vamos a hacer algo”, pero ya estábamos un poco faltos de ideas.
Ése fue el momento de terminar de fundirnos los plomos y de no saber por dónde tirar. Falta de creatividad, falta de intención del grupo, de no saber por dónde ir, y de una forma natural, de una cosa que lleva a la otra, acabamos con Sheriff Playa (2023) bajo el brazo.
Qué terrible suena eso de no tener idea, de no saber por dónde tirar.
Sixto: Es muy frustrante. Lo hemos pasado bastante mal como banda y eso a nivel personal también genera muchas frustraciones, porque tú tienes una ilusión. Hay gente que está ilusionada contigo, tus amigos, tu propia familia incluso, entre nosotros mismos, pues al fin y al cabo somos amigos de toda la vida y esto, para nosotros, es una cosa muy emocional, al fin y al cabo. Llegado ese momento es muy complicado el no saber por dónde tirar, empezar a componer canciones que sabes que no van a ningún lado, de sentir esa mediocridad en lo que estás haciendo tú.
Es una sensación que te pone un poco en el brete y te hace plantearte muchas cosas.
La verdad es que sacar tu primer disco y no poder presentarlo en directo, como se merecía…
Sixto: Y más una banda como nosotros…
Hubo un momento en el que yo tenía miedo de que La Trinidad se acabara, porque no veía tantos conciertos vuestros programados como debierais haber tenido.
Carlos: Hay muchos grupos que se han quedado por el camino. Pero si era malo quedarse sin inspiración, sin energía, peor todavía era no tener ganas de dar un cambio. Entonces nosotros nos hemos visto muy alimentados por la disconformidad, por sentir que no nos representaba mucho lo que se estaba haciendo justo después de la pandemia. Nosotros nos veíamos en una situación personal, social, política bastante precaria, con una situación dura al fin y al cabo, y nos encontrábamos en una escena que precisamente iba amilanándose, retrocediendo en las pequeñitas historias que habíamos visto justo antes de la pandemia. Entonces a la música le pasaba lo mismo que al resto de cosas de la sociedad, que se supone que íbamos a salir mejores de esta pero…
Eso soñábamos muchos.
Sixto: Y nos hemos encontrado que en nuestra pequeña industria la cosa parece que está peor. A nivel industrial, artístico, discursivo…
A nivel de dinero parece que está mejor la cosa, porque mira la cantidad de festivales que hay, pero están en manos de fondos de inversión, de suma de proyectos, de ideas que no son sostenibles ni cultural ni económica ni ecológicamente. Son cada vez más masivos, que tienen muy poco que ver con lo que apela al underground y contra toda la industria del mainstream.
Carlos: Estamos viendo como el tramo medio de los festivales, como también las salas, están desapareciendo, o ven su labor superdificultada, porque los gastos se han disparado. Y es que aparte la industria está virando en un sentido mercantilista despiadado e irreal. Es una burbuja.
Volviendo al cambio de sonido, hay que hablar de Carlangas, que no ha parado este año. Desde sacar su primer disco en solitario hasta meterse en la producción de vuestro disco.
Carlos: El tío no deja de decirlo: es una persona bastante dinámica, que no para de hacer cosas. Le gusta mantenerse ocupado.
Sixto: Cabeza loca, como su canción.
Carlos: Ha sido prácticamente el quinto miembro del grupo durante el disco. Nosotros teníamos muchas ganas de hacer algo diferente, de salir del molde, por una necesidad casi de supervivencia.
Sixto: Y de reacción un poco a la industria.
Carlos: Y Carlangas fue una persona que desde el primer momento tuvimos la suerte de contar con él. Nos pusimos en contacto con él y el tío se apuntó porque le entusiasmaba el proyecto y ha sido una persona que ha sabido catalizar las «nuevas referencias», todas nuestras necesidades también como grupo. Vino a Málaga, sin ningún tipo de compromiso, a echar unos días en agosto, que además fue cuando surgió la historia de “Sheriff Playa”, del hidropedal… Y en esos días en el local nos sentamos a departir, a beber cerveza, a tocar, a dar paseos, lo que fuese, y era como un asunto de “a ver, chicos, habéis pasado una playlist como de 30 canciones y con esto ¿qué hacemos?, ¿queréis sonar a esto pero cómo podemos llegar a este punto?“. Entonces fue el momento de, verdaderamente, empezar a entender el disco y de decirnos “tenéis que tocar peor, con menos cosas, como una cuestión más esencialista“, de decir “esta canción que queréis hacerla en cuatro minutos a lo mejor la esencia, la idea, se puede interiorizar en dos minutos y medio“.
Por eso decimos que ha sido el quinto miembro: ha sido el catalizador de todo ese batiburrillo de necesidades e ideas que nosotros teníamos.
Sixto: Sí, yo creo que ha sido muy importante su mano, porque ha sido un miembro más de la banda.
Es increíble trabajar con Carlangas, ya no sólo porque seamos amigos, que evidentemente ya tenemos una relación personal estrecha, pero profesionalmente es una persona a la que admiramos, a la que hemos admirado siempre. Trabajar con él de una forma tan estrecha y cercana es increíble, sobre todo porque siempre hemos sido un grupo con tendencias a hablar de ciertos temas, de tener una intención artística, grande y tal, pero creo que todavía no habíamos sabido plasmarlo de alguna manera.
Y ha sido el que verdaderamente ha dicho “¿qué discurso artístico queréis tener, qué queréis decir, cómo queréis moldearlo?, no olvidéis que estamos haciendo arte“. Es música pop pero al mismo tiempo, fíjate, que es el que ilustra por primera vez todo ese discurso, que es un poco más arty pero tampoco pretencioso. Ni queremos ir de intelectuales, ni mucho menos: somos un grupo de guitarras y poco más. Pero sí que nos ha sacado un poco el hacer todo con un poco más de profundidad, con un poco más jugo, de intensidad. Un proyecto global que huye de la literalidad, que se centra más en la esencia en sí misma del proyecto, y sin ningún elemento por separado.
Ha sido muy interesante porque es un disco que huye del pop, que no tiene apenas ningún estribillo, pero al mismo tiempo creo que es lo más escuchable que hemos hecho en toda nuestra carrera.
Desde la primera escucha hay algo que llama la atención, que confirmas cuando lees la nota de prensa: habéis prescindido de pedales, platillos… ¿Cómo surgió esta idea?
Carlos: Pues fue un trabajo de grupo. Partíamos de una referencia que una vez ya la interiorizas dices “claro, por eso me gustan tanto todos estos grupos“: porque son grupos más minimalistas y al mismo tiempo son canciones a la que no les falta nada. La propuesta ya es completa. Escuchando grupos de música funk, por ejemplo, o algunos grupos de post punk, te das cuenta de que las canciones funcionan por sí mismas, de verdad, precisamente porque son absolutamente sencillas.
Y ya también, volviendo a lo que comentamos, mucho surge como reacción, porque nosotros estábamos un poco cansados del sonido actual, y por eso hemos buscado hacer un poco lo contrario
La cuestión es que es todo un reto, sobre todo para trasladarlo al directo de La Trinidad, con vuestras canciones anteriores.
Sixto: Se plantea como una declaración de intenciones, un disco que es una especie de reacción natural nuestra, de “estamos tan perdidos, la pandemia, tal…” El sueño se ha acabado, un poco ese momento dulce que hemos vivido todos, del que sentimos que hemos sido parte, de Camellos, Carolina Durante y toda la explosión de bandas de 2017 hasta ahora. Y no hablamos tanto por ellos sino por la cantidad de imitadores que han surgido alrededor, de imitadores y de producciones que son iguales.
Quizás es el momento de pegar un volantazo hacia otro sitio, porque estamos cansados: es una reacción natural, y tampoco es que nosotros incurriésemos en lo mismo. Y también es un poco, por nuestra parte, de “¿qué nos vale decir que nos estamos aburriendo y repetirnos otra vez?” Ha sido un punto importante para nosotros.
Y respecto a las canciones en directo, pues… ahora mismo, en la gira que hemos hecho, estamos dividiendo el set en dos mitades, con una parte más clásica: es una forma de adaptarlo. Es verdad que estamos muy motivados con las nuevas, son más guays de tocar porque vamos a lo mínimo. Pero no es que sintamos que no queramos tocar las canciones antiguas: son parte de nuestro set y son importantes.
Si vamos más allá y nos fijamos en las letras, no se percibe una gran diferencia en cuanto a la temática. Seguís hablando sobre la sociedad, sus fallos, pero sí que es cierto que hay más desencanto, quizás fruto de los años y de la pandemia.
Sixto: Sí, yo creo que en las letras, al fin y al cabo, seguimos manteniendo ese espíritu bastante político dentro de la banda. Desde la propia portada, desde el momento en el que plantamos un mar Mediterráneo en vertical, creo que ya políticamente tenemos que hablar sobre territorios, fronteras, norte y sur… Yo creo que verdaderamente la intención política de este disco está desde el propio sonido, más la música que hablar. La música como reacción en una industria, con todo el handicap que tiene la industria musical actualmente, tal y como la hemos estado viviendo.
Nuestra música ya es bastante contestataria por lo que estamos haciendo.
Desde luego, porque no es lo que se espera.
Sixto: Claro. Luego aparte, evidentemente en la letras siguen estando presentes este tipo de cuestiones. Lo que pasa es que sí que creo, que es verdad, que las letras están cuidadas de forma que están más al servicio de la melodía, de la canción, que no fuesen una cosa aparte. No con ese punto cantautor, que parece que la letra tiene que contar su historia y la música acompañar eso que estás contando. Es un poco al revés: hay un uso de la palabras con sonoridades más sugerentes, un uso de un léxico que te recrea más en la imágenes. He buscado menos literalidad a la hora de hablar de eso, para que el proyecto completo, la suma, sea una bomba de relojería, en el que digas “vale, ahora sí“. Sin ningún tipo de intención incendiaria en ese sentido.
Las frases no tan evidentes, pero sí que es cierto que hay frases que se te quedan, que te hacen pensar sobre lo que dicen.
Sixto: Es que va un poco por ahí, el buscar un léxico un poco más presionista en ese sentido. Me interesaba un poco que si el disco tenía que ser minimalista, las letras tenían que acompañar en ese aspecto. Y a la vez apetecía hacer algo diferente.
También estoy contento en no haber incurrido en que sea un disco conceptual a nivel lírico. Por supuesto, hay un concepto, un universo común, pero sí que es verdad que en el otro entré casi a hacer varios capítulos de una misma historia, o completar un universo más visual. En este creo que es un poco más abierto: al fin y al cabo se encorseta todo en un concepto pero le hemos dado prioridad a la música, y trabajarla conceptualmente. La lírica también es parte de esa música pero no ha ido aparte, no se ha trabajado con una intención literaria como en el anterior, más completa, de rellenar la historia. Se habla de muchas historias, que pueden parecer que no están relacionadas entre sí, pero estar conectadas si nos ponemos a tirar del hilo, aunque no sea tan aparente todo.
Es interesante porque he puesto a orbitar varias cosas, tanto musical como líricamente, y es un disco que abre las puertas a muchas cosas. Lo hemos terminado con la sensación de querer más, de que nos ha abierto las puertas a seguir haciendo otras cosas, a seguir buscando conceptualmente otros motivos.

