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Viva Suecia desbordan el Wizink Center

Por Armando Rendón 0

Viva Suecia Wizink Center

Los murcianos llenan un reciento donde muy pocos son capaces de colgar el “no hay billetes”. Con una ristra interminable de éxitos se ganan por méritos propios entrar en el Olimpo de las bandas nacionales actuales.

Eran sobre las dos de la tarde, mercado de San Fernando en Lavapiés, en Madrid, esa ciudad que no duerme, que te presenta mil actividades culturales como opciones para disfrutar. Veníamos de un viernes con bolo de los importantes, Idles la liaban en el Wizink, el Popfest (ese reducto de la vieja guardia popera nacional, autofinanciado y que cuida los detalles al máximo para sus fieles, apostando por unas bandas más que recomendables) arrancaba también ese mismo día en la sala Galileo. Exposición de Isabel Quintanilla en el Thyssen (no se la pierdan, es extraordinaria) y previas con amigos, camisetas amarillas por todos lados como si estuviésemos en la tacita de plata camino del antiguo Carranza, pero no, todos bancábamos, como diría un argentino, a Suecia. Se rumorea que la mismísima Ana, La Bien Querida, maldecía haber escogido ese día para tocar en Las Ventas y perderse a los suecos. A nosotros la coincidencia tampoco nos gustó nada. Aforo en el mercado, volvíamos a uno de nuestros sitios fetiche y Miguel, nos dejaba pinchar algo de música en el tardeo previo a nuestro concierto. Asumió los mandos musicales la jefa del Contempopranea, que siempre hace que todo sea mejor, que todo sea más fácil, que todo merezca la pena, siempre.

Esa fina línea que separa, que tanto cuesta derribar para tantos, a las bandas independientes y menos conocidas de aquellas otras en las que pasan a la mal llamada liga del “Mainstream” (Lori, Vetusta, Xoel, etc.) ha sido rota por todas sus costuras en el caso de los murcianos. Los que los conocemos desde sus inicios y, tontos de nosotros, decimos “me gustaban más cuando sonaban más descarnados, menos producidos”, “en salas pequeñas eran mejores y más cercanos”…..pues un mojón grande para todos nosotros…..los suecos pasaron por el Wizink como una apisonadora, fundiendo en corcheas cada uno de los sentimientos que los más de 16.000 presentes desprendieron durante las más de dos horas de bolo, que se nos pasaron volando como una sutil escena de una peli de Wes Anderson en la que basta una mirada para decirlo todo.

Y además, estamos ante unos señores que siguen con los pies en la tierra, agradecidos de estar donde están, aunque también siendo muy conscientes de que se lo han currado, que tienen ese don y esa capacidad artística para haber llegado a lo más alto (ya me gustaría a mi haberla tenido jugando al fútbol y meter goles con mi Betis) y que nadie les ha regalado absolutamente nada, nada. Y oiga, verlos disfrutar como nosotros, ellos sobre el escenario es para sentirse orgulloso de haber difundido desde hace muchos años que esto iba a pasar, que iban a llegar, que eran diferentes…..desde aquella primera audición maquetera, como diría el bueno de Julio Ruiz, de “Los Años”.

Yo miraba las gradas del Wizink y creo que nadie se sentó ni un segundo, coreando todas y cada una de las canciones que nos regalaron (un total de veintiuna). Empezar con aquello de “No hemos aprendido nada” es toda una declaración de intenciones, más viendo los conflictos bélicos que siguen asolando varias partes de nuestro planeta, especialmente doloroso el genocidio israelí sobre Gaza. Nos sorprendieron por primera vez acompañándose de un coro en los “Días Amables” y “Algunos tenemos fe”, incorporando a la fiesta a Valeria Castro, que cantó con ellos “Hablar de nada”, y Dani Fernández con “Lo Siento”. Pero creo que para la mayor parte de los que allí estábamos el climáx del bolo fue cuando Doña Luz Casal apareció sobre el escenario y al más puro estilo de Florence Welch (Florence and The Machine), hizo que todos nos quedásemos absolutamente abducidos por su presencia, por su voz, por ELLA. Momentazo de los que no se te olvidan en la vida, por el que ya solo merecía haber pagado la entrada. Escuchar en directo “La Parte Difícil” en las voces de Luz y Rafa fue una absoluta fantasía.

Como parte final, “Amar el conflicto (todos tenemos fe)”, “Los días Amables” y como cierre “El Bien”, para que todos nos fuésemos más felices, agradecidos de que sigamos teniendo una banda que no deja de crecer y que se ha convertido en uno de nuestros referentes, para siempre. Y tras más de dos horas, a todos nos pareció que aquello había sido fugaz, la felicidad es efímera, pero que nos habían regalado recuerdos que perdurarán para siempre y eso no tiene precio. Gracias “suecos”.

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