«Gil Pupila. Detective privado (1956-1960)» de Maurice Tillieux

Por Marcos Gendre 0

Gil Pupila

5.0

10

Dolmen Editorial prosigue con su brillante labor de reediciones, y esta vez le toca a un clásico de la bande dessinée como Gil Pupila, uno de los títulos más representativos de la edad dorada del cómic francófono, en los años cincuenta, coincidiendo en el tiempo con nada menos que fenómenos como otros ilustres cómics belgas del nivel de “Tintín”, “Blake y Mortimer” y “Spirou y Fantasio”.

Fue precisamente en la revista de Spirou donde “Gil Pupila” debutó en 1956 con “La fuga de Lbélula”, uno de los cuatro álbumes aquí recopilados en este primer integral de la colección dedicada al avispado joven detective, protagonista de esta serie. Una en la que podemos disfrutar del máximo esplendor del autor belga en imprescindibles de los años cincuenta como “El paso del ahogado”.

Cómics como este último son los que explican porque estamos ante una obra maestra algo infravalorada, ahora, resucitada por fin como dios manda gracias a la editorial mallorquina por medio de este primer integral, cuya edición rezuma cariño por los cuatro costado. No en vano, estamos ante uno de los actos de justicia poética más reivindicables que nos ha proporcionado el mundo de la reedición del noveno arte en este país.

Y es así gracias a una combinación de humor, noir y aventura sencillamente prodigiosa. Heredero directo de los patrones de estilo demarcados por el gran Franquin en “Spirou y Fantasio”, a lo largo de estos cuatro cómics somos testigos de la evolución de Tillieux en una sucesión prodigiosa de narrativa pura. Valores que acentúan la autoría de un genio del cómic que dio lo mejor de sí entre 1956 y 1978 a través de los dieciséis álbumes que facturó para “Gil Pupila”. Y que ahora podemos disfrutar como bien se merece tal sobredosis de talento encapsulado en la creación de un carrusel de personajes inolvidables como Corrusco y Cerecita, entre otras tantas demostraciones de cómo alcanzar un fin: la empatía a través de la imaginación surgida del colorista cóctel de géneros al que nos arrastra Tillieux como sólo él sabía hacerlo.

Gil Pupila