La hipnótica y extraña fuerza de Airbag

Por Alexis Brito Delgado 0

Entrevista Airbag

Airbag vuelven con «Una Extraña Fuerza», su noveno disco a través de Sonido Muchacho. El trío de Estepona sigue fiel a sus guitarras, al power pop, al punk y a ese sentido del humor tan suyo que llevan practicando desde finales de los noventa. En esta ocasión, las canciones hablan de un futuro que nos prometía coches voladores y viajes espaciales, pero que ha acabado trayéndonos especulación inmobiliaria, gentrificación y una industria musical cada vez más disparatada. También hay sitio para la nostalgia, las películas de serie B y los recuerdos de juventud. Charlamos con Airbag sobre su nuevo disco y sobre cómo han cambiado las cosas después de casi treinta años en la música.

En «Una Extraña Fuerza» habláis de aquel futuro que imaginábamos de
pequeños, con coches voladores, robots y viajes espaciales. Al final, la realidad
ha sido bastante distinta. ¿En qué momento os disteis cuenta de que aquel
futuro que nos habían prometido era una tomadura de pelo?

Hemos sido engañados. En las películas aquellas que veíamos de niños, el futuro era una cosa muy distinta al que ahora es, la canción va un poco de eso… pero en realidad acertaron en algunas cosas, por ejemplo, ahora con la IA sí que ha empezado a haber ciertas situaciones que son de película… espero que el rollo Terminator o La Rebelión de las Máquinas no se cumpla…

«Nadie los vio venir» habla de la gentrificación y de cómo van desapareciendo
los negocios y los lugares de toda la vida. Vosotros sois de Estepona y conocéis
bien lo que está pasando en la Costa del Sol. ¿Cómo habéis vivido todos esos
cambios? ¿Qué es lo que más os molesta de esta situación?

Es una situación global que afecta a muchas ciudades y pueblos del mundo. En Nueva York, Londres o Ámsterdam ya pasaba desde hace muchos años, y empezaron a intentar ponerle freno, pero ya demasiado tarde. Lo que no entiendo es cómo viendo lo que le pasa al vecino años antes, no se esté prevenido. Me molesta que todo sucumba al dinero. Jode que nadie lo viera venir, estando todo delante de tus narices. Pero al final acaban vendiendo las ciudades al mejor postor. El turismo es necesario, no es turismo fobia lo nuestro. A la gente lo que nos molesta es que no se respete a los ciudadanos que vivimos y trabajamos en la ciudad, que se les eche de sus barrios con tal de ganar más y más. Debería cuidarse eso, intentar crecer, pero con mesura y cuidando lo que es de todos.

En «Gira de Despedida» os cachondeáis de esas bandas que anuncian su
retirada y al año siguiente están otra vez de gira. Después de tantos años en la
carretera, ¿qué pensáis de todo ese negocio de las despedidas y las reuniones?
¿Hay alguna otra cosa de la industria musical que os toque especialmente la
moral?

La canción compara las amenazas del final de una relación sentimental con estas amenazas de los grupos en plan «nos vamos» que luego se convierten en giras sin fin donde se dan un baño de masas, para luego estar de vuelta a los dos años. Están tomando el pelo a la gente, a su público. Lo honesto sería decir que paras de tocar un tiempo para descansar, para componer y grabar otro disco y tal, pero ahora a eso le llaman «despedida», es un engaño en cubierta. Pues nada, que cada cual haga lo que quiera, faltaría más, pero a mí me daría vergüenza decirle eso a nuestros seguidores.

Otra cosa que me parece lamentable es falsear números de escuchas en internet, pagar porque te engorden las escuchas, o vender ni la mitad del aforo de un local y luego decir que han hecho “sold out”. Cosas así están a la orden del día. Venimos del punk, y preferimos la peña honesta y transparente, nosotros intentamos serlo, aunque no transmitimos éxito. Nos la suda, cuando nos vaya peor o esto se acabe, nos iremos por donde vinimos con la conciencia tranquila.

«El Club Secreto» recuerda aquellos tiempos de fanzines, cintas y pequeñas
escenas musicales que funcionaban al margen de la industria. ¿Echáis de
menos aquella forma de descubrir grupos y compartir música? ¿Creéis que las
redes sociales han acabado con parte de esa magia?

Cada época tiene sus cosas, buenas y malas. No hay que romantizar el pasado, ahora la mayoría de cosas son mejores, hay mucha mas facilidad para hacer música y en mejores condiciones, mucha mejor comunicación para anunciar cosas, darte a conocer… antes igual había más imaginación y entusiasmo para apañarte con lo que había, pero ahora también hay mucha más competencia, es fácil hacer un grupo y grabar, pero es complicado sobresalir y destacar, y noto que hay mucha frustración entre jóvenes que empiezan y a los dos años se preguntan cómo no están llenando la Riviera o cosas así…antes había mucha menos ansiedad, porque esas metas estaban al alcance de muy pocos, de jóvenes nosotros solo queríamos salir a tocar donde fuera y divertirnos.
El Club Secreto va de nuestros seguidores, es un homenaje a nuestros fans, tenemos mucha suerte de tenerlos siempre ahí.

En «La película que he visto más veces» habláis de cómo los recuerdos
pueden hacernos creer que antes todo era mejor. Después de casi treinta años
tocando juntos, ¿os pasa eso de idealizar vuestra juventud o pensáis que
cualquier tiempo pasado tampoco fue para tanto?

Lo dice la canción, no es que lo antes fuera mejor, solo son mejores tus recuerdos… la canción reflexiona un poco sobre qué nos lleva a pensar así y a volver a ciertas cosas, ver ciertas películas que te transporten a otro lugar en el tiempo. Es como la gente que dice que la música de su juventud era la mejor, no siempre es así, pero a ti te lo parece porque te recuerda a una época buena de tu vida y eso te remueve cosas por dentro. Para eso la música y el cine son muy poderosos.

Habéis trabajado con Marcos Muñiz en la producción y grabado buena parte
del disco tocando juntos, con pocos retoques posteriores. ¿Qué buscabais con
esa forma de trabajar? ¿Os sigue gustando más el sonido de tres tíos tocando
en una habitación que todo lo que se puede hacer hoy en un estudio?

Cada disco es diferente, y se concibe de forma distinta. Hay veces que nos ha apetecido más aprovechar el estudio, dar mas retoques, adornar más todo… en este disco hemos buscado volver a la frescura de los tres tocando en una habitación, no está grabado en directo, pero tiene mucho de eso, muchas guitarras a primeras tomas, sin hacer muchos arreglos, sin cambiar mucho de guitarras o amplificadores para que sonara lo más real posible. Eso sí, las canciones están muy, muy curradas en composición para hacerlas lo más eficaces, que no les faltara ni le sobrara nada.

El disco está montado casi como una vieja cinta recopilatoria, con canciones
que se enlazan, instrumentales y voces que aparecen entre los temas. ¿De
dónde salió la idea? ¿Seguís siendo de escuchar discos enteros o también
habéis caído en eso de poner canciones sueltas?

Llevábamos con esa idea años, hacer un disco con cierta unidad y unión, metiendo samplers y sonidos que dieran cohesión. En la mente estaban discos como Casa Babylon de Mano Negra o Unidad de desplazamiento de Los Planetas. Discos favoritos nuestros.

Lleváis juntos desde 1998 y habéis visto cambiar prácticamente todo lo que
rodea a la música. Si pudierais viajar atrás en el tiempo y ponerles «Una Extraña
Fuerza» a aquellos tres chavales que empezaban con Airbag, ¿qué creéis que
dirían? ¿Les gustaría el grupo en el que os habéis convertido?

Yo creo que sí nos hubiera gustado, porque a pesar de que estamos muy metidos en el Punk rock, escuchábamos cosas más pop, también cosas como Weezer, Lemonheads y otras bandas que ahora nos influyen más directamente. Nunca hemos sido cerrados, aunque está claro que lo que nos tocaba por entonces y nos tiraba más era la velocidad y contundencia del punk rock. Creo que cada disco tiene su momento y está hecho cuando tenía que hacerse, porque es lo que nos ha salido y son honestos con lo que sentíamos entonces y lo que sentimos ahora.