Crónica del Mad Cool 2023: Nuevo comienzo, viejos problemas

Por Javier Benítez 0

Este pasado fin de semana vivimos una edición más del Mad Cool, esta vez en su nuevo recinto. Para ello nos acercamos a Villaverde Alto, donde el festival más multitudinario de la capital se ha mudado. Un espacio que aparentemente será la casa del festival por mucho tiempo. Hacemos una recapitulación de la experiencia de estos tres días.

Jueves 6 de julio

King Princess

El primer contacto con el festival lo tuvimos con el concierto de King Princess en el escenario Region of Madrid, el tercero en tamaño y quizás el que más conciertos acogió durante los tres días de festival. La cantante neoyorkina encandiló al público con algunos de sus éxitos como “The Bend” (en la que, si entendí bien, un fan se subió a cantar con ella), “1950” o “Talia”, dando un concierto más guitarrero de lo que se podría esperar. Consiguió que nos sintiéramos cómodos a pesar del calor y el sol de justicia.

Media hora después en el mismo escenario empezó Paolo Nutini. Acompañado de una sólida banda y esgrimiendo su voz como un estandarte, Nutini nos llevó por un viaje corto pero intenso a través de sus múltiples universos musicales. Empezó con la sugerente “Afterneath” para enseguida enlazar con “Lose It”, con proyecciones psicodélicas incluídas. Impagable el momento de “New Shoes” en el que gran parte del público (servidor incluído) alzamos al cielo una de nuestras zapatillas, aunque no tuvieran nada de new. La recta final con la preciosa “Candy”, “Iron Sky” y “Shine a Light” fue grandiosa. Nos quedamos con ganas de más.

Tras el concierto del escocés nos dio tiempo para ver el final de la actuación de The Offspring. Se les vió muy animados y bromistas interactuando con el público. En este breve espacio de tiempo disfrutamos de “The Kids aren’t Alright”, y tras de una pequeña pausa, “Blitzkrieg Bop” de Ramones y la eterna “Self Esteem”.

Con The 1975 no llegamos a conectar. Aún así hay que reconocerles una gran puesta en escena y su capacidad de atraer a una auténtica legión de fans. A destacar la gran cantidad de músicos en el escenario (las intervenciones del saxofonista fueron más que notables). Su líder Matt Healy no consiguió mantener una comunicación fluida con el público, a pesar de dirigirse a ellos más de una vez (en un nivel de inglés C2, eso sí). Correctos, sin más.

Sigur Rós

El concierto de Sigur Rós empezó envuelto en un aura especial, como suele ocurrir con cada presentación de los islandeses. Jonsi y sus compañeros nos entregaron una versión reducida de los conciertos de la gira del otoño pasado, haciendo un breve repaso por su discografía pero sin tocar nada de su nuevo disco, el notable ÁTTA. El acertado juego de luces y la presencia magnética de Jonsi, tocando la guitarra con un arco de violín como de costumbre, nos hacían pensar que estábamos viendo algo mágico. El final con “Festival”, “Kveikur” y “Untitled 8”, para enmarcarlo.

Llegamos al primer gran cabeza de cartel de este Mad Cool. Uno no sabía qué esperar de Robbie Williams en 2023, pero hay que reconocer que como estrella que es, salió a por todas. Entró en escena con una energética “Hey Wow Yeah Yeah” a la que le siguió la imprescindible “Let Me entertain You”. Vestido de dorado, muy delgado y expresivo, derrochó energía durante su show, aunque en un determinado momento se tuvo que sentar porque, como comentó, “había pasado un Covid largo”. Habló mucho, quizás demasiado, algo que lastró el ritmo del concierto. Charló sobre Take That, de las fiestas de los 90 y de su culo, que según él ya no es el que era. Hubo momentos en los que pasó varios minutos hablando con seguidores. Hizo una versión muy fiel de “Don’t Look Back in Anger” (¿la mejor canción de Oasis?), la cual nos dejó descolocados, como si escuchásemos una cosa y viésemos algo completamente diferente. Al menos sí que nos llevamos para casa “Kids”, “Rock DJ”, “Feel” y “Angels”. Estas sonaron como un tiro y todos nos sentimos un poco más felices, empezando por el bueno de Robbie.

El broche a la primera noche, en el escenario Region of Madrid, lo pusieron Franz Ferdinand. Fue este el primer momento en el que sentimos problemas de fluidez en el recinto. Había muchísima gente transitando por un camino no muy bien iluminado. Perderse fue fácil y caerse también. Sobre el concierto… qué decir de los escoceses. Han perfeccionado el arte de tocar en festivales, siendo una de las banda más habituales de los carteles en nuestro país. La increíble energía de Alex Kapranos y los suyos, con su extensa batería de hits no dieron respiro alguno. Creo que nunca nos cansaremos de escuchar “The Dark of the Matinée” en directo.

Viernes 7 de julio

Kevin Morby

Comenzamos la segunda jornada en la carpa Ouigo, con la sensación de escapar del sol gracias a la lona, pero sufriendo el correspondiente efecto horno. Esto no evitó que disfrutáramos del concierto de Kevin Morby, que esta vez presentaba “More Photographs (A Continuum)”, la continuación de su reciente álbum “This is a Photograph”. Teníamos muchas ganas de ver a Kevin Morby desde el año pasado, ya que era uno de los artistas programados para el Mad Cool Sunset que finalmente fue cancelado. Kevin empezó con el mencionado “This is a Photograph” (la original, más tarde caería la segunda parte) y con una inspiradora “A Random Act of Kindness” que emocionó a los presentes. Más adelante “Rock Bottom” nos pondría a bailar y “Piss River” a cantar. Un concierto corto y notable, en el que el artista pudo presumir de su estupenda banda (esa violinista/cantante) y sobre todo de tener un magnífico repertorio que no deja de expandirse.

El concierto de Puscifer fue una experiencia extrañísima. A veces fue difícil concentrarse al contemplar la perfomance que se desarrolló sobre las tablas. El retorcido sentido del humor de Maynard James Keenan, en conjunción con su compañera de fechorías, la cantautora Carina Round, no dejaron un momento de relajo. Vestidos con traje y corbata, sus interacciones con los alienígenas que formaron el cuerpo de baile resultaron por momentos absolutamente chanantes. Pero dio igual. Su música es buena, muy buena. Y la banda funcionó como un tiro. La voz de Keenan automáticamente nos hacía pensar en sus otras bandas (Tool y A Perfect Circle), aunque esto fuese otro concepto. A destacar temas como “Bread and Circus” y la fantasmagórica “Bullet Train to Iowa”. Agradecimientos infinitos a Keenan, a Carina, a la banda y a los bailarines extraterrestres por aguantar todo el show a pleno sol con esos outfits.

Con el sol bajando en intensidad, pero aún con fuerza, pudimos ver parte del show de Sam Smith, concretamente las primeras canciones, las cuales resultaron ser muy emocionantes. Con un colorido escenario y una plataforma con forma de buda dorado por donde se distribuían músicos y coristas, apareció el inglés, también con un atuendo dorado. Empezó con los hits “Stay with Me” y “I’m Not the Only One”, dejando el listón muy alto para el resto del concierto. Sam estuvo muy simpático, cantando muy bien, como él sabe; además estuvo mucho menos charlatán que Robbie Williams la noche anterior. Cambió de outfit varias veces, a cual más llamativo, y su show tuvo mucho de reivindicación de la libertad sexual. En resumen, un concierto, lo disfrutado, que fue algo más, con un altísimo nivel vocal y sonoro y un puñado de buenas canciones.

El plato fuerte de la noche fue para muchos Queens of the Stone Age. Largamente esperados, ya que tenían que haber tocado en 2022 pero se vieron forzados a cancelar su gira europea, los norteamericanos arrastraron hordas de fans (entre los que me incluyo). Empezaron fuertes con “No One Knows” y “My God is the Sun”. Cayeron algunos temas del reciente “In Times New Roman”, pero el concierto estuvo vertebrado por los estupendos discos “…Like Clockwork” y “Songs for the Deaf”. Josh Homme estuvo comunicativo y bromista, incluso chapurreando algo de español, mientras caían clásicos como “If I had a Tail”, “Little Sister” y “Go with the Flow”. Su clásico cierre con “A Song For The Dead” fue glorioso.

Mumford & Sons

Ya instalados en los escenarios principales Mumford & Sons desplegaron todo su pop-folk épico para regocijo de sus fans. Precedidos por “Chicken Teriyaki” de Rosalía (chicos, no necesitamos escuchar a Rosalía cada día de nuestra vida. Basta ya) salieron los tres miembros originales acompañados de un guitarrista de apoyo. Sonó “Babel” y después el himno “Little Lion King”, para alegría del respetable. A medida que fue desarrollándose el espectáculo se fueron uniendo músicos sobre el escenario, pudiendo ver cambios en la disposición de los mismos, incluyendo un rato en el que el frontman Marcus Mumford se animó a tocar la batería. La guinda a su concierto la pusieron con unos fuegos artificiales (creo que la única banda de todo el festival que los usó) mientras interpretaban “I Will Wait”.

Con ya pocas energías nos acercamos a escuchar a The Black Keys. Tuvieron algún que otro problema de sonido que nos impidió meternos en el concierto. Sonaron flojos, y a pesar de que había más músicos tenía la impresión de solo escuchar la guitarra y la batería. “Gold on the ceiling” es un temazo, pero sonó deslucido. Abandonamos el escenario después de algunas canciones con una sensación agridulce.

Sábado 8 de julio

Empezamos la última jornada con Years & Years. Fue una pena que su show, altamente cinematográfico, se viera perjudicado al tener lugar de día en un escenario exterior. A veces fue difícil seguir el vídeo-película que hacía de hilo conductor durante todo su espectáculo a causa de la claridad y los reflejos. Olly Alexander y los suyos intentaron dar lo mejor de sí mismos bajo un tremendo sol, pero a pesar de su esfuerzo el concierto se hizo un poco cuesta arriba por las circunstancias. En los musical destacó “It’s a Sin”, versión de Pet Shop Boys, y sus hits “Desire” y “King”.

Touché Amoré

Cambiamos totalmente de estilo y nos fuimos hasta la carpa Ouigo para ver a Touché Amoré. Los californianos salieron a muerte y fueron un huracán durante todo el concierto. Una experiencia increíble y un directo que sobrepasó con creces lo que podíamos esperar. Apostamos a que ganaron muchos fans después de este show.

Pudimos ver el tramo final de la actuación de Liam Gallagher. Fue lo que esperábamos de este referente del rock británico, en un concierto donde las canciones más celebradas fueron las de Oasis y, entre todas ellas, “Wonderwall”. Con una cierta actitud de pub y una sudadera con capucha, a pesar de las altas temperaturas, Liam se mantuvo fiel a su personaje.

Una vez terminó el de Mánchester el gran atasco ocurrió por segunda vez. Unos iban a ver Primal Scream, otros a M.I.A. y un tercer grupo quería coger posiciones para Red Hot Chili Peppers. Nosotros nos encontrábamos en el primer grupo y damos fe de que fue el paseo más agobiante que hemos dado dentro de un festival. Prácticamente no se podía andar, era como si todo el recinto fuera un concierto muy concurrido. De Primal Scream pudimos ver la primera mitad del show. Además de la formación habitual contaron con un coro que encajó a la perfección con algunas de sus canciones, destacando entre ellas su clásico “Movin’on Up”, con el que abrieron el concierto. Después de haber visto en directo al bueno de Bobby Gillespie muy escaso de voz en sus últimas visitas, esta vez estuvo algo mejor. Obviamente no es el de antaño, pero su voz aguantó. Nos quedamos especialmente con el momento de “Jailbird”, con la participación del coro. No hubo tiempo para mucho más.

Llegamos al plato fuerte del día y probablemente de todo el festival. Los legendarios Red Hot Chili Peppers volvían a visitarnos, en un festival masivo y encima en sábado. Ya desde el principio de la jornada notamos que había más gente que en días anteriores, pero no estábamos preparados para la que se nos vino encima. Probablemente este es el concierto más multitudinario en el que he estado. Daba la sensación de que allí había demasiada gente. La organización de Mad Cool lo intentó, contraprogramó a Ava Max y a The Hu durante la actuación de los californianos, pero sirvió de poco. Aparentemente todo el mundo quería ver a Red Hot Chilli Peppers. Salieron Flea, John Frusciante y Chad Smith entre el griterío general y empezaron a calentar el ambiente con una de sus habituales jams. Al rato salió Anthony Kiedis y enlazaron con “Around the World”, “The Zephyr Song” y “Snow (Hey Ho)”…y aquí se acabaron las concesiones por un rato. Parece que los angelinos son muy suyos a la hora de confeccionar sus setlists, y nos ofrecieron un bloque central de canciones que, si no eres un seguidor acérrimo de la banda, te pueden dejar un poco indiferente. Muchas de estas eran de sus dos álbumes de 2022, “Unlimited Love” y “Return of the Dream Canteen”, que no se puede decir que hayan calado mucho entre el público (a pesar de canciones notables, como “Tippa my Tongue” y, sobre todo, “Black Summer”). La cuestión es que en esta parte central del concierto la gente perdió un poco de interés, a pesar de la perfecta ejecución, tanto instrumental como vocal, y el placer que es ver a estos titanes en el escenario. Flea se dirigió un par de veces al público, y aunque entendía solo a medias lo que decía, uno tenía la sensación de ver a un loco gritándolo a la nada. Supongo que es parte del papel. En la parte final del concierto sonaron “Californication”, “By the Way” y el eterno “Give it Away”, consiguiendo devolverle algo de locura a la audiencia. Nos sacudimos la incomodidad, agobios y múltiples pequeños dolores de la última hora y media y bailamos como si nada malo pasara.

Terminado el concierto hubo un rato de verdadera confusión. El estancamiento fue tal que tuvimos que abrirnos paso a codazos, y así conseguimos llegar al escenario Madrid is Life para ver lo que podían ofrecer The Prodigy en 2023. La realidad es que se echa mucho, mucho de menos a Keith Flint. Me quedo con el sentido homenaje que se le hizo durante “Firestarter”, con su inconfundible silueta bailando en las pantallas. Al menos los que quedan (Liam Howlett, Maxim y compañía) ofrecieron un show energético, ideal para descargar adrenalina justo cuando el recinto comenzó a despejarse.

Resumen

LO PEOR: El transporte siempre suele aparecer en esta categoría. El recinto no está tan cerca como parece y las caminatas desde el metro a la ida con sol, y a la vuelta con el cansancio no eran nada agradables. Además, hubo cierta desinformación sobre dónde estaban los autobuses lanzadera para la vuelta. Preguntamos a varios chicos del festival y no lo tenían muy claro, y también preguntamos a algunos policías…¡que nos mandaron al metro! Además, no había carteles que indicaran la ubicación de las lanzaderas hasta que no estabas allí. Pero lo peor con diferencia fue el tema de los baños. No puedo creer que pensaran que un solo sector de baños iba a ser suficiente. Eso estaba abocado al desastre. El resultado fue de muchos asistentes varones orinando contra lonas o contra los servicios de discapacitados, mientras discutían con guardias de seguridad (juro que presencié esta escena). Tampoco las rutas y los corredores entre escenarios eran demasiado fluidos. Además, a ese problema se añadía la poca iluminación de algunas zonas por la noche. Yo, que tengo amplia experiencia en festivales, confieso que lo pasé mal en un par de ocasiones. Por último, y esto se está convirtiendo en una constante en festivales grandes, he vuelto a ver a guardias de seguridad empujando a gente sin contemplaciones porque tienen una emergencia. Justo delante mía empujaron a una chica en el concierto de Primal Scream y la mandaron al suelo. Decidió no denunciar porque suponía que pasaba algo gordo, pero no creo que esas sean formas.

LO MEJOR: La música, siempre la música. El cartel era espectacular, y a los artistas que ya conocíamos tenemos que sumar los descubrimientos. El sonido de los escenarios fue también muy bueno. Yo no estoy muy convencido del sonido del concierto de The Black Keys, pero en todos los demás muy bien. En cuanto a las barras mi impresión fue buena, siendo relativamente fácil pedir siempre y cuando no hubiera un cabeza de cartel tocando. El sistema de recargas parece que funcionó, pese a los problemas de algunas tarjetas en el primer día.

Parece que el Mad Cool ha venido para quedarse en este nuevo recinto. Creo que los problemas son subsanables (menos stands de marcas, más baños, mejor señalización de los transportes). En cuanto a lo musical, …el Mad Cool ya sabe lo que hace.

Galería del Mad Cool 2023