«Blake y Mortimer, el arte de la guerra» de Floc’h, José-Louis Bocquet, Jean-Luc Fromental
Por 2 junio, 2024 18:380

Ochenta años después de su primera historieta, las andanzas de Blake y Mortimer siguen en plena vigencia gracias al trabajo y mimo dedicado por algunos de los más abnegados amantes del trabajo realizado por su creador, el fabuloso Edgar P. Jacobs.
Lógicamente, en todos los años que esta serie no contó con el artífice de la misma no hemos vuelto a toparnos con genialidades del noveno arte como “La marca amarilla” o “S.O.S. Meteoros”. No obstante, la labor realizada por pesos pesados del cómic francófono como Jean Van Hamme o François Schuiten no sólo es digna de admiración, sino altamente interesante por intentar conjugar respeto y renovación de la estética dentro de unas directrices que Jacobs dejó muy marcadas a través de su estilo, hermanado con el de un genio del trazo claro como Herge, para quien trabajó en su momento en varias historias de Tintín.
Para esta ocasión, los encargados de seguir la línea de la tradición bajo un prisma renovador son los guionistas José-Louis Bocquet y Jean-Luc Fromental, que tienen como dibujante a Floc’h. Este último es quien se encarga de que este nuevo capítulo de Blake y Mortimer alcance niveles de excelencia.
Sus trazos, de una gran definición y literalidad ,nos transportan a un terreno decididamente pop, con claras reminiscencias a pioneros como Roy Lichtenstein, pero también con un marco referencial diverso que llega hasta el arte del gran Saul Bass.
Dentro de lo que puede parecer a primera vista un trabajo impactante a los lápices con colores deliciosamente monocromos, se encuentra una visión mucho más rica en matices que enaltece un guion, por otro lado, enmarcado dentro de los estándares nostálgicos de la ortodoxia, aparentemente clásica de las misiones de Blake y Mortimer.
En esta ocasión, nos encontramos en el corazón de una Nueva York atemporal, tremendamente reconocible a través de elementos muy reconocibles de la cultura popular asociada a La Gran Manzana. En la misma, nos vamos a topar con Olrik, sempiterno rival de nuestros héroes, que vuelven a estar empujados por la intensidad narrativa y la dinámica sucesión de hechos tan habitual dentro de los cánones de acción de un cómic que, con esta nueva entrega, vuelve a sumar un nuevo pilar de alta graduación dentro de la parte de la balanza que cae en los momentos más brillantes de la colección post-Jacobs. En pocas palabras, imprescindible para amantes de la serie y altamente recomendable para neófitos por estos lares de espionaje y aventuras de ritmo frenético.
