Crónica del concierto de Lisabö en Madrid (Teatro Eslava)

Por Ana Gadea 0

Poder ver a Lisabö en directo en Madrid puede ser como ver un eclipse solar. Lo mismo se suceden en pocos meses, como que tienes que esperar años para encontrarte con uno. La cita organizada por Primavera Sound llegaba menos de un año después de su paso por la sala Shoko de la mano de Sound Isidro, pero esto no fue excusa para que sus fieles decidieran no acudir a su siempre catártico directo en el remodelado Teatro Eslava.

La propuesta de los de Irún, sobria y rocosa, dista un mundo de los cánones de “lo que se lleva/lo que más suena”; una opción vital con la que han sabido ganarse el respeto del público más inconformista durante más de veinte años de carrera; carrera cuya última piedra en el camino fue Lorategi izoztuan hezur huts bilakatu arte (Bidehuts, 2023).

Con luces blancas, que por cierto no se movieron en toda la noche, y su bandera de Palestina, el grupo salió a escena con la clara misión de arrollar a los presentes, aunque su sobrada solvencia casi salta por los aires cuando en los primeros acordes la pedalera del bajo dio algún que otro problema. Nada que inquietase al resto de la banda que pacientemente esperaba con su ritmo sostenido hasta que Xabi pudo incorporarse. Este o el reinicio de “Hazi Eskukada I”, fueron simples anécdotas en una actuación soberbia, vibrante y ruidosa, muy ruidosa. Un ruido y unos limitadores que casi cuestan la cancelación del concierto (o eso dejó entrever Karlos al inicio de la noche criticando que solo unos pocos privilegiados pueden provocar ruido sin penalización), pero que no fueron obstáculo para la furia desatada durante hora y media en la que hicieron escala en cada uno de sus cinco discos.

Poder disfrutar de la locura de “Gutariko bakaitza gara denok”, la abrumadora pegada de “Oroimenik gabeko filma”, el hipnótico ritmo de las dos baterías cuando “Amuz inguratuta” rompe explosivamente o la mencionada “Hazi eskukada I” provocaron que se removieran demasiadas cosas en nuestro interior. Un viaje a flor de piel con el cierre abrupto (el tiempo se les echó encima) de la mítica “Hemen naiz ez gelditzeko baina” de su debut Ezarian del año 2000. Una experiencia que toda persona debería vivir al menos una vez en la vida y que esperemos que no tarde en volver a cruzarse en nuestro camino.

Galería del concierto de Lisabö en Madrid