Garbage es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos. Desde que hace 28 años escuché en la radio “Push it” me enganché a ellos y de todos sus discos he sabido disfrutar sin bajarme del barco. Su visita al idílico recinto de Noches del Botánico se preveía como un estupendo cierre de una historia que dura casi tres décadas. Con una banda rozando o superando los 70 años y una Shirley a punto de soplar sesenta velas, este gira puede que sea la última que hagan por nuestro país.
Con el sol casi escondido, la banda sonora de Twin Peaks sirvió de introducción a la salida del grupo con “There’s No Future in Optimism”, uno de los single de su último disco. Desde ese momento pudimos disfrutar de un sonido potente y cristalino, de los que ya no se tienen, que insufló aún más emotividad a la velada. Y es que bajo la maestría de unos músicos de la talla de Butch Vig, Steve Marker y Duke Erikson, junto a su nueva bajista en los directos, Nicole Fiorentino, Shirley Manson volvió a recordarnos a las de sus mejores años: frenética y disfrutona, como si la edad no fuera un obstáculo, mostrándose totalmente recuperada de la operación de cadera a la que se sometió, aunque eso sí, sufriendo por las altas temperaturas, pero no tanto como en su última visita hace dos años, cuando en el Mad Cool 2024 casi se desmayó.
Aunque Let All That We Imagine Be the Light (BMG, 2025) fuera su álbum a presentar, la banda no dudó de hacer un repaso certero de todas sus épocas, a excepción del Not Your Kind of People. “Hold” le dio paso a la certera “Empty” con la que parecieron coger impulso, y tras un breve speech de Manson recordando su mencionado percance en el otro festival de la capital y mostrando su amor por el fútbol y el Mundial, los talluditos presentes nos volvimos a sentir jóvenes cuando enlazaron “I Think I’m Paranoid” y “Stupid Girl”. Por un momento estábamos en los 90. Qué bien sonaban. Lagrimita.
La primera de las sorpresas de la noche para mi gusto fue escuchar “Right Between the Eyes”, uno de los singles de Bleed Like Me (BMG, 2005), y que no escuchaba en directo desde que los vi actuando en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia en 2005. Media vida musical pasando delante mía y enlazan con “Vow”. Una sonrisa se dibuja en el rostro de los presentes.
Shirley, siempre combativa y reivindicativa, se acordó de Madonna, ya no tanto por el reciente y celebrado lanzamiento de Confessions II, sino por las puertas que la cantante abrió a generaciones que vinieron después, como la propio Manson. Este receso abrió la puerta al momento oscuro e íntimo de la noche con “No Horses”, “It’s All Over but the Crying” (totalmente inesperada) o una deliciosa versión del “Lovesong” de The Cure. Todo iba sobre ruedas: el grupo lo estaba dando todo, el sonido era de 10, el público lo estaba disfrutando y corría una brisilla. Y a esto que van y sueltan “Boys Wanna Fight”. Menudos lagrimones se me cayeron. Ni en el mejor de mis sueños pensaba que fuera a rescatar este tema. Ya estaba en una nube cuando Garbage tiraron de casi lo mejor que tienen: “Cherry Lips (Go Baby Go!)”, “When I Grow Up” (menudos saltos dio Shirley) y “Push It”. El recinto se vino abajo.
Tocaba ir cerrando y “The Day That I Met God” sirvió de punto y seguido al emotivo cierre con “Special” y cómo no, “Only Happy When It Rains”, su mejor himno. Una noche de ensueño para recordar siempre.
Galería del concierto de Garbage en Noches del Botánico







