Cuando ya parecía imposible que nadie podría seguir la saga del tristemente malogrado Darwyn Cooke, aquí tenemos uno de los homenajes más sobresalientes que podríamos tener al arte del dibujante y guionista canadiense fallecido hace ya nueve años.

Para llevar a cabo tamaña empresa sin caer en la decepción, ha sido la editorial francesa Dupuis quien ha aceptado el reto de ofrecer un trabajo continuista para el cual la parte gráfica ha recaído en Kieran, que no sólo convence a la hora de respetar los patrones estéticos patentados por Cooke en la serie, sino que se atreve a ir más allá del bitono azul grisáceo tan característico de “Parker”, y sorprender con escenas como la del interrogatorio, en la cual se sirve de los efectos narcóticos para regalarnos momentos de arte en estado puro.

Quizá Kieran no consiga alcanzar el efecto apabullantes del expresionismo minimalista desarrollado por Cooke en sus trazos, pero sí que nos regala un trabajo imponente a la altura de las circunstancias, fabulosamente ejecutado bajo los cánones del dinamismo visual sin freno surgido de la historia escrita por Richard Stark (seudónimo del novelista Donald Westlake, autor de las novelas sobre Parker), que en este caso responde al nombre de “The sour lemon score”. En la misma, Parker se ve envuelto en las consecuencias derivadas de una traición surgida de un atraco en un banco de provincias. A raíz de este hecho, la trama coge velocidad de crucero por medio de unas directrices narrativas empujadas a ritmo de hardboiled noir de brío imparable.

En este sentido, el arte de la frase corta vuelve a ser el cepo ideal para poder atrapar la esencia de un ejercicio de estilo abrumador por el cual podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que estamos ante uno de los comics que mejor han soportado la presión de su enorme legado, tal como sucedió con el trato sublime que Emile Bravo le dio a “Spirou y Fantasio” o el de Martin Quenehen y Bastien Vivès a la hora de insuflar nueva vida al mítico “Corto Maltés” del legendario Hugo Pratt.

En estos niveles nos estamos moviendo cuando hablamos de una serie que, sin llegar a la excelencia absoluta de los dos títulos mentados, nos ofrece un deleite simpar a la hora de curarnos el mono dejado tras la muerte de Darwyn Cooke y con ello del fin prematuro de un clásico del género como “Parker”.

Festival Super H se cierra con éxito de público y actuaciones memorables.

A veces los sueños se cumplen. A veces te encuentras con que, de repente y como sucedió este sábado en la ciudad nazarí, a alguien se le ocurre montar el festival que a ti te hubiese gustado montar y con el que has soñado muchas veces. Pueden poner o quitar a algún que otro grupo (que si echamos de menos a los Apartamentos Acapulco o a Carolina Durante, que si los cambiaba por tal y cual…..) el caso es que la “alineación titular” como diría el bueno de Julio Ruiz (ahora en Radio Subterfuge) era capaz de golear musicalmente a cualquier cartel que se precie. Todo esto con o bajo la excusa de homenajear al grupo que nos ha servido de banda sonora vital, tanto a los que actuaban como a los que íbamos a disfrutar más allá de los escenarios.

No sé si la “malafollá” se pega, me parece que es algo muy autóctono y granadino, lo que sí sé es que el gusto por lo que llevan haciendo Los Planetas tantos años es algo muy arraigado en mucha gente y de distintas generaciones (por ejemplo entre los participantes e integrantes del cartel podíamos encontrar generaciones entre los veinte y los cincuenta años, casi nada). Aunque la Feria de Muestras de Granada (Fermasa) no deje de ser un gran “descampado”, para nosotros parecía aquello el  maravilloso Cuarto Real de Santo Domingo de la capital granadina (vayan a verlo si no lo conocen) y el espacio del escenario, la “qubba” o salón de recepciones del citado monumento declarado Bien de Interés Cultural en 1919.

Y allí estábamos todos los puretas a los que nos gustan Los Planetas, como dirían los Novedades Carmiña. Puretas y a mucha honra, algunos bajando la media de edad y otros disparándola más allá de lo que se puede contar ya por culpa de artrosis u otras dolencias provocadas por la vivencia ya gastada. Grandes calvas, talegas a doquier y “peterpanes” nuevos runners, pocos, por cuidarse en la subida a la quinta planta de la vida. Todos y cada uno de los presentes felices como un niño el día de Reyes cuando uno no sabía que los Reyes también roban (no los magos, los otros). Permítanme la licencia de decir que yo tenía la suerte, mucha suerte, de estar acompañado por planetarios venidos de todas las partes del territorio patrio y una “granaína” que de los conciertos “ni fu ni fá” pero que de hacer trajes es una experta de primera categoría y mira que es buena persona.

Y por otro lado Ellos, Los Planetas, han hecho posible que esté con Ella compartiéndolo todo y todo fue aún más especial para este que les escribe. Centrándonos en el Festival, que ponía en valor la revisión del Super 8, bien los accesos, mal los baños (como casi siempre), muy bien el “merchandising” y los Djs entre conciertos, así como una buena y cuidada organización (bueno uno de los “seguretas” de la puerta daba mucho miedo por lo grande que era, tanto que parecíamos hobbits y nos iba a aplastar sin un porque). Comenzamos, los algo más de cien presentes que estábamos allí bajo el sol, escuchando y disfrutando de la apuesta fresca y novedosa de Edu Requejo. El barcelonés nos regaló un concierto cargado de eclecticismo, mezcla de influencias y, sobre todo, buena música entre la que sonó “Manchas Solares” incluida en el Super H.. Tras la sesión intermedia de Dj´s, que amenizaron todos los intermedios entre conciertos, y jugando en casa, Las Dianas. Fieles representantes del nuevo powerpop nacional, las cuatro componentes del grupo desplegaron toda su energía y gran parte del repertorio de sus dos largos, sonando entre otros temas  “Putivuelta” o “Me jode”, como no podía ser de otra manera. Cerraron con “Brigitte”, contando con coros y violines para marcarse una versión difícil de olvidar.

De Granada a Argentina de la mano de Santiago Motorizado, que representó a su grupo El mató a un policía motorizado que han versionado “Estos últimos días” y que nos presentó parte de los temas de su nuevo disco “El Retorno”. Para cerrar, dos canciones a capela de la banda “madre”, interpretando el archiconocido “Joni B” para dejarnos a todos auténticamente en una nube. Luego, casi nada, de forma consecutiva conciertos de Triangulo de Amor Bizarro, marcándose un “set list” con gran parte de sus éxitos, Los Punsetes donde por primera vez vimos a Ariadna moverse, Alcalá Norte que crecen y crecen pero que aun deben ganar en que su sonido en directo suene más redondo y potente y Cala Vento a los cuales les sobran las tablas y un sonido absolutamente demoledor (¿Por qué no están esta gente de cabezas de cartel en más sitios y llenando estadios?).

Y llegó el momento para los verdaderos protagonistas y homenajeados del día, Los Planetas. Aunque si les soy sincero, yo creo que fue más un homenaje colectivo y onanístico que otra cosa. Eric llegó de milagro porque se rumoreaba que la gente no se iba ni a palos de su bar y casi tiene que llamar a los GEOS para evacuarlo. Jota estaba contento, como si por fin ella hubiese ido al Amador y ya no hubiese recibido el segundo sino el primer premio. Todo era y se hacía especial, siendo el público y la atmósfera grandes culpables de que así fuese. Volvíamos a Los Planetas, volvíamos a casa como Chihiro tras su viaje junto a Haku. Y te sueltan nada más empezar “Segundo premio” y “Qué puedo hacer”, dejando para la meseta tranquila del concierto obras maestras como “Nunca me entero de nada”, “Corrientes circulares en el tiempo”, “Señora de las Alturas” (¿la canción de las canciones?), “Islamabad” (junto a Alvaro Rivas de Alcalá Norte) y  “Santos que yo te pinté”. Y como colofón y para llegar a diecisiete temas de la vida, nos regalaron “Un buen día”, “Alegrías del incendio” y “Cumpleaños total”, interpretada junto a la mayor parte del elenco de grupos y artistas que intervinieron en el super festival.

Tras el éxtasis final, los que allí estábamos nos mirábamos unos a otros con complicidad y emoción, congratulándonos de ser coetáneos de estos señores que, con sus historias personales como cualquier hijo de vecino, nos han acompañado tantas y tantas veces y nos han hecho que el camino haya, sea y siga siendo un poquito mejor y haciéndonos pensar que siempre puede ser, como lo fue el sábado, UN BUEN DÍA.

Florence + The Machine regresa con Everybody Screams (Polydor, 2025). Al igual que PJ Harvey en sus últimos trabajos, la británica construye aquí un universo fascinante que se mueve entre la lucha, la resignación y el dolor de la pérdida. No olvidemos que, como ella misma ha confesado, un aborto fue el catalizador del álbum: una experiencia límite que la empuja a enfrentarse —y trascender— sus propios traumas.

El disco se abre con «Everybody Screams», buque insignia del proyecto. Con su madera de himno y un estribillo tan extraño como hipnótico, el tema marca el tono emocional del álbum. En su videoclip, Florence se muestra sensual, dominante, casi ritual: una presencia magnética que no habíamos visto con esa fuerza hasta ahora.

«One of the Greats», acústica y reivindicativa, destaca como una de las piezas más potentes del elepé. En ella, Welch lanza una crítica directa a la industria musical y a los mitos de la grandeza. Por su parte, «Music by Men» apunta con precisión contra quienes controlan el sistema desde las sombras.

Con «Witch Dance», la artista recupera su característico recitado casi operístico, mientras juega con cambios de ritmo y atmósferas en constante transformación. En «Sympathy Magic», el protagonismo lo toma la electrónica: feminidad, mortalidad y sanación se funden en una espiral luminosa.

«Kraken» emerge como uno de los momentos más intensos del disco: una tormenta sonora donde los tambores y los coros evocan un monstruo marino interior, símbolo de la furia y la liberación. En «The Old Religion», Welch se sumerge en un paisaje de rituales antiguos y espiritualidad pagana, rescatando el poder de lo femenino a través de la mitología y la religiosidad. «Drink Deep» actúa como una plegaria —un canto al renacimiento tras el caos—, donde la voz de Florence se vuelve casi litúrgica sobre un fondo de cuerdas y sintetizadores envolventes.

El álbum destila una atmósfera sacra, casi medieval. Hay reminiscencias del mundo antiguo, de lo profano, de aquellas brujas que danzaban alrededor del fuego. Magia y espiritualidad, dolor y sacrificio. Un subtexto gótico que aporta profundidad en tiempos de frivolidad absoluta. Entre los colaboradores figuran James Ford, Mitski, Aaron Dessner, Mark Bowen, Danny L. Harle y Dave Bayley —una alineación que confirma la ambición del proyecto. La portada lo resume todo: un parto tan doloroso como liberador. No es una imagen vulgar ni calculada para el impacto; Florence, a diferencia de tantas estrellas del pop contemporáneo, transforma la exposición en arte y la vulnerabilidad en poder.

En el medio tiempo «Perfume and Milk», Florence brilla en su interpretación vocal; mientras que «Buckle» se levanta como una confesión íntima sobre la necesidad y la entrega. «You Can Have It All» ofrece un respiro melódico, un himno de aceptación y entrega absoluta que suaviza el dramatismo sin perder intensidad emocional.

Por último, «And Love» cierra el álbum como un suspiro final: una balada desnuda, vulnerable, que condensa la esencia del disco —el amor como herida, como motor, como redención.
Everybody Screams es uno de los trabajos más personales de Florence Welch: una obra en la que la catarsis es el único camino posible para seguir adelante. Más que una cantante pop, Florence se erige —como Kate Bush o Stevie Nicks— en una artista total, con una visión singular sobre la vida, los sentimientos y la espiritualidad.

El resultado es un álbum de profundo carácter acústico, con resonancias folk al estilo de Joni Mitchell, pero siempre desde el inconfundible universo de la británica. A diferencia de su predecesor Dance Fever (2022), cuyo concepto se diluía entre altibajos, Welch pule aquí todas las aristas para entregar un trabajo sólido, honesto y sin fisuras. En Everybody Screams, cada grito es una forma de renacer.

El grupo se encuentra de gira por Europa.

Apenas diez meses después de publicar su segundo álbum, Never Exhale, DITZ nos presentan un nuevo sencillo compuesto por dos temas. El primero de ellos es “Don Enzo Magic Carpet Salesman”, un corte épico de noise rock de nueve minutos y tres partes, que según su vocalista C.A. Francis refleja su frustración con el arte generado por IA: «Don Enzo comenzó como una demo que Jack Looker hizo después de que termináramos nuestra gira a principios de año. Empezó como un movimiento corto, pero después de que le añadí la letra y se la envié, me la devolvió con cinco minutos más de música, creando una estructura en tres partes. La canción refleja mi frustración con el arte generado por IA: la primera parte reacciona al problema, la segunda está escrita desde la perspectiva de la IA y la última sección representa el último suspiro del arte real antes de ser abrumado por la producción artificial».

“Kalimba Song” es la cara B de este sencillo que estará disponible en una edición limitada en 12″ a partir del 28 de noviembre a través de City Slang Records.

DITZ – “Don Enzo Magic Carpet Salesman”


Foto de portada por Loélia Duboc.

El artista convierte «paris» en un refugio emocional donde el ritmo late despacio y cada nota respira deseo y distancia.

Syd dePalma es una de esas figuras que no necesitan etiquetas para definirse. Músico, compositor, productor y multiinstrumentista granadino afincado en Barcelona, su sonido se mueve entre el post-punk, la psicodelia y una espiritualidad sonora difícil de encasillar. Tras el éxito de su debut El Lugar de Arder (2023), vuelve con un nuevo álbum, paris (.raso), que promete consolidarlo como una de las voces más singulares del indie-psych en castellano.

Tu álbum debut El Lugar de Arder fue muy bien recibido. ¿Cómo sientes que ha evolucionado tu sonido hasta llegar a paris?

La idea para paris era componer todo de una manera más cruda. Muchas canciones han sido compuestas en su versión demo con una guitarra acústica o un piano, intentando que ya funcionaran así, con pocos elementos. A partir de ahí, quise volver un poco al sonido del primer álbum. Intento que toda la música que hago se retroalimente entre sí; hay una especie de involución que, en realidad, me hace avanzar.

En tu música se percibe una mezcla de psicodelia, oscuridad y espiritualidad. ¿De dónde nace ese equilibrio tan característico?

Son cosas que definen un poco mi personalidad, creo. Siempre me ha gustado buscar la psicodelia en todo, en la vida. A veces veo una silla y le intuyo formas psicodélicas, o un mantel, o cualquier cosa. Creo que esa forma de mirar la exporto hacia mi música. Y, bueno, la oscuridad también es algo que me atrae bastante, aunque intento mantener una relación cauta con ella: me dejo gustar, pero sin que me atrape.

¿Qué representa para ti el título paris y cómo se conecta con la atmósfera del disco?

paris representa un colectivo de personalidades, de almas. Cada una ha escrito historias diferentes en este disco. Lo escribo en minúscula porque, al igual que “gente” o “colectivo”, se usa en minúsculas; para mí paris también debe escribirse así, porque no quiero personalizarlo en nadie en concreto. Puede tener que ver conmigo, con alguien con quien me cruce una noche, con quien imagine en un sueño, o con ese largo etcétera de casualidades que se dan en nuestras vidas y que crean esas personalidades. Eso es paris.

En este nuevo trabajo colaboras con artistas como Niño de Elche, Florent Muñoz (Los Planetas) y Heather Cameron. ¿Cómo surgieron esas colaboraciones?

Con Niño de Elche, después de haber hablado varias veces de que molaría hacer algo juntos, un día me escribió para preguntarme cómo llevaba el disco. Le dije que genial, que solo faltaba que él cantara algo y ya lo tendríamos, y así fue: le pasé el álbum y me dijo que quería cantar en «Vuela y sus pupilas se dilatan». En dos semanas lo teníamos ya bordado. Con Florent estuve el verano de 2024 tocando los sintes para su proyecto personal, y alguna noche, después de tocar, le enseñé cómo tenía los temas. Le molaron y me dijo que se grabaría algo. Y con Heather la conozco desde hace mil, y ya hacía tiempo que quería grabar algo con ella.

Además de estas colaboraciones, hay mucha gente que ha participado en el álbum. Germán (Plataforma, Univers, Heather) grabó casi todas las guitarras del disco; Eros Migo grabó unos violines en «Ojos, sus ojos»; también hay un taconeo en «Cristal gris», etc.

Tus canciones evocan influencias que van desde The Cure o Echo & the Bunnymen hasta Dean Blunt o Spiritualized. ¿Qué papel juegan las referencias musicales en tu proceso creativo?

Las influencias son totalmente incontrolables, porque se quedan en un subconsciente un poco maleante que, cuando quiere, te las saca sin que te des cuenta. Aun así, en procesos de mucha creación intento escuchar menos música, porque si no es imposible: me sobrecargo de cosas que quiero hacer y pierdo el hilo. Entonces prefiero dejar que juegue un poco ese maleante que ya existe en mi cabeza y que deje pasar las cosas sin buscarlas.

En tus composiciones mezclas instrumentos tradicionales con técnicas de producción modernas. ¿Es una forma de reconciliar pasado y futuro?

Al escuchar música de distintas épocas, imagino que vuelve a activarse ese maleante, y me lleva a buscar instrumentos más “tradicionales”, pero luego los paso por una vorágine de futurismo.

Has tocado en salas emblemáticas como Apolo, Razzmatazz o Mutek, y también en Berlín. ¿Qué diferencias notas entre los públicos y las escenas?

En algunas salas he tocado con otros proyectos anteriores, como Galera. La verdad es que las veces que he tocado en Berlín la vibra ha sido mil veces más intensa. Estoy muy decepcionado, personalmente, con la escena musical en España. Hace tiempo que no me dice nada, más allá de tres o cuatro cosas de gente cercana. En la movida más rock solo veo bandas que son copia y pega de otras, porque los promotores buscan eso: cosas que ya has escuchado antes, no vaya a ser que si haces algo diferente no encaje. Muy decepcionante para mí, lo siento.

Fuiste seleccionado por el programa Artist Talent 2025 del IMB y por Casa de la Música, además de participar en el BAM 2025. ¿Qué valor tiene este tipo de apoyos para un artista independiente?

Pues la verdad es que esa ayuda económica viene muy bien para no desistir en esta industria, que es como estar echándole continuamente monedas a una tragaperras, a ver si algún día sale el bote.

Muchos describen tu sonido como “post-punk espacial” o “psicodelia brumosa”. ¿Te sientes cómodo con esas etiquetas?

Una vez, después de un bolo, alguien me dijo que lo que hacía le parecía “una movida color púrpura”. Para mí, es la mejor etiqueta que me han puesto. Las demás suelen ser un poco pretenciosas y buscan colocarte en un sitio. Tendemos a querer ser organizados con la música, por eso etiquetar con un color me parece mucho más interesante: puede abarcar muchos estilos. Es más un feeling que un estilo con sus standards. Al final, el morado puede ser post-punk, pop o vete tú a saber.

Si tuvieras que describir paris con una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?

Desde el principio quise poner solo una palabra: paris. Tuve varias ideas para titular el álbum, pero conforme fui avanzando me di cuenta de que una sola palabra unificaría todo mucho mejor que un título descriptivo.

¿Qué te inspira a seguir creando en un panorama musical tan cambiante?

Bueno, yo principalmente creo para mí. Me inspira lo que siento cada día. Suele pasar que, cuando estoy más hacia abajo emocionalmente, me siento más inspirado y necesito ponerme a hacer música para salir de ahí… o quizá para ir aún más hacia abajo, quién sabe. No tengo muy en cuenta el panorama musical, excepto cuando llega el momento de sacar la música. Ahí sí, de repente, me da una hostia y aparece diciéndome: “Hola, soy Mr. Panorama Musical”.

Después de paris, ¿qué nuevas direcciones te gustaría explorar en tu música?

Tengo ideas de hacer algo más electrónico e intentar componer más a partir de lo que vaya surgiendo en directo con la banda que tengo ahora. Pero, bueno, de momento son solo ideas… pueden cambiar mañana mismo.

The XX y Gorillaz encabezan el festival.

Ya ha pasado un mes desde que conocimos el cartel del Primavera Sound Barcelona y hoy le ha tocado el turno a su hermano portugués. Día de presentación oficial para el Primavera Sound Porto 2026 que se celebrará en la localidad portuguesa del 11 al 14 de junio, contando como ya ocurriera este año con una jornada extra, la del domingo 14, enfocada a la electrónica.

Como ocurre cuando aparece este cartel los ojos se nos van rápido a los nombres que no están aquí y sí en Barcelona, véase The Cure, My Bloody Valentine, Doja Cat, Addison Rae, Geese, Mac DeMarco…, pero a su favor el “hermano pequeño” se lleva a unos siempre apetecibles Idles, que no acudirán a Barcelona al igual que Black Country, New Road, Nation of Language o Model/Actriz. A todo esto, que The XX, Gorillaz o Massive Attack encabecen la cita no es moco de pavo junto a Big Thief, Ethel Cain, Kneecap o Slowdive.

ADN Primavera Sound con Panda Bear, Bad Gyal, Baxter Dury, Water from Your Eyes o Texas is the Reason se mezclará con propuestas portuguesas como PAUS, la fadista Gisela João o la rapera Capicua. Un cartel de lo más interesante para disfrutar en el añorado Parque da Cidade en el barrio de Matosinho.

Los abonos para esta edición del festival portugués se pueden comprar a un precio de 180 euros más gastos, o bien por 275 euros más gastos si queremos tener un abono VIP.

Cartel Primavera Sound Porto 2026

Primavera Sound Porto 2026

El grupo está trabajando en nuevos temas.

¿Te gustaría colaborar en el nuevo disco de Triángulo de Amor Bizarro? Pues puede que esta sea tu oportunidad, y es que la banda gallega ha hecho un llamamiento a través de su Instagram para crear un coro con miles de voces de sus seguidores.

Para eso, han colgado un vídeo en sus redes sociales en el que enseñan un extracto de una de sus nuevas canciones. En ella se puede oír a Rodrigo cantar varias veces la letra “Matar a un CEO, colgar a un rey” y piden a sus seguidores que graben su voz coreando esta letra. Para ello han puesto a disposición el correo electrónico coralmundialtab@gmail.com al que los participantes pueden escribir para mandar su voz grabada y también resolver dudas sobre cómo participar. El plazo para participar es la medianoche del 31 de octubre.

Björk e Yves Tumor colaboran en este single.

Rosalía ha publicado en la tarde de hoy el primer single de su esperado nuevo álbum Lux. La artista catalana, que ya había presentado en sus redes sociales la partitura y un clip de una orquesta vestida de negro siguiéndola por una calle, nos había citado a las 5 de la tarde de este lunes para lanzar este “Berghain”, con arranque orquestal y donde aparecen las voces de Björk e Yves Tumor.

Un giro al sonido de Motomami y un más que interesante anticipo de Lux, un álbum que se publicará este próximo 7 de noviembre y donde encontraremos otras colaboraciones la cantante de fado portuguesa Carminho, las españolas Estrella Morente y Silvia Pérez Cruz, el trío Yahritza, con sede en Washington, y el coro de niños Escolania de Montserrat i Cor Cambra Palau de la Música Catalana.

Nicolás Méndez, fundador de Canada, firma el rompedor videoclip del single.

Rosalía – “Berghain” (feat. Björk & Yves Tumor)

Un hombre roto, agotado por el peso de la fama y del propio mito que él mismo ha creado. Deliver Me from Nowhere retrata a Bruce Springsteen en uno de los momentos más introspectivos de su vida: el tránsito entre la euforia de The River y la desnudez emocional de Nebraska. La película explora ese miedo profundo a perder sus raíces, su esencia y el contacto con Freehold, el lugar del que vino y al que pertenece.

Inspirado por Flannery O’Connor y por el universo moral de Malas tierras, el protagonista da forma a un nuevo yo artístico. Lejos del sonido exuberante de la E Street Band, surgen canciones sobre la soledad, la culpa, la pobreza, el crimen y la pérdida del sueño americano. Entre forajidos, almas heridas y carreteras interminables, nacen piezas tan bellas como dolorosas —«Mansion on the Hill», «My Father’s House», «Used Cars»—, donde la relación con su padre, Douglas Springsteen, se convierte en un espejo constante de sus heridas.

El film muestra a un artista que regresa a sus orígenes: bares de carretera, escenarios pequeños, la humildad del oficio. A pesar de la fama y el dinero, Springsteen conserva la mirada del músico de barrio, sin arrogancia ni artificios. Frente a los excesos típicos del rock —drogas, groupies, autodestrucción— aquí encontramos sobriedad y realismo.

El retrato intimista que propone el director Scott Cooper se aleja del biopic convencional. La estrella solo aparece en la secuencia inicial, en una poderosa interpretación de «Born to Run». El resto del metraje nos sumerge en la soledad de un hombre que escribe canciones como exorcismo. No hay estadios, ni multitudes, ni luces cegadoras: solo un individuo, su guitarra, una grabadora de cuatro pistas y la mezcla de pureza y brutalidad que coexisten en el corazón de Estados Unidos.

La relación rota con su padre alcohólico marca toda la narración. Ese amor mezclado con miedo y resentimiento define la herida fundacional del artista. Bruce visita una y otra vez la casa vacía de su infancia: un lugar fantasma donde se gestan sus obras maestras. Deliver Me from Nowhere sugiere que el arte nace del dolor; que las canciones son intentos de llenar un vacío imposible.
Sobria y elegante, la película evita cualquier tentación mitificadora. Todo gira en torno a la grabación de Nebraska, un disco que la discográfica Columbia recibió con desconcierto: un álbum acústico, sin hits, sin portada llamativa, sin intención comercial. Fue un suicidio artístico, pero también una declaración de principios. Springsteen luchó obsesivamente por conservar el sonido áspero y doméstico de la maqueta original, una decisión que lo llevó a meses de frustración y mezclas interminables.

Destaca su relación con John Landau, más amigo que representante, el único capaz de entender la necesidad de autenticidad del protagonista y su rechazo a los mecanismos de la industria. Por otro lado, el vínculo romántico con Faye Romano, una madre soltera, añade una capa íntima al retrato: revela la incapacidad del músico para construir lazos estables, su miedo a repetir los errores paternos. En el fondo, Bruce se parece más a Douglas de lo que quisiera admitir. Por eso vive aislado, huyendo siempre hacia adelante. El encuentro con un terapeuta hacia el final —uno de los momentos más potentes del film— funciona como catarsis: cuando la máscara cae, aparece el hombre real, vulnerable, hecho pedazos.

En cuanto a las interpretaciones, Jeremy Allen White capta con precisión la vulnerabilidad y el conflicto interno del personaje de Springsteen, en plena transformación creativa. Jeremy Strong transmite con solidez la figura de apoyo y, al mismo tiempo, de tensión que representa Landau, mientras que Stephen Graham aporta una presencia contenida pero emocionalmente cargada al retratar a Douglas, pieza clave en el trasfondo familiar del protagonista.

Deliver Me from Nowhere es, en esencia, una reflexión sobre el precio de la integridad y la fragilidad del creador. Un film contenido, humano, que devuelve al rock su poder más puro: convertir el sufrimiento en belleza.

Las entradas se han agotado en pocos minutos.

En la tarde de ayer Carolina Durante anunciaron a través de sus redes un concierto especial en apoyo al pueblo palestino, que se celebrará el 14 de diciembre en la madrileña sala La Riviera. Un evento donde, además de actuar ellos, contarán con la participación de bandas como Amaral, Depresión Sonora, Cariño, Barry B y Los Punsetes.

Un “line-up” más que potente que hizo que las entradas apenas durasen unos minutos a la venta, aunque desde la plataforma DICE es posible apuntarse a la lista de espera por si hubiera alguna baja de última hora entre los compradores. Y aunque el concierto ya tiene todas las entradas vendidas es posible colaborar con la causa desde la “fila 0”, o también donando directamente en la web de UNRWA.

Todos los beneficios obtenidos se destinarán íntegramente a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), con el objetivo de apoyar la labor humanitaria que desarrolla en la región.