Segunda canción que lanzan este año.
Foo Fighters siguen celebrando la vida y sus treinta años de carrera, y lo hacen con el lanzamiento de “Asking for a friend”, un tema marca de la casa con ese aire más de estadio y menos guitarrero que sucede a “Today’s song”, single que vio la luz hace unos meses. Una canción que puede hacernos pensar que un nuevo disco está de camino tal y como deja caer Dave Grohl:
Asking for a Friend” es una canción para quienes han esperado pacientemente en el frío, confiando en la esperanza y la fe para que su horizonte aparezca. Buscando una “prueba” mientras se aferran a un deseo hasta que el sol vuelva a brillar.
Una de muchas canciones por venir…
Además de sacar nueva música Foo Fighters han anunciado gira para 2026 por Estados Unidos y Canadá junto a Queens of the Stone Age y Mannequin Pussy… poca broma.
Foo Fighters – “Asking For A Friend”
Foto de portada por Elizabeth Miranda.
Tras la exitosa gira The River Tour, Bruce Springsteen quiso continuar la estela de aquel álbum con un sonido crudo, casi de garaje. Las posibilidades del estudio eran infinitas, pero el matiz comercial de Born to Run (1975) ya no le interesaba. La fama y la sobreexposición mediática habían perdido el brillo prometido.
Nebraska (1982) fue un disco oscuro, habitado por perdedores, criminales, mafiosos, policías y obreros. El sonido se redujo a su mínima expresión: una Gibson J-200, armónica, carillón, mandolina y la voz del Boss, desnuda y directa. Nadie esperaba aquel álbum: el hombre detrás del mito se convertía en cantautor, una especie de Bob Dylan surgido del asfalto de Nueva Jersey.
Fue una maniobra anticomercial, especialmente viniendo de una superestrella como Springsteen. En Columbia Records recibieron las cintas con cautela: esperaban otro éxito en las listas, un nuevo top ten que prolongara la estela de The River (1980). Lo que obtuvieron fue un elepé áspero, introspectivo y sin potencial radial, una colección de historias que desafiaban cualquier estrategia de mercado.
El imaginario de Nebraska oscila entre los sueños rotos, los veteranos de Vietnam caídos en desgracia, el peso del pasado y los individuos vencidos. Y, de fondo, de manera velada, la presencia de un país bajo el gobierno de Ronald Reagan, que amenazaba con ofrecer a sus ciudadanos una versión amarga de la libertad.
Un álbum influido por el gótico sureño, la historia de Estados Unidos, la novela negra, los músicos y activistas, los héroes de guerra y el cine de John Huston o Terrence Malick. Un universo con un halo de tristeza: habitaciones de hotel vacías, autopistas desiertas, lluvia, horizontes infinitos donde no hay esperanza. Tono rural, con ecos de western, recuerdos de infancia dolorosos, un niño perdido. Y, sobre todo, la alargada sombra de su padre, Douglas —miedo, dolor y rechazo—, con quien mantuvo siempre una relación compleja, marcada por la introspección, la frustración y el alcohol.
Incluso la portada, con esa carretera vacía bajo un cielo plomizo, anticipa lo que encontraremos en el interior: un viaje solitario por el corazón profundo de EE. UU donde la clase trabajadora continúa adelante a duras penas.
Desde la lóbrega «Nebraska» hasta la melancólica «Reason to Believe», el álbum recorre las grietas del sueño americano. «Atlantic City», «Highway Patrolman» o «State Trooper» dibujan paisajes de desesperanza y redención, mientras «Johnny 99» y «Used Cars» dan voz a la América obrera, perdida entre la culpa y la supervivencia.
Registrado de forma casera en su rancho de Colts Neck, Nueva Jersey, con una grabadora de cuatro pistas, el Boss suena descarnado, visceral, sin ningún tipo de artificio. Las canciones son tan auténticas que ni siquiera necesitan el respaldo de la E Street Band. Cuando intentaron registrarlas en los Power Station de Nueva York, comprendieron que la electricidad y los nuevos arreglos les robaban la esencia. Algunos temas fueron apartados para el siguiente disco, el multiplatino Born in the U.S.A. (1984), que lo convertiría en un ídolo de masas, mientras que el resto permaneció en el limbo hasta que, tras meses de pruebas y mezclas fallidas, Dennis King consiguió una versión que les hiciera justicia.
Bruce fue perspicaz: entendió que la calidad en bruto de la maqueta no podría ser replicada en un estudio. Por consiguiente, decidió publicarla en su forma más pura. Las influencias son evidentes: blues, rockabilly, country, folk. John Lee Hooker, Chuck Berry, Dylan, Hank Williams y Elvis Presley. Lo importante era la sencillez, el mensaje. Quizá por eso no hubo gira de promoción, ni entrevistas, ni presencia en los medios. Las maquetas —conocidas entre los seguidores como Electric Nebraska— fueron durante décadas material codiciado, y en esta reedición ven la luz por primera vez. A diferencia de otros trabajos del Boss difundidos en bootlegs, las sesiones del álbum habían permanecido ocultas hasta ahora.
El elepé fue un hito dentro de su discografía. Sin él, no existirían The Ghost of Tom Joad (1995) ni Devils & Dust (2005). Su minimalismo, parquedad y crudeza lírica servirían de inspiración para toda una generación de músicos. Con su tono confesional y una espiritualidad sombría, demostró que menos puede ser más.
Nick Cave, Steve Earle, Bon Iver, Beck, The Killers, Sufjan Stevens, Phoebe Bridgers, The National e incluso el mismísimo Johnny Cash: todos cayeron rendidos ante su hechizo. Nebraska tendió puentes entre el indie rock, el country alternativo y el folk americano. En cuanto al material inédito: numerosas outtakes, demos, caras B y tomas en directo. Destacan los cortes primerizos retocados por la E Street Band, más crudos y enérgicos que los que finalmente llegarían al público.
Nebraska ’82: Expanded Edition se encuentra disponible en una cuidada caja de cuatro CDs y un Blu-ray, y también en edición de vinilo con cuatro LPs. Una joya imprescindible para los devotos del Boss, que demuestra que la espera ha merecido la pena. La leyenda no conoce límites.
Grabado durante la gira de Wild God.
Nick Cave & The Bad Seeds anuncian Live God, un álbum en directo que captura la intensidad de su aclamada gira “The Wild God Tour”, que recorrió Reino Unido, Europa y Norteamérica durante 2024 y 2025.
El disco, disponible el 5 de diciembre a través de Bad Seed / Play It Again Sam, reúne 15 interpretaciones en vivo que, en palabras del propio Cave, representan “un antídoto contra la desesperación”.
El álbum incluye la interpretación completa del tema principal “Wild God” junto a clásicos como “From Her to Eternity”, “Papa Won’t Leave You, Henry” y “Into My Arms”, mostrando a la banda en su punto más poderoso y espiritual. El primer adelanto, “Wild God (Live God)”, ya está disponible con un videoclip grabado en directo en París.
Para 2026, la banda prepara una nueva gira, con fechas en Australia, Nueva Zelanda y una extensa serie de conciertos al aire libre por Europa, culminando en el festival Rock en Seine (Francia) el 28 de agosto. Entre ellas destaca el show en Preston Park, Brighton, ya agotado, que promete ser un regreso histórico a la ciudad donde Cave forjó gran parte de su carrera.
La cantante se ha paseado esta noche por Madrid para anunciarlo.
Con un simple mensaje citando a sus seguidores a eso de las 20:45, hora peninsular, para que se conectaran a su perfil de Tik Tok, Rosalía ha desatado la histeria entre sus seguidores esperando la ansiada confirmación del que será su cuarto álbum. Una noticia cuya sorpresa se ha visto truncada cuando, antes de tiempo, desde las míticas pantallas de Times Square en Nueva York se ha filtrado de los detalles que la artista catalana pensaba desvelar esta misma noche en la zona de Callao en Madrid. Filtración que ha pillado a Rosalía a contra pie y cuyo enfado ha hecho patente a través de redes.
Rosalía flipando porque ya ha salido la fecha https://t.co/LcAMRuZr3m pic.twitter.com/rQgD9uMHJM
— Yolo Valgo ⚜️ (@menudenuggets) October 20, 2025
La continuación de Motomami (Columbia Records, 2022) llevará por título Lux y estará disponible en tiendas y plataformas digitales este próximo viernes 7 de noviembre. Un trabajo definido como “su lanzamiento más innovador y global hasta la fecha. LUX es una proeza de visión y maestría”. Mucha expectación para poder escuchar un disco del que pocos detalles se han desvelado, tan solo que ya se puede reservar tanto en su versión en CD como en vinilo a través de su web.
EDITADO (21/10/2025): En el día de hoy hemos conocido nuevos detalles de este disco, así como su tracklist. El disco fue grabado junto a la Orquesta Sinfónica de Londres (dirigida por el islandés Daníel Bjarnason), y los coros de la Escolania de Montserrat y L’Orfeó Català la Escolania de Montserrat, contando además con colaboraciones para todos los gustos: desde Björk, pasando por Silvia Pérez Cruz, Estrella Morente, Carminho, los estadounidenses Yahritza o Yves Tumor.
MOV I
1. Sexo, Violencia y Llantas
2. Reliquia
3. Divinize
4. Porcelana
5. Mio Cristo
MOV II
6. Berghain
7. La Perla
8. Mundo Nuevo
9. De Madrugá
MOV III
10. Dios Es Un Stalker
11. La Yugular
12. Focu ‘ranni [Exclusivo]
13. Sauvignon Blanc
14. Jeanne [Exclusivo]
MOV IV
15. Novia Robot [Exclusivo]
16. La Rumba Del Perdón
17. Memória
18. Magnolias
Foto de portada por Ignacio Sánchez-Suárez.
El concierto de anoche (19/10/25) de Kae Tempest en La Riviera fue una de esas experiencias musicales de las que eres consciente que se quedarán contigo durante mucho, mucho tiempo.
Parte de la culpa la tuvo Jacob Alon, un telonero que sin más armas que una guitarra que se le puso en contra, una bandera palestina y su especialísima voz nos dejaron clavadas en el sitio, creando una base de emoción perfecta para lo que nos esperaba con el concierto principal. Si aun no has escuchado In Limerance (su disco debut de este mismo 2025) estás tardando, porque me juego lo que quieras a que en menos de 5 años estaremos hablando de un flamante Mercury Prize con su nombre.
Anoche, por razones que no terminamos de entender, no hubo sold out en La Riviera. Eso hizo que quienes estábamos allí lo hiciéramos con los cinco sentidos, dispuestas a dejarnos llevar, una vez más, por todo lo que Kae Tempest consigue sacar de quien va a verle. Es una suerte poder contar que hemos sido testigos de todo su camino, tanto artístico como personal. Hemos leído sus libros. Hemos comprado sus discos. Hemos visto cada presentación en directo. Y nunca, nunca, ha dejado de sorprendernos.
La transformación hasta ser quien realmente es se hace tangible en el momento en el que comienza con la primera de las tres partes de su set: ‘I wasn’t ready yet’. Canta de espaldas, detrás de una cortina, escudándose en Private Joy, la artista que le acompaña y complementa en esta gira con su voz, bases de electrónica e instrumentación. Comienza con la misma canción que empezó el set la última vez, hace ya 3 años: Priority Boredom. Nos lleva en volandas hacia un territorio de emoción e intensidad indignos de un domingo por la tarde. El hilo conductor del show, del recital de spoken word, serán los versos de uno de sus mejores temas, These are the days. Aparecerán varias veces a lo largo de la noche y, cada vez, serán un impacto inesperado. En esta primera parte del set, Kae se regala con parte de su discografía anterior, con quién fue y quiénes fuimos a su lado. Obvia algunas de sus canciones más míticas porque se centra en la parte de rabia más personal y menos en el dolor compartido de canciones como Europe is Lost. Entendemos y apreciamos el gesto: sabemos que en este disco, en esta gira con Self Titled, somos espectadoras de algo que va más allá de escuchar tu canción favorita en directo: tiene más que ver con ser parte de una terapia necesaria. Y sí que nos regala ese momento, durante More Pressure, quitándose el pinganillo, quedándose frente al escenario, posando su mirada en todos y cada uno de los allí presentes, sonriendo mientras chillamos de emoción porque, después de todo, Kae loves people’s faces.

Entonces llega la segunda parte del set: ‘If you wait for the right time, you’ll never be ready’, reza el texto en la cortina de detrás. Las doce canciones de Self Titled toman cuerpo, en el mismo orden del disco. Sin descanso, sin parar, sin apenas un momento para coger aire. Ni Kae, ni nosotras. Funciona como un reloj y, sin embargo, no parece una performance automatizada. Siente cada verso, cada estrofa, cada palabra, como si fuera la primera vez que se enfrenta a ellas. Como hemos dicho, hemos seguido su carrera y sus directos durante mucho tiempo y hay una diferencia absolutamente palpable: la libertad con la que se mueve por el escenario. Su manera de expresarse físicamente, los gestos que acompañan cada confesión. Nunca habíamos sentido esa bajada total de barreras. Quizá no nos habíamos dado ni cuenta de dicha opresión hasta que hemos disfrutado de esta otra manera de presentarse ante el público. Si no habéis escuchado este, su quinto disco, puedo contarte que, sí, sigue habiendo rap. Hay más bases electrónicas (tienes a Tom Rowlands produciendo más de una canción), quizá un poco más de pop en algún momento dado (para eso llamas a Neil Tennant en Sunshine on Catford), hay una canción, Know Yourself, en el que juega a samplear a su yo de 17 años e ir respondiendo todas las preguntas de esa adolescencia desde su yo del futuro, su yo del presente. Todas estas historias funcionan en directo mejor de lo que hubiéramos imaginado. Gritar el ANXIETY de Diagnoses resulta liberador tanto encima del escenario como en medio del público. Porque en esta parte del set, en este disco, se habla y mucho de la salud mental, de la LGTBIQ+fobia, del rechazo y la aceptación de tu verdadero yo. De conseguir salir con vida y triunfante.
Es por eso que guarda el último disparo emocional para el final del show. Tras un recitado a capella infinito en tiempo de duración e intensidad, en la sábana ahora se lee ‘I think it’s time I stopped the show’ , que es parte de la letra de la única canción que hay en esta parte, tan reformada por las bases que parece pertenecer al propio disco y nos cuesta un momento poder reconocerla, ciegas como estamos de dopamina y fieles a no mirar los setlists antes de los conciertos.
George Michael utilizó Freedom! ‘90 como uno de sus singles tras abandonar para siempre Wham!, el grupo que le lanzó a la fama. Robbie Williams hizo su propia versión y la usó como primer single cuando dejó Take That, también, para siempre. Tiene todo el sentido entonces que Kae Tempest utilice esta misma Freedom para despedirse de su antiguo yo y de todas las cadenas que no le dejaban avanzar. A los coros, Jacob Alon, Private Joy y una Riviera enfervorecida, bailando hasta el final, siendo parte de un cambio que celebramos con un sonoro I will not give you up.

En el año 2000 recibió el premio Gibson al mejor bajista.
Sam Rivers, bajista y miembro fundador de Limp Bizkit, ha fallecido a los 48 años. Así lo han confirmado sus compañeros de banda a través de redes sociales con un emotivo comunicado donde no han dudado en destacar la figura del músico.
Hoy hemos perdido a nuestro hermano.
A nuestro compañero de banda.
A nuestro latido.
Sam Rivers no era solo nuestro bajista, era pura magia.
El pulso detrás de cada canción, la calma en el caos, el alma en el sonido.
Desde la primera nota que tocamos juntos, Sam aportó una luz y un ritmo que nunca podrán ser reemplazados. Su talento era natural, su presencia inolvidable, su corazón enorme.
Compartimos tantos momentos, algunos salvajes, otros tranquilos, otros hermosos, y cada uno de ellos significó más porque Sam estaba allí.
Era un ser humano único en la vida.
Una verdadera leyenda entre leyendas.
Y su espíritu vivirá para siempre en cada ritmo, cada escenario, cada recuerdo.
Te queremos, Sam.
Te llevaremos siempre con nosotros.
Descansa en paz, hermano.
Tu música nunca terminará.
Las causas de su fallecimiento no se han desvelado, aunque Rivers ya tuvo que dejar el grupo en 2015 debido a una enfermedad hepática causada por el consumo excesivo de alcohol. Tras someterse a un transplante de hígado se reincorporó al grupo formando parte del mismo hasta su repentino fallecimiento.
Una pérdida que llega pocas semanas después del lanzamiento del single “Making Love To Morgan Wallen”, el primero en cuatro años desde la salida de Still Sucks en 2021, y que podría servir como adelanto de un futuro álbum para presentar durante la gira anunciada para 2026 que hará escala en el Resurrection Fest.
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Bury Tomorrow y Wargasm abrirán sus conciertos.
Electric Callboy vendrán a España en 2026 con su mayor gira hasta la fecha. La banda alemana, aunque no ha hecho oficial el lanzamiento de un nuevo disco, sí que está muy activa publicando sendos singles como “Elevator Operator”, “Revery” o el más reciente “Tanzneid”.
El grupo nos visitará a finales de enero con la presencia de dos formaciones británicas la mar de apetecibles: Bury Tomorrow y Wargasm.
Conciertos de Electric Callboy en España en 2026
Jueves 22 de enero: BARCELONA (Sant Jordi Club)
Viernes 23 de enero: MADRID (Movistar Arena)
Estos conciertos organizados por Route Resurrection tienen a la venta sus entradas anticipadas pinchando aquí desde 49,50 euros.
Tame Impala —el proyecto todoterreno de Kevin Parker: cantante, multiinstrumentista y productor australiano— regresa al panorama musical con un nuevo y esperado elepé. Han pasado cinco años desde el aclamado The Slow Rush (2020) y el hype está por las nubes. ¿Qué nos tendrá preparado en esta ocasión?
La portada, en blanco y negro, muestra al cantante junto a su hija. Sencilla y sobria, se convierte en toda una declaración de intenciones: el padre y el hombre cobran más protagonismo que la estrella de la música.
«My Old Ways» arranca en formato acústico para continuar con elementos jazzísticos, solo de saxo incluido. «No Reply», tema dance, incluye un final dominado por un piano envolvente. Un inicio lleno de contrastes, entre momentos brillantes y pasajes más introspectivos.
«Dracula» es otra pieza luminosa y bailable, con un atractivo gancho melódico y canto en falsete. «Loser» roza el terreno del R&B con su ritmo entrecortado. «Oblivion» nos devuelve a la barra de cualquier club nocturno, y el siguiente corte, «Not My World», desemboca directamente en la pista de baile.
La orquestal «Piece of Heaven» es la canción más profunda del álbum. Con su sonido synth pop, recuerda a temas como «Joan of Arc», de Orchestral Manoeuvres in the Dark. «Obsolete» continúa por la misma senda, pero desde el prisma de las luces estroboscópicas y el hielo seco: un corte con un sutil toque funk que podría encajar en cualquier Best Of de los ochenta.
«Ethereal Connection» bebe del house noventero. Vibra profunda y potente, una de las mejores piezas del disco, con potencial de single. En «See You on Monday (You’re Lost)», la influencia de The Beatles en su etapa Sgt. Pepper’s es evidente, aunque siempre filtrada por la sensibilidad psicodélica y el pulido sonido característico de Parker. Puede que sea el tema que menos encaje en el conjunto, pero también aporta un respiro humano, una pausa antes del cierre.
El viaje concluye con la sintética expansiva de «Afterthought» y con «End of Summer», sin duda el mejor corte del conjunto y primer adelanto del disco. Un pulso de acid house que late con la energía de Madchester, bajos envolventes y una producción que combina nostalgia y modernidad a partes iguales. Es una pieza hipnótica, de esas que crecen con cada escucha, y que funciona tanto en la pista como en la ensoñación personal. Un final redondo que resume el trabajo con mucha clase.
La electrónica tiene un gran peso, junto a teclados, piano, saxo y paisajes caleidoscópicos. Pulcras armonías vocales, numerosos arreglos de cuerdas difusos y un tempo que flota entre lo onírico y lo melancólico. No cuesta imaginar el elepé de fondo en cualquier chill out mientras el sol se oculta en el horizonte. El álbum está secuenciado como si fuera una sesión de DJ: pieza tras pieza, con subidas y bajadas perfectamente medidas, construyendo un todo homogéneo.
Luz y oscuridad, exaltación y agotamiento creativo, vulnerabilidad y deseo de trascender lo cotidiano. El álbum explora esas tensiones con una sensibilidad que recuerda a la mejor tradición lírica de New Order. El australiano vuelve a reinventarse con acierto: Deadbeat (Columbia Records, 2025) añade una nueva muesca a una discografía impecable.
La banda madrileña acaba de lanzar su álbum de debut.
Quién le iba a decir a FUET! que lo que aparentemente comenzó como una historia esporádica, hace unos pocos años, iba a parir en este 2025 su primer álbum Make it happen. Una explosión hardcore que funciona como la seda de principio a fin y que presentarán ante sus seguidores este próximo 23 de octubre en la madrileña sala El Sol. Motivos de sobra para conocer un poco más a esta banda que promete buenos momentos.
Os conocí como uno de los ganadores del concurso de bandas del Mad Cool 2024 y en aquel momento me pareció curioso que apenas habíais dado un par de conciertos, teníais unas pocas de canciones y mirad ahora, ¡cómo ha cambiado todo en apenas un año! ¿Ganar ese concurso ha sido el punto de inflexión?
¡Desde luego! Fue un momento muy especial que nos impulsó a creer en lo que hacemos y lanzarnos a disfrutar de las experiencias que nos pudiera deparar la música… ¡y vaya si vinieron cosas bonitas! En particular, el hecho de que nos seleccionaran para tocar, y el hecho de que se llenara la carpa de gente que prefería estar bailando con nosotros en lugar de con otras grandes bandas que tocaban a la vez, nos hizo pensar que igual nuestra música podría hacerse un hueco. Así que decidimos ir a por todas y compartir todas las ideas locas que teníamos en la cabeza. Y no podríamos estar más agradecidos a toda la gente que acogió todas esas ideas con tanto cariño, porque, como bien dices, cómo ha cambiado todo en un año y ha sido gracias a ese apoyo que hemos sentido de la gente en cada concierto, canción nueva, publicación, etc.
Con un inicio tan dubitativo, que si solo ibais a dar 1 concierto y adiós, y haber llegado a este punto de empujar todos para lanzar un primer disco. No sé si intentáis tener un poco los pies en el suelo para no obsesionaros con un crecimiento desmedido en lugar de seguir paso a paso, es decir, que el ansia por “petarlo” se lo lleve todo y no deje disfrutar de este momento que entiendo que tiene que ser muy chulo.
Lo cierto es que nuestra mentalidad siempre ha sido la de disfrutar lo que venga al máximo posible porque somos conscientes de lo afortunados que somos por poder estar viviendo esto. Sí es cierto que, a su vez, queremos aprovechar bien la oportunidad y ha habido mucho trabajo detrás y presión autoimpuesta para hacer las cosas de la mejor manera posible; pero nunca hemos sentido una obsesión por tener que alcanzar determinadas metas, confiamos en lo que hacemos y queremos disfrutar todo este proceso llegue a donde llegue.
Si no he leído mal, dos de vosotros vivís fuera de Madrid (Álvaro en Asturias y Rubén en Canarias). A pesar de este inconveniente habéis seguido adelante. ¿Cuál es la gasolina que alimenta a un proyecto que no es el motor económico de vuestro día a día?
La verdad que nunca ha sido obstáculo, porque nos encanta lo que hacemos y la motivación que tenemos en el proyecto y lo que está por venir nos da gasolina para mucho. Al final, como se dice, “a donde el corazón se inclina, el pie camina”, y nuestro corazón está de lleno en FUET!. Hablamos continuamente y nos vemos constantemente para darle al grupo el cariño que merece y poder seguir viviendo la banda. Pero hablando de gasolina, nos dejamos mucho en eso y aviones, porque al final estamos yendo y viniendo a Madrid por el grupo todos los meses, quedándonos a veces varias semanas.
Venga, hablemos del disco.
‘Make it Happen’, “haz que suceda”. ¿Podemos entenderlo como “aquí estamos, lo hicimos”?
Todas aquellas personas que hayan tenido una banda propia (o cercana) saben lo complicado que puede llegar a ser sacar un proyecto adelante. Todos llevamos muchos años tocando en grupos y hemos vivido en primera persona cómo, en un chasquido, todo puede desmoronarse y caer. FUET! no nació para existir y a pesar de todo, hemos conseguido lanzar nuestro primer disco. Lo hemos hecho, sí, pero indudablemente no hemos sido solo nosotros. “Make it Happen” es también un mensaje de agradecimiento a toda la gente que nos ha apoyado y ha estado con nosotros viendo el grupo crecer. Sin todas esas personas esto no sería posible. Son quienes han hecho que FUET! suceda (y siga sucediendo).
El disco salió este pasado 2 de octubre. No sé si habéis tenido ya un feedback sobre cómo ha caído, tanto por gente que os seguía como por nuevos seguidores que os hayan descubierto. Me parece que ha quedado una mezcla perfecta entre cortes más hardcore con otros más melódicos y noventeros.
Estamos recibiendo muchísimos mensajes de cariño. En la vida nos habríamos imaginado tantas muestras de apoyo o valoraciones del disco en revistas que leemos desde pequeños. Estamos muy contentos con el resultado que hemos alcanzado y nos alegra ver la aceptación que está teniendo después de todo el trabajo que hemos volcado en este álbum.
Este disco se ha grabado a cachos. Ibais al estudios, grababais unas pocas canciones y así durante meses. No sé si este proceso se ha hecho algo tedioso o lo habéis llevado bien.
Ha sido un proceso muy emocional e intenso; pero que, en términos generales, hemos disfrutado mucho. Cada vez que se acercaba la fecha de entrar de nuevo al estudio, lo cogíamos con unas ganas enormes y mucha ilusión. Era un momento en el que nuestro mundo se centraba únicamente en la banda, y eso, como cuando tocamos en directo, nos encanta.
¿Esto ha provocado que le dierais más vueltas a cómo haya sido la mezcla final de todas las canciones? Darle un buen empaque al producto y que no fueran canciones una detrás de otra, arrancando con esa intro que “Tigger” con el sonido de la máquina de tatuar…
La verdad que fue un proceso bonito de afrontar: enfrentarte a la escucha de todo un año de trabajo y hacerlo encajar para contar nuestra historia. Aunque varios de los temas tenían un sitio más o menos claro en el disco, sí que tuvimos que hacer un ejercicio de reflexionar dónde y cómo encajar otros de los cortes para que el álbum tuviera una narrativa con sentido para nosotros. Tras darle varias vueltas, todo hizo “click” en el momento en el que vimos el orden que finalmente acabó dando resultado a ‘Make it happen’. Sobre la intro, quisimos introducir un tema con varios matices que ayudara a contextualizar quiénes somos. Rubén se grabó en casa con el móvil simulando sonidos que encuentras en un estudio de tatus, lo montó todo en Premiere y le pasó las pistas a nuestro gran amigo Noie, que se encargó de la parte musical de la intro, generando un poco de calor que diera paso a ‘Green Lights’.
El haber ido publicando en los últimos doce meses bastantes canciones del disco por un lado le quita sorpresa al producto final pero entiendo que en el sistema actual de publicar material es necesario y más si estás dándote a conocer. No sé cómo veis la dinámica de publicar singles de manera recurrente de ciertos artistas. ¿Quizás se da más en otras escenas y no tanto en el rock/hardcore?
Somos conscientes de que esta manera de afrontar los lanzamientos tiene luces y sombras. Nuestra prioridad ha sido darle todo el cariño a cada uno de los lanzamientos para que cada canción tuviera su momento de atención y su videoclip, dándonos el tiempo necesario para (auto)producir cada uno de ellos, con ideas que teníamos ganas de realizar desde hace años: como es el caso del stop motion de ‘Fo’ Sho’. Y es que para nosotros los vídeos son tan importantes como los temas en sí mismos.
Ahora bien, como nostálgicos de la figura del LP tradicional, no es algo que nos encante y entendemos este tipo de comentarios por parte de la gente que nos sigue desde el principio; al final hemos desvelado gran parte del álbum antes de su publicación, pero también creemos que hay que saber leer el presente y entender que las posibilidades de que nuestra música sea escuchada aumentan considerablemente de este modo.
Entre las canciones del disco habéis querido hacerle un hueco a “Kitkat” que ya sacasteis hace dos años. ¿Tanto cariño le tenéis?
Fue la canción con la que abrimos nuestro primer concierto y con la que nos presentamos al Mad Cool Talent. Le tenemos un cariño especial y no quisimos dejarla fuera del disco, porque consideramos que el sonido de ‘KitKat’ marcó lo que FUET! iba a ser a partir de entonces.
Un punto importante, por lo menos para mí, es el cuidado que le dais al apartado visual, con unos videoclips la mar de currados. Puedo equivocarme pero, ¿Rubén estudió audiovisuales?
Correcto, Rubén estudió audiovisuales con la intención inicial de acabar teniendo su propio programa en Rock FM, pero la vida da muchas vueltas y esos astros no terminaron de alinearse. Y Bob, quien junto a Rubén está detrás de todos los vídeos, estudió fotografía y cine, lleva años ejerciendo como realizador y dire de foto en diversas productoras. Ambos tienen su productora propia, llamada ‘Pace & Baltasar’, y firman todos los vídeos de FUET! hasta la fecha (disponibles para contratación 🙂 )
“Condenamos el genocidio que se está cometiendo en Palestina y queremos utilizar los escenarios como altavoz para reivindicar los derechos humanos”
Y tirando por aquí, ¿la portada del disco tiene algún mensaje oculto con Rubén en el centro resaltando entre tanto negro?
Nada oculto, sólo intentamos reivindicar color entre los cánones; romper un poco con lo que “tiene que ser”.
No os paran de comparar con Turnstile y At The Drive-In, aunque yo por momentos os veo como unos Touché Amoré más accesibles. El riesgo de intentar etiquetarlo todo para presentarse. Entiendo que es algo que por ahora no os molesta.
La música siempre ha sido un campo al que querer poner puertas, pero las etiquetas acaban siendo caducas porque toda ella acaba por retroalimentarse entre sus millares de géneros y subgéneros. Por otro lado, necesitamos de las etiquetas para guiarnos, localizarnos e identificarnos; ¡el eterno pulso! En nuestro caso, es inevitable que cada oyente acabe relacionándonos con el sonido de una de esas bandas que mencionas porque son referencias indudables (¡y estamos orgullosos de ello!). Nos entusiasma decir claramente que hacemos hardcore para resumir nuestro compendio de sonidos, porque nos ceñimos a sus orígenes cómo “género”. De primeras, cuando oyes esa palabra, creo que es inevitable que se acabe pensando en un arquetipo tanto visual como sonoro; pero uno echa la vista atrás y se encuentra que el HxC era expresión de libertad en esencia, un “haz lo que te dé la gana”, un núcleo de identidad propia. Ya ha habido ejemplos de bandas que han abrazado eso de una u otra manera, alejándose del arquetipo, como Fugazi, Refused, Turnstile, At the Drive-In, Defeater, The Chariot… El hardcore va de derribar puertas, no apuntalarlas. Dentro de esa tradicional etiqueta, las posibilidades deberían ser siempre infinitas; en todo momento FUET! va a querer agarrar esa coctelera y, por qué no, probar combinaciones de ingredientes (dispares o no) que nos hagan vibrar.
En vuestra corta historia aparecen dos figuras de la escena rock “underground” de la capital como Aitor Nova (promotor que os invitó a subiros a un escenario por primera vez) y Juan Blas (cerebro entre otros de Nothink) con quien habéis grabado el disco. ¿Cómo os conocíais?
Conocimos a ambos hace años, a través de Borja ‘Big D’ González (Skylines). Aitor es un amor de persona y nos picó para subir al escenario por primera vez como FUET!, así que, en parte, le debemos esto a él. En cuanto a Westline Studios, todo lo que se cuece ahí suena muy, muy bien, por lo que habiendo grabado el primer EP ahí, conociendo nuestros tiempos y a Juan y sus locuras, nos pareció buena idea volver para grabar ‘Make it Happen’.
¿Hay más cantera de bandas hardcore en la capital?
Hay una escena muy underground. Grupos que han dado giras por Europa y en varias ciudades de EEUU, pero ojalá un día sea como la de Barna (o la de Denver o Baltimore, puestos a soñar).
En un par de semanas presentáis el disco en la sala El Sol. Se pone seria la cosa. ¿Muchos nervios o esto está chupado?
Hemos preparado un buen show. Nos gustaría que toda la gente que ha comprado su entrada para venir a vernos, bien porque les ha gustado el disco o porque nos siguen desde el principio, se vayan con un recuerdo bonito de lo que esperamos que sea el comienzo de algo grande.
Aún quedan unas pocas de entradas anticipadas para el bolo de la sala El Sol de este próximo jueves 23 de octubre. Si no te quieres quedar sin una de ellas pincha aquí.
No sé si tenéis algo programado de cara a los próximos meses o la temporada de festivales de 2026.
Tenemos cosillas, pronto iremos soltando prenda.
Y tocando un poco el tema de los festivales y toda la polémica que se ha destapado este año con los festivales donde el fondo KKR aparece entre sus inversores. Vosotros tocasteis en uno de ellos, el Tsunami Xixón. No sé cómo veis toda esta situación, ¿en qué punto os situáis?
Nuestro posicionamiento es claro: condenamos el genocidio que se está cometiendo en Palestina a manos de Israel. Con esto en mente, intentamos ser lo más consecuentes posible, entendiendo que cada decisión que tomamos requiere reflexión, contradicción y dolor. Nos nutrimos de bandas a las que admiramos e intentamos aprender de su toma de decisiones con respecto a este tema. La posición de referentes como Refused o Fontaines D.C. nos han ayudado a aterrizar cuál quiere ser nuestro enfoque: en primer lugar, deberemos, de cierta manera, confiar en el comunicado oficial del festival, que fue claro y en nuestra línea de pensamiento. En segundo lugar, utilizar los escenarios como altavoz para reivindicar los derechos humanos, lo que creemos que tiene más impacto social.
Además ve la luz el videoclip de “Fantasy”.
El artista estadounidense Ron Gallo publica en el día de hoy Checkmate, su nuevo disco a través de Kill Rock Stars. Un trabajo del que ya pudimos escuchar hace unos meses “Too Tired To Love You”, y donde Gallo ofrece un ‘ejercicio de las cosas que él cree que el mundo más necesita en este momento: empatía, suavidad’.
Un álbum compuesto por once canciones entre las que el compositor ha escogido “Fantasy” como nuevo single para darle su peso específico y presentar su videoclip oficial. Ron dice sobre este tema: «Esta canción pasó por un montón de versiones diferentes hasta llegar a este arreglo sencillo y escaso, después de ir demasiado lejos en la dirección del caos y el maximalismo. Me encantaba el sonido de ensueño del ritmo de la guitarra acústica y la guitarra de 12 cuerdas doblada, así que dije: «esa debería ser la canción» y añadamos cosas solo cuando sea necesario. Menos es más fue la pauta para todo el disco».

