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Jamonpop 2010, indie serrano

Por Rafael Tovar 0

El pasado fin de semana, 2 y 3 de Julio, se celebró en Cortegana, en plena Sierra de Huelva, la cuarta edición del festival de música independiente Jamonpop 2010. Hasta allí nos fuimos a disfrutar del espectáculo, primero del paisajístico, luego del gastronómico, y por último del musical. ¿Qué más necesitamos?

Al caer la tarde del viernes nos dirigimos a lo alto del castillo, dónde se celebra el festival, subiendo las empinadas cuestas que llegan hasta él. Desde allí podemos ver la magnífica puesta de sol en plena sierra y disfrutar de unas vistas increíbles del pueblo de Cortegana. El encargado de abrir el festival fue Joaquín Pascual, ex-Surfin’ Bichos, presentando su primer trabajo en solitario “El ritmo de los acontecimientos” (El genio equivocado, 2010), que incluye la friolera de diecinueve cortes, suficiente para completar todo un concierto de buen pop que rozaba el folk, y por momentos algunos temas recordaban a su anterior etapa. Los segundos en el escenario fueron los catalanes Za!, defendiendo su “Macumba o muerte” (Acuarela, 2009), ante un público que todavía no había completado aforo, apenas unas doscientas cabezas en esos instantes. La apuesta era arriesgada, dos músicos sobre el escenario, guitarra y batería, uno de ellos con unos calzoncillos verdes (limpios, por supuesto), que completaban algunos sonidos sampleados y un estilo fuera de lo común. A ratos recordaban a Manta Ray, y otras veces a una batucada con ritmos africanos.

TAB. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Un rato después subían al escenario una de las grandes apuestas del año en curso, Polock, que tras un EP autoeditado homónimo en 2007, vuelven con “Getting down from the trees” (Mushroom Pillow, 2010). Sonido indie fresco y sintetizado bailable al cien por cien. Tras unos veinte minutos de espera por fin se subieron uno de los grupos ya consagrados en la escena, TAB (siglas tras las cuales se encuentra Triángulo de Amor Bizarro) que esta vez sí pudieron tocar, con una puesta en escena casi inmejorable, que además de tener un nombre “robado” a los New Order tienen un sonido de rock independiente bastante potente, llegando al noise en diferentes momentos de su actuación, sobre todo influenciado por grupos como My Blood Valentine o The Jesus and Mary Chain.

Joe Crepúsculo puso la nota tecnopop a la primera jornada del festival. Samplers, teclados y ordenadores sobre el escenario con los que Joël interpretó, con voz aguardentosa, un puñado de temas extraido de su discografía, entre los que destacó el archiconocido “ritmo mágico”. Para terminar la jornada Rafa y Joan, o lo que es lo mismo, Pin & Pon Djs pincharon hasta que los primeros rayos de luz del sábado asomaron entre los montes de la sierra onubense.

La jornada siguiente empezó con un recorrido gastronómico por los bares de la localidad, y con la jamonada organizada por el Jamonpop en la plaza central, dónde pudimos disfrutar de platos de jamón, y platos típicos de la zona como el aclamado “distraido” (un aliño de tomate con panceta de jamón ibérico que ni el mismísimo Adrià). Las nubes pasaron por encima durante todo el día y mirábamos al cielo temiéndonos lluvia, pero no ocurrió, al igual que las altas temperaturas evitaron el frío de otros años en lo alto del castillo, con una temperatura muy agradable ambas noches. Los conciertos empezarían una hora más tarde debido al partido entre España y Paraguay que se jugaban su pase a la semifinal del Mundial de Fútbol y que tuvo tan trágicas consecuencias; para el combinado paraguayo, claro. Pasamos la tarde en la piscina, un rato de partido y otra vez camino arriba en busca de la última jornada del Jamonpop 2010.

Sr. Chinarro, con unas barbas considerables, abrió el escenario bastante tarde, rozando las 23 horas, con mucha más gente que el día anterior, pues Antonio Luque era una de las grandes apuestas del festival. El sevillano no paró de interactuar con el público, alabó la organización del festival, habló sobre los políticos andaluces, de la calor de las tierra sevillanas, de sus viajes a Málaga, de cuando el coche le dejó tirado cerca de allí cuando iba hacia Portugal a comprar un amplificador “cuando eran más baratos que aquí” y que plasmó en el tema “El lejano Oeste”, sobre la discusión que mantienen los gobiernos extremeño y andaluz sobre el origen del flamenco que para Antonio está muy claro, “el flamenco es indiepop” que dió paso al tema “Del montón”… En resumen, un concierto que disfrutamos muchos y que a otros hizo reconciliarse de nuevo con el sonido sureño, a ratos triste, a ratos alegres del nuevo Sr. Chinarro , que para cerrar eligió el conocido, y antiguo, “El rayo verde”. Luego pasaría a formar parte del público para disfrutar de las demás bandas.

Chin Yi sería al siguiente banda en subirse al escenario del Jamonpop 2010, con el primer puesto del Proyecto Demo 2010 (el famoso concurso de maquetas organizado por el FIB Heineken), era una apuesta sobre seguro de un grupo que acaba de editar su primer LP “Tai” (Miga, 2010), con un sonido entre rock y música de cabaret, bastante oscuro y caótico a ratos, con unas letras inventadas al estilo Sigur Rós. Los gaditanos de Ledatres defendieron sus “Mis operaciones habituales” (Origami, 2009) sobre el escenario, muy melódicos, sin llegar a ser luminiscentes, pero sí frescos, en lo que sería uno de los mejores conciertos de la jornada.

The Ruby Suns. Rafael Tovar / El Enano Rabioso

Guadalupe Plata puso sobre el escenario una de las actuaciones más interesantes ,y friki a la vez, del festival. Con un sonido cálido, oscuro pero simple, con sonidos que recuerdan un poco al suroeste norteamericano, y con tres sobre las tablas, guitarra y voz, batería y barreño bass, éste último instrumento consistía en un barreño metálico puesto del revés, de cuya base pendía una cuerda que atado a un palo de fregona apoyado sobre la misma base, producía el sonido de un bajo cuando el cable era tensado y tocado. Todo vale si se trata de buscar nuevos sonidos y nuevas propuestas. The Ruby Suns se subieron al escenario para cerrar el festival y para poner la nota internacional tras un leve cambio de horarios, pues se supone que tocaban antes, pero debido al cambio de localización de la batería (más adelantada que la del resto de grupos), los técnicos decidieron dejar los cambios para el final. Los dos neozelandeses, guitarra y voz por un lado, y batería, guitarra y voz por el otro, con sonido sampleados que hicieron bailar al público. Con sonidos y actitud veraniega, como las camisas coloridas que vestían a la pareja de músicos, fueron desgranando trozos de su trayectoria musical desde que en 2005 editaran su primer LP homónimo.

En resumen, un festival, que aunque pequeño, perfecto en cuanto a organización, inmejorable en cuanto a localización y propuesta, y con un cartel que ha mejorado los anteriores y que no tiene nada que ver a otros festivales nacionales. Jamón y buena música. El año que viene repetimos, sin duda.

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