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Viernes en el Rock en Seine 2011 (parte II)

Por Ross Gallagher 0

Edward Sharpe & His Magnetic Zeros. Foto de Nicolas Joubard

O sobre cómo los Foo Fighters conquistaron París.

Ya metidos en harina, el primer concierto que tuve la suerte de ver fue, aún con la mochila en la mano y en compañía del gran Seasick Steve, Edward Sharpe & his Magnetic Zeros, que abrían el nuevo escenario a las tres de la tarde.

Había una buena cantidad de gente dispuesta a escuchar la banda liderada por Alex Ebert, que empezó con 40 day dream. Vestido de una forma un tanto estrafalaria, el grupo forma una estampa cuando menos curiosa. Sonó menos compacto y contundente de lo que lo hace en disco, mostró alguna nueva canción y dio en los cuarenta minutos de que dispuso un espectáculo entretenido, terminando con Carry On y Home, con esos silbidos que de tan buen humor consiguen ponerme, haciendo ligeras variaciones sobre la versión del disco para resultar más efectistas.

Después se subiría al mismo escenario Seasick Steve el cual estaba aparentemente igual que yo, de buen humor, ofreció una lección de blues-rock y de cómo dar un conciertazo solo con guitarra (eso sí, guitarras propias y personalizadísimas), voz y batería, resultando absolutamente sobrecogedor y con muchos guiños al público.

Seasick Steve. Foto de Nicolas Joubard

Desde el minuto uno que abrió con Thunderbird y seguido por Diddley Bo se ganó al púbico con una actitud y fuerza tremenda, con nota sobresaliente también para el batería, Dan Magnusson. Y es que si John Paul Jones, eminente bajista de Led Zeppelin graba y toca ocasionalmente con ellos, es que tienen ese algo que te hace vibrar.

Hubo un sin fin de cosas a destacar; como bebía a trago de una botella de jameson entre canciones; como le cantó walking man a una chica que previamente se lo había pedido cuando estaba entre el público; una colaboración con Alison Mosshart, la frontwoman de The Kills o el grande, grandísimo final donde cuenta en Dog House Boogie, con una mezcla de ironía, humor y mala leche la historia de cómo dejo su hogar a los 14 años de edad. Matrícula de honor para él en un concierto de 45 minutos que se hizo muy muy corto.

Luego llegaría el turno de Herman Düne. La banda francesa tocaba en el segundo escenario y dio un concierto entretenido con altibajos en el que tuvo lugar preeminente su último disco, ‘Strange Moosic’. Para destacar, el comienzo con Tell me something I don’t know, alargando la parte instrumental, llegando a plantearme si es que estaba viendo a Explosions in the sky (nada más lejos de la realidad).

CSS. Foto de Nicolas Joubard

A continuación le tocaría el turno a los brasileños Cansei de Ser Sexy. Este peculiar grupo que tan solo unos días antes había lanzado ‘La Liberación’, dio un concierto de menos a más en el que presentó sus nuevos temas como Hits me like a rock o la canción que puso punto y final, City Grrrl. Tampoco se olvidaron de viejos temas como Let’s make love and listen Dead from Above (los cuales curiosamente tocaban al día siguiente en el mismo festival), la divertida Alala o Music is my hot hot sex.

La verdad es que oyendo a esta banda no consigo quitarme cierta sensación de estar viendo una banda amateur. Buenas canciones para bailar, pero un sonido poco brillante y acompasado, dando a veces la sensación de que no tocan a tiempo. También comentar la apariencia de Lovefoxxx (nombre artístico de la cantante) vestida con algo parecido  a un traje de luces.

The Kills. Foto de Nicolas Joubard

Lo siguiente que pude ver fueron The Kills. La pareja salió en el escenario sin banda, tirando de sonidos pregrabados, exceptuando la guitarra de Jamie “Hotel”, la voz de Alison “VV” que ocasionalmente cogía la guitarra (como en Heart is a Beating Drum), o se ponía a dar a la percusión (Pots and Pans) o las dos coristas que salieron en DNA y Satellite.

Sonaron bien, con clase como era de esperar, pero centrados en el último disco y con la sensación de que con banda podría esperarse mucho más de ellos. Tocaron su hit URA Fever la quinta canción, no tocaron Cheap and Cheerful y cerraron con Fried my Little Brain y Sour Cherry dando así un concierto correcto pero no espectacular.

Llegó entonces el turno de la traca final: Foo Fighters. La banda de Dave Grohl pidió empezar antes para poder tocar más, con lo que diez minutos antes de la hora prevista abrió con Bridge Burning, Rope, y los trallazos The Pretender y My Hero. En Arlandria Dave empezó el show animando y jaleando al público a participar en el concierto, y tras Breakout, presentó a la banda, cediendo un poco el protagonismo al batería Taylor Hawkins, que cantó Cold day in the Sun.

Foo Fighters. Foto de Nicolas Joubard

Todo esto con una actitud impecable, lleno de clichés rock, como Dave escupiendo antes de presentar la banda y melenas agitadas al aire mientras alargaba los finales con solos de guitarra. Durante Long Road to Ruin, interrumpió Dave para dirigirse a la seguridad del recinto – No sé si me estais escuchando. Miradme. Por favor, no seais muy duros con ellos, son sólo niños – ganándose así el aplauso y el cariño del gentío. Luego en Stacked actors bajó, se dio un baño de multitudes y se marcó un duelo de solos de guitarra con su compañero Chris Shiflett, que aprovechó para lucirse mientras Dave estaba sentado en el foso con la espalda apoyada en el escenario. Muy grande todo.

Siguió el concierto, destacando Monkey Wrench, con un parón  en medio para luego dar una subida brusca más efectiva, la coreada Best of You, el cover de Mose Allison Young Man Blues, y después de disculparse por no hacer bis (así podían tocar más tiempo al no ir y volver), con un cuarto de hora sobrepasando la teórica hora de final de concierto, cerraron con Everlong poniendo punto final a un gran e intenso concierto de dos horas.

Death in Vegas. Foto de Nicolas Joubard.

Costó entonces cerca de 20 minutos llegar al escenario Pression donde estaban tocando Death in Vegas, los cuales, haciendo gala de una electrónica con pasajes oscuros y opresivos, sonaron muy bien el poco rato que pude verlos, destacando Hands around my Throat. Fue el aspecto negativo de que se alargara tanto el concierto de los Foo, aunque tampoco me arrepiento. Y así dí por concluida esta buena jornada, hasta el dia siguiente…

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