“Si algo puede salir mal, saldrá mal”. La mítica Ley de Murphy podría servir como titular de todo lo que sufrió el festival Blockparty antes de arrancar su última edición. Primero con el traslado forzoso a la sala Mon tras la negativa del Ayuntamiento de Madrid a que se celebrara en la Explanada de Usos Múltiples del Parque Madrid Río al coincidir con la estancia del Papa León XIV, y posteriormente cuando se dio a conocer el mismo día del evento que Die Spitz, gran reclamo de este año, no actuarían por problemas en su viaje a la capital.
Un cúmulo de desdichas que tiñeron lo que podría haber sido una edición de lujo en una que será recordada por los contratiempos de última hora. Y es que a pesar de contar con un cartel bastante disfrutable, con la incorporación de Case Oats, el hecho de celebrarse en un espacio cerrado, con poco espacio para moverse, restó el encanto que podría haber tenido en su recinto. Sin espacios para el descanso, sin puestos para pasar el rato, sin esa charla distendida mientras atardece…

Eso en cuanto a lo extramusical. Si nos centramos en los conciertos deberíamos destacar dos por encima de todos: Sandré y Fast Kids. Ambos en sus estilos tuvieron nervio, fueron estimulantes, activaron algo, un algo que inevitablemente hacía pensar qué hubieran sido sus bolos al aire libre; incluso el de Mujeres, que puede que se contagiaran un poco del ambiente poco festivo, ofreciendo un show menos enérgico y sudoroso de lo que hemos visto en otras ocasiones.
La novedad de Case Oats, donde encontramos a la batería a Spencer Tweedy (sí, el hijo de Jeff Tweedy), sirvió para abrir apetito a la hora de la merienda. Un country tan dulce como tibio, antesala del torbellino de Sandré. Las catalanas con su recién sacado del horno Paciencia Infinita demostraron las bondades de su rock sucio a medio camino del punk. Actitud sobresaliente condensada en temas como “Geminis Mal”, “Empatía no” o su clásico “Perro”.
Acto seguido apareció Mike Brandon quien, tras actuar el año pasado con The Mystery Lights, presentó su otro proyecto Fast Kids, donde los ritmos más indie rock ganan peso y efectividad. Melodías pegadizas para un show lleno de carisma y saltos, con varias versiones por el camino, destacando sobre todas “Ana” de los peruanos Los Saicos.
Los californianos Uni Boys fueron el nexo entre el frenesí de Fast Kids y la emergencia de Mujeres. Su concierto quedó en tierra de nadie. Querencia garajera pero falta de pegada y alma. Un concierto que no creo que pueda recordar en pocos días.
Mujeres tuvieron que tomar el testigo dejado por las texanas Die Spitz como broche a la tarde noche e hicieron lo que mejor saben: ir a todo trapo, intentando no dar mucho respiro entre temas. Eso sí, cogieron aire en un speech sobre lo que miran todos los mensajes que les llegan por redes. Tenían Es un dolor inexplicable para presentar, pero optaron por tirar de clásicos bailables como “Un gesto brillante”, “Romance romántico”, “Cardio y caladas”, “Tú y yo”, “Al final abrazos” o su himno “Un sentimiento importante”. Sí, moló, pero en otro ambiente hubiera sido mucho más incendiario.
Galería del Blockparty 2026










