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The Gift y Corizonas, las apuestas más maduras del Sonorama

Por Jose Jiménez 0

Los portugueses ponen el punto internacional en una actuación impecable que pide que se les respete ya que el horario les perjudicó y los vallisoletanos imponen su directo más feroz con un público entregado.

Y es que el Sonorama tiene muchas cosas buenas, casi todas, para pasar cuatro días rodeado de música, buen ambiente y fiesta. Sin embargo también tiene sus cosas malas y eso se nota sobre todo al relegar una banda tan grande como The Gift a casi la apertura de una jornada en la cual había más estrellas mediáticas que musicales.

Casi todo el mundo, bueno, del público asistente a las 20:20, se pronunció sobre lo contraproducente que puede ser el relegar a una banda tan relevante como los portugueses a esa hora y con un tiempo reducido a apenas 50 minutos. Pero lo dicho, un concierto impecable lleno de sorpresas y grandes hits que empezó con “music” pasando por “driving you slow” y que derivó en una gran fiesta en la que le público lanzaba por los aires papelillos y purpurinas que había repartido la banda por todo el recinto.

Empezaba a caer la noche y pesaban las ausencias de Maga y The Zombie Kids.  Aunque Dinero se encargó de encaminar a los miles de asistentes que ya abarrotaban el recinto. Un directo potente y a los corazones, con parcela sentimental al contar sus andanzas por este festival en los últimos años en los que tuvieron que pasar por todos los escenarios.

Aunque por directo potente se podría definir lo que hicieron ayer Corizonas. Los vallisoletanos con un Javier Vielba impresionante se comieron, literalmente, a los que tuvieron la oportunidad de presenciar su espectáculo. No podemos decir nada malo de la banda formada por los componentes de Arizona Baby y Los Coronas, aunque tal vez deberían introducir algún tema propio mas para autentificar que son un grupo con mucho que decir a nivel nacional.

La gente lo pasaba en grande con la visita de We are standard mientras otros ya se reunían frente al escenario grande para ver a Love of lesbian. Los barceloneses hicieron dos conciertos, dos. Uno con temas de su último disco y otro, mucho divertido, con temas antiguos en los que el público cantó y bailó como nunca.

La locura la puso Kakkmaddafakka. Con una presentación increible que hacía que la gente corriera de un escenario a otro y un directo enérgico como ninguno que hizo que el público participase de su locura. De ahí a Guille Milkiway y su Casa Azul, con más de lo mismo. Luces, visuales e himnos generacionales que separó a los asistentes entre descansar o bailar hasta la saciedad.

Buena jornada que empezó a las 12 de la mañana en el centro de Aranda, con la actuación destacable de Sidonie en una plaza totalmente abarrotada, y que siguió hasta altas horas de la madrugada.

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