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Manifiesto contra la criminalización de la música

Por A.Brotons 0

Eme Dj, junto a Lara A. Miranda y Davile Matellán, han publicado el manifiesto:”Madrid Arena, criminalización de la música y la violencia estructural en la Cultura” a raíz del devenir producido por la tragedia del Madrid Arena.

Eme Dj, Lara A. Miranda y Davile Matellán han publicado el manifiesto “Madrid Arena, criminalización de la música y la violencia estructural en la Cultura“. Los tres firmantes del escrito manifiestan que “Ante la resolución del proceso de Madrid Arena, y afectados por las consecuencias de la decisión judicial, así como por las opiniones vertidas en los medios de comunicación sobre los/las artistas participantes en eventos de gran magnitud, nos hemos visto en la necesidad de elaborar el siguiente manifiesto. Escrito en defensa de la cultura y el respeto hacia las actividades que permiten su desarrollo y difusión, asi como de su faceta más comercial dentro del ámbito del ocio y los grandes eventos”.

A continuación os exponemos todo el documento, que se puede encontrar en la página web oficial de Eme Dj www.emedj.com

 

La música y los conciertos están siendo condenados injustamente por culpa de una organización y gestión deficientes, que sólo miran por los beneficios económicos, dejando a un lado competencias tan importantes como la seguridad.

A raíz de determinados acontecimientos, con consecuencias gravísimas e incluso la muerte de asistentes a dichos acontecimientos, la imagen de los DJs, productores, y músicos se está viendo afectada de manera negativa. De esta forma, políticos, empresarios y demás cargos implicados en la organización y coordinación de estos grandes eventos, culpan a los artistas contratados y al público de las carencias y negligencias derivadas de sus errores, si bien es cierto, que muchas otras promotoras cumplen con sus compromisos y toman como punto de mayor importancia la seguridad del público.

 Además del ya consabido ahogo que sufre la cultura reduciendo las posibilidades de artista y público, eluden responsabilidades y nos culpan de un problema del que no somos responsables.

La raíz del problema, no reside en el público, los DJs, los músicos o los artistas que actúan en dichos eventos, sino en dos factores: la mala gestión y la corrupción empresarial ligada por completo a la administración pública.

  • La mala gestión en cuanto a aspectos de capital importancia como son la seguridad competen a toda aquella persona responsable del evento, que ha de garantizar un recinto seguro para el público tanto en circunstancias normales como en casos de emergencia. De manera y forma que todo el personal responsable esté correctamente cualificado para manejar este tipo de situaciones.

  • La corrupción empresarial que reina sobre este tipo de eventos no va sola, sino que camina libremente por los mundos de la economía pública. Esto significa, que ayuntamientos y comisiones públicas y estatales dan el visto bueno a este tipo de proyectos, quedando a un lado los factores de organización y preocupándose tan sólo por la cuestión económica. Sólo importa el dinero que puede revertir al empresario y a la administración, de tal modo que ambos dos tengan más activos con los que poder especular.

          Se permiten concesiones con el único objetivo de llenarse los bolsillos dejando de lado otros factores de vital importancia.

Es de vital importancia que no quede impune ninguna acción que suponga un percance o daño a cualquier persona participante de dichos eventos, puesto que tan sólo es responsable la empresa que lo oferta y vende, del mismo modo, que la administración que le proporciona el espacio, ya sea privada a pública. Exigiendo que no sean de ningún modo exentas de las responsabilidades de las problemáticas de sus organizaciones.

La ley tiene que actuar ante tan graves daños y los propios ciudadanos ser consciente de la situación.

En los últimos años la especulación cultural y del ocio se ha visto incrementada en gran medida avanzando por el camino de la corrupción y la ansias de acumular dinero, y nunca desde el punto de vista, en la mayoría de los casos, altruista por la difusión y creación del panorama cultural y artístico en España.

Todo esta problemática, no tiene su germen tan sólo en la parte privada del mercado, sino también en la parte estatal. Los gobiernos españoles que se han ido sucediendo a lo largo de décadas, no han mostrado el más mínimo interés por reglamentar o legislar este tipo de acciones, de lo que se deduce que poco importa la seguridad de los ciudadanos y ciudadanas que toman la decisión de acudir a estas actividades. Queda bajo total responsabilidad del Estado garantizar la seguridad y bienestar de los habitantes del mismo, en cuanto a los límites legales, asegurando la comprobación del buen estado de instalaciones, la capacidad de aforo, y las diferentes medidas a aplicar en caso de emergencia de los lugares aprobados para el desarrollo de actividades culturales, artísticas o de ocio.

Sin embargo, esto no es real, ningún político o política ha mostrado mayor compromiso con este tipo de asuntos, relegando responsabilidades e incluso llegando a inculpar, en determinados casos, a los artistas, DJs o músicos participantes.

Sólo somos instrumentos para mantener su descontrolado afán de riqueza y estatus social.

Los/las artistas contratados bajo la dirección de dichas empresas y comisiones públicas, lo hacen bajo las premisas de que se asegura la completa normalidad en el desarrollo de los eventos, y que en caso excepcional, se asegura la mayor eficacia de evacuación posible, pues son ellos/ellas los que viven de la música y no de producir ningún percance al público, del cual son deudores de sus trayectorias en gran medida.

Siendo, en muchos casos, los que mas aportan y menos reciben.

Políticos/as y empresarios/as están consiguiendo que se estigmatice toda aquella profesión musical que congregue grandes masas, en eventos que ellos/as mismos/as coordinan, y de los cuales son los/as únicos/as y verdaderos/as responsables. Hablan de drogas, alcohol, y mil atenuantes más que sólo constituyen una cortina de humo a sus errores administrativos y organizativos. El trabajo y decisión de los/as artistas es cumplir su compromiso con el público de ofrecer un buen espectáculo y hacerles pasar un buen rato, acordes a sus expectativas como consumidores (de música, arte, teatro o cualquier otra actividad de ocio).

Creemos que otro tipo de eventos y festivales es posible, libres de altercados directamente ligados a problemas de organización, gestión, corrupción o especulación, donde lo más importante sea disfrutar de la música y el ocio en un ambiente sano y seguro, coordinados por empresarios/as y cargos públicos responsables y coherentes con sus actos.

Por eso pedimos que sean ellos los que asuman las consecuencias de sus malas practicas, expongan públicamente la realidad de la situación. Y muestren a la sociedad todo lo que ocultan, dejando claro que los criminales no están encima de un escenario, para que casos como el del Madrid Arena donde el precio ha sido la vida y el sufrimiento de personas que salieron a divertirse confiando en ellos no vuelvan a repetirse.

Firman:

Eme DJ, Davile Matellán y Lara A. Miranda.


Desde El Enano Rabioso damos nuestro apoyo al manifiesto, y animamos a todos nuestro lectores a darle difusión.
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