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Fasenuova: Aullidos metálicos

Por Jose A. Rueda 1

Reseña crítica Fasenuova Aullidos Metálicos 2016

Lo reconocemos. Nos encanta acuñar escenas locales. El rock andaluz, el progresivo catalán, la movida madrileña, el Xixón Sound, el Donosti Sound, el Getxo Sound… Nos bastamos con tres o cuatro artistas provenientes de un mismo rincón geográfico para vislumbrar una nueva ola. Así, tozudos nosotros, vimos en el synthpunk de Svper y Fasenuova excusa suficiente para hablar de un nuevo movimiento electrónico en Asturias.

Y aun hemos sido capaces de justificarlo, buscando hechos circundantes a la música que prueben nuestra teoría: festivales electrónicos asturianos (Aquasella), sellos discográficos específicos (Pole)… hasta que se nos acabó la tontería. Fasenuova y Svper van a compartir cartel con Nacho Vegas en cualquier festival indie estatal antes que con Óscar Mulero en uno de esos eventos techno.

Pero llegó Aullidos Metálicos (Humo, 2016), el nuevo disco de Fasenuova, y encontramos la conexión intuida casi desde su irrupción en la escena asturiana: Ernesto y Roberto se habían metido en el estudio del mencionado DJ y productor madrileño Óscar Mulero (residente en Gijón desde hace pocos años) para dar forma definitiva a sus nuevos ropajes.

Ahora bien, descartamos insistir en la existencia de un nuevo “Sonido Asturias”, “Electroastur”, “Asturtechno” o cualquier concepto absurdo, porque lo prioritario es analizar, en su individualidad, el cuarto trabajo de Fasenuova. Las líneas estaban trazadas desde el principio: post-punk y electrónica industrial fundidos en un abrazo tan profundo como el que gestó la obra pionera del género: ese debut de Suicide que aún cuesta creer que naciera en 1977.

Mulero tomó las canciones prácticamente acabadas y, con la inmensa sabiduría que acumula en sus espaldas, indagó en cada capa del entramado sonoro para remendarlas y sacarles brillo. El resultado es un disco en donde la oscuridad predominante se ilumina en ráfagas continuas de ruidismo, en loops henchidos de matices resplandecientes. Las atmósferas asfixiantes de “Hell Angel”, la aspiración rave de “Siempre Siempre”, las dentelladas punk de “Te Quieres Pirar” y el espíritu tecnopop de “Carretera Fluorescente” colocan Aullidos Metálicos un paso por delante de Salsa de Cuervo (Discos Humeantes, 2013), su penúltimo álbum. Y eso ya es decir mucho.

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