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Descubriendo a La Raíz

Por David Casas 0

La Raíz, semanas antes de presentar su nuevo trabajo

Os prometo que este humilde redactor intenta salir de su tierra natal. Pero es complicado cuando se han acumulado en estos últimos años tantos grupos buenos. Hasta yo mismo me estoy sorprendiendo, tras ver como varias bandas de València son cabeza de cartel en conciertos y festivales de Galicia, Bilbao, o Galicia, por poner ejemplos. Hoy viajamos a las playas de Gandia, hoy estamos Descubriendo a… La Raíz.

11 miembros forman uno de los grupos que destaca allá por donde pasa: Pipe (batería), Carles (trompeta), Jano (DJ), Xavi (trombón), Adri (bajo), Jim (guitarra), Julio (voz), Pablo (voz), Panxo (voz) Sen-k (voz) y Edu (guitarra). Todos ellos han logrado construir lo que prácticamente es un fenómeno musical, arrasando en sus conciertos -generando este año también varios sold-out- y festivales de renombre, como bien puede ser el Viña Rock, Aupa Lumbreiras, o Arenal Sound

Pero volvamos al principio. Allá por el 2007, cuando eran 2 amigos con ganas de hacer música. Pablo y Edu se encargaron de resucitar La Raíz, otro proyecto totalmente diferente. Tras juntar a varios de los nombres que son mencionados más arriba, se juntan sin ensayar para grabar algo. Nace entonces El Aire Muerto, disco donde empezaron a experimentar con diferentes ritmos, destacando ese mestizaje valenciano y el rap político que aportó Panxo. La crítica social comenzó a ganar peso en sus letras -y se establecería más adelante como tema fijo- y unos tímidos vientos comenzaban a mostrar destellos de calidad.

Este disco es muy diferente a lo que iba a llegar en un futuro. Recalco el muy diferente, porque prácticamente solo sirve para ver los inicios del grupo y la posterior evolución musical. Escoger canciones también es muy complicado, porque cada una es un mundo propio. Este trabajo fue una gran experimentación para lograr evolucionar hacia un estilo propio y definido. Se puede ver pues en canciones como “Agosto” o “Flotando”, donde el ritmo va fluyendo de una base reggae a ciertos roces con el ska. Otra que sería base de otros temas en el futuro es “El Barrio de Elhoy”, probablemente la que por letra y estilo sea lo más cercano a la evolución de La Raíz.

Bendito sea el paso del tiempo. Un tema “entre colegas” -como señalan en su propia web- con La Gossa Sorda fue lo que probablemente catapultó a La Raíz al éxito. Así estaban las cosas en septiembre de 2008, y con este tema empezó otro trabajo. Un año más tarde llegaría Guerra al Silencio, disco que hasta hace un año aún mantenía varias canciones en directo. Se mire por donde se mire, se aprecia una gran evolución musical, tanto en las letras como a la hora de componer. Sumado al salto a las voces de Pablo, y la incorporación de Jim al grupo, mucho más rockero, surgió después de todo algo mucho más potente. Y el público lógicamente respondió con una mayor aceptación. Tanta, que empezaron a desfilar por muchos festivales de este país -y aún no eran conscientes de todo lo que harían-

Pero vamos a lo que nos interesa una vez más, la música. Ahora que prácticamente estaban todos los miembros, ya era hora de hacer algo serio. No es mi opinión, sale de ellos mismos. La apuesta por este disco es mucho más rockera, dejando ese reggae prácticamente de lado. No hay ninguna canción tranquila, siendo este el disco más frenético hasta hoy. Esto se ve en canciones como “Raíces”, canción que dio origen al disco gracias a La Gossa. Su letra, siendo una de las más cargadas políticamente, es una crítica social enorme, en la que unos vientos animados se suman a una batería y guitarra que no cesan en toda la canción. Además, el papel de estos peculiares colaboradores es fundamental para mejorar el nivel. “Sumere” sigue en la línea de unos vientos que destaquen, junto a un estribillo muy pegadizo. Destaca la rotación en las voces, algo que es complicado encontrar a día de hoy en cualquier grupo. Dos más a la lista de destacadas, “Pobre Manuel” y “Malos Tiempos, fieles representantes del estilo de este disco, inseparables en los directos. Y no era para menos, ya que el subidón de adrenalina que corresponde a ambas merece otro análisis. Un último Bonus Track, “Función Gigante”, canción que, sin ser de lo mejor del disco, explota otro registro que más adelante volveríamos a oír.

Nuevos componentes para grabar el primer disco de estudio. Jano, Carles y Xavi se incorporaban en 2010 para empezar a crear El Lado de los Rebeldes. Va a ser una de las pocas veces en las que me moje, señalando que este es mi disco favorito… ¿Por qué? Porque además de ser el disco con el que pegaron el pelotazo, aquí La Raíz sacó el lado más fiestero. Exceptuando alguna que destacaré, todas las canciones están cargadas de ritmos animados, que cruzan rock, reggae y ska, en una fusión un tanto peculiar. Además, con el paso del tiempo el grupo siguió creciendo, y por ende evolucionando. Cuando a otros grupos les puede costar 4 o incluso 5 discos en recapacitar sobre que incluir y que no, ellos se pulieron rápidamente. Además, el directo ganó muchísima potencia, cosa que alguien como yo agradece. Trabajo que roza el 10, sin duda -nunca veréis un 10 conmigo-

Vamos al disco en sí, que tras ponerlo por las nubes debería ser muy bueno. Lo es, sin duda. Algo bueno debe tener cuando te permite pasar por tantos festivales, como bien fue viajar por el Viña Rock, Rototom, Aupa, Alterna -donde este año repiten- Arenal… ¡Al lío! “El Lado de los Rebeldes”, canción que da nombre al disco, y que representa fielmente ese estilo festivo y rockero. Con un estribillo algo menos potente que el resto de canciones, deja satisfecho a cualquiera. “Noches en Babylon” fue algo rompedor en La Raíz, primero por la importancia que se le dio a Julio. En segundo lugar, por su ritmo mucho más pausado, que no es un indicador de rebajar el nivel. Seguimos con “Obediencia Ciega”, de lejos la canción más potente, y que sirvió para crear las posteriores “Donde Duerme el Chamán” y “Una Selva Asesina”. Turno de “Se Abrió la Vela”, donde la poética letra es lo más bonito de una canción armónica y pausada. La colaboración de La Vela Puerca se nota desde el primer momento. Y aunque me duele, voy a dejar de señalar canciones de este disco, que esto sigue sin ser una crítica. Pero antes de parar, toca destacar “Vendrás” y “Tango’s Club”, dos de las canciones que salen completamente de los registros de la formación de Gandia, pero que no desentonan del todo con el resto del disco.

Es turno de analizar el trabajo post-pelotazo con el que los seguidores de la -todavía- muy joven formación valenciana empezaron a dividirse en Haters-fan de los clásicos, y quien se mantuvo con ellos. Así en el Cielo como en la Selva es un disco que se ha llevado críticas desde dos puntos de vista. Por un lado, de gente como yo -mentira, gente que comprende y sabe mucho más de música- que lo puso por las nubes, ya que supuso la evolución total y mejora de un grupo que debía seguir creciendo. Por otro lado, de fans que se mostraban divididos ante un trabajo quizá demasiado tranquilo, particularmente tras venir de discos donde un rock-ska había ganado un protagonismo total. Y ahora, ¿en qué lado se ubica esta persona? Pues quien me ha leído más sabrá que me encantan los pogos, y como consecuencia, unos ritmos más lentos deberían desagradarme. Ni mucho menos. De hecho, creo que poner etiquetas a La Raíz es un error.

Este disco me encanta. Incluyendo todas esas críticas, entender este disco supone entender hacia donde ha ido e irá en el futuro La Raíz. Pulir los pocos errores que tenía el disco anterior parecía algo impensable, y, sin embargo, aquí están para demostrar que lo imposible -a veces- puede suceder. “Jilgueros” es el tema ideal para abrir el disco. Es precisamente el tema que más representa este estilo sin etiquetas del grupo. Quizá peca de tener un estilo algo lineal, pero el resto de canción lo arregla. “Nuestra Nación”, uno de los cortes más rockeros del disco, junto a “Llueve en Semana Santa”. Ambas con crítica social enorme en sus letras. La primera algo más romántica, la segunda un ataque directo a la iglesia, con espacio en el final para la figura de Jano, luciéndose como DJ. Si Los Chikos del Maíz me encantan, que Toni haga una colaboración con el grupo es un subidón. Pues eso describe a la ya mencionada “Donde Duerme el Chamán”, canción más potente del disco. “Suya mi Guerra” es una canción que ha logrado hacerme llorar en directo. Con un inicio marcado por una guitarra acústica, la canción narra la historia de aquellos republicanos que lucharon y debieron marchar. Después de todo, “los hijos de la derrota os debemos una”. “Elegiré” con los coros femeninos de Someya El Azhari, mezcla el pesimismo y la libertad, en un registro que casa completamente con este disco. No podía no señalar esta canción, que sigue emocionando en cada directo.

Y llegamos a hoy. Tras haber pasado unos cuantos días desde que vivimos el regreso a los escenarios, Entre Poetas y Presos es el trabajo con el que piensan rodar a ritmo de sold-out por España y Europa. No es para menos, ya que, siguiendo la crítica de muchas personas “El problema de La Raíz viene que, aunque sea un disco continuista, o simplemente no te guste personalmente, va a ser de 9. No puede ser malo”. Y ese es el mayor problema de este nuevo trabajo: el continuismo. Realmente, no es excesivamente negativo, puesto que están en su total derecho. Ellos han creado esta fórmula sin etiquetas, y pueden seguir explotándola sin problemas. Quizá de nuevo, el inconveniente sea el hecho de cargarse el futuro. La nueva generación llega con fuerza, y veremos si no son desplazados por alternativas musicales. El tiempo lo dirá, pero por ahora, disfrutemos de su estilo casi único.

La primera escucha a este disco no fue positiva. Pero llegó la segunda, y la tercera, y la cuarta… Y unas cuantas más. “Rueda la Corona”, canción totalmente acertada para ser el avance. Base rockera, y un símil entre el ajedrez y la monarquía. Así se justifica el millón de visitas desde que salió. “Nos volveremos a ver” probablemente es la muestra de lo bien que puede evolucionar un grupo de música. Muy potente, con una letra preciosa, y un estribillo que anima a cualquiera. Seguimos con “Una Selva Asesina” y “Muérdeles”, dos de las canciones con connotaciones políticas muy fuertes. Mucha calidad, pese a la primera tener un fragmento totalmente prescindible, y la segunda ser algo lineal. “El Circo de la Pena” roza ser tan bonita como “Elegiré”. Y digo roza porque si analizamos su estructura y ritmos, no costará mucho ver que es igual, reduciendo un poco la velocidad. “El Mercurio” tiene algo indescriptible. Alguna canción debía salir del registro típico, y esta es. Destaca desde luego por no haber nada parecido hasta hoy. “Radio Clandestina” refuerza el mensaje del disco, poetas y presos. Aquellos que encerrados seguían creando arte. “Entre Poetas y Presos” genera incertidumbre. ¿Logrará pasar a ser un himno de la banda? Pronto lo averiguaremos, pero por ahora esa letra que nos obliga a no olvidar de donde venimos, parece que lo logrará. Por último, “La Hoguera de los Continentes”, un viaje por diferentes puntos del mundo, y que con solo un par de acordes logra emocionar al público. Además, parece que se van a despedir en los conciertos con esta canción. Gran decisión.

No han pasado ni 10 años desde que su primer disco, y sin embargo La Raíz ya ha pasado por todas las fases que un grupo de su entorno y género debe pasar. Son un fenómeno entre una nueva generación que viene pisando fuerte, y aún pueden lograr mucho más. Si en sus últimas letras señalan que eligieron levantar el vuelo, ya podemos ver que el cielo se les va a quedar corto. No tienen techo, y quien sabe si en 20 años estaremos hablando de ellos como una figura musical más, junto a muchos otros nombres. Aquí seguiremos tras ellos, muy pendientes de lo que hagan.

La Raíz tras volver a los escenarios no decepcionó. 10000 almas coreando sus letras.
La Raíz / 9 de abril / Irene Bernad

En semanas anteriores descubrimos a: Aspencat, Skakeitan, Lendakaris Muertos, Mafalda, Los de Marras, Auxili

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