Contempopránea 2017, que no es poco

Por Laura R. García 0

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Es verano en Alburquerque y la estampa es idílica. La piscina está llena de jóvenes que se refrescan en el agua o bailan o charlan o siestean. Todo son caras de felicidad y risas. El Contempopránea, uno de los festivales más veteranos en España, ha tomado el pueblo un año más. Mientras me acomodo en mi toalla y me dejo contagiar por el bucolismo indie que me rodea, me pregunto por qué está toda esa gente allí, por qué, de los más de 850 festivales de música anuales que se celebran en España, han elegido justamente en el Contempopránea.

Maga. Contempopránea 2017 / Rafael Tovar

Les pregunto a Bárbara y Nico, que viven en Badajoz, así que quiero conocer su opinión. “Llevo 18 ediciones viniendo. Ha llegado a convertirse en una tradición. Nos montamos en el coche y nos vamos cantando por el camino hasta llegar al pueblo. Aparcamos y nos vamos al Cómic a tomar algo antes de entrar al recinto. Este año le pregunté al camarero si éramos siempre los primeros en llegar al bar y nos dijo que sí. Para la gente de provincias era como el sitio donde podías juntarte con los modernos”, cuenta Bárbara. “Este año se volvía a notar buen ambiente en el pueblo. Uno se siente muy guay cuando te dicen que te han visto otros años, es como que ya formas parte de aquello. Y eso solo puede pasar si es tan pequeño. Mola que sea así, es una ventaja, los grupos tocan para ti y tus amigos. Es como muy familiar. Gente que ves una vez al año y solo allí, el personal suele ser muy fiel; luego, si los ves en otro festival te hace ilusión. Además no sale tan caro como otros”.

Esa es una de las características del Contempopránea: la familiaridad. Mucha gente ya se conoce y, si no es así, lo puede hacer enseguida, porque el ambiente te hace sentir cercano al resto de los asistentes.
Le hago la misma pregunta a Pablo Cordovilla, del departamento de prensa del festival. “Tú sabes bien por qué elijen Contempopránea, por la coherencia estilística del cartel, por Alburquerque y sus gentes, por lo familiar del ambiente, por sus afters, porque hay pocos festivales de auténtico indie pop nacional, no festi packs, ni macro festivales. Por su comodidad, por el buen rollo que se vive en piscina durante sus acústicos… El festival ha cambiado poco desde sus orígenes, siendo fiel a todo lo enumerado anteriormente, precisamente para respetar su esencia, que es lo que le mantiene vivo después de más de veinte años. La fórmula sigue funcionando, con los inevitables altibajos”.

También me interesa saber cómo lo ven quienes vienen desde fuera. Fran y Gala han venido de Sevilla por dos cosas: “Nos gusta y venimos a menudo porque es un festival muy cómodo, puedes moverte bien entre el pueblo, el camping y el recinto, cosa que no pasa en todos. Este año, además, teníamos otro aliciente: Los Planetas”.

Los Planetas. Contempopránea 2017 / Rafael Tovar

Aparte del ambiente característico del festival y de lo agradable del entorno, esta edición tiene un protagonista claro. Si el Saza de Amanece que no es poco viviera en el Alburquerque del Contempopránea, seguro que diría algo así como “¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Los Planetas?”. Como es tradición, el festival homenajea a un grupo cada año y sus canciones son versionadas por el resto del cartel. En esta ocasión le ha tocado a Los Planetas, que este año han publicado su noveno disco: “Zona temporalmente autónoma”. Teniendo en cuenta que no son pocas las bandas que aseguran tenerlos como referente, o que incluso se llaman como una de sus canciones, el homenaje no ha debido suponer un gran reto.

Los granadinos no pasaban por el escenario de las laderas del castillo desde 2010, el año de “Una ópera egipcia”. Su primera vez fue en el año 2000 y en total han sido seis sus actuaciones en el festival, normalmente coincidiendo con la salida de alguno de sus discos. El sábado, mientras tocaban Los Planetas, el recinto alcanzó su punto máximo de gente emocionada. El concierto comenzó con “Islamabad”, uno de los temas más aclamados de su último disco. El repertorio fue bastante equilibrado entre canciones nuevas y otras clásicas de trabajos anteriores. Ana Fernández, de La Bien Querida, les acompañó en el escenario con “Espíritu Olímpico” y con “No sé cómo te atreves”.

El Último Vecino. Contempopránea 2017 / Rafael Tovar

Pero no todo fue corear temas de Los Planetas. El escenario de las laderas ha acogido más nombres asiduos al festival, como Maga, cuyos componentes, que estuvieron por primera vez en el Contempopránea cuando formaban parte de Supertube en 1997, conocen bien el terreno; una vez más, su directo fue impecable. O La Casa Azul, que se marcaron un concierto bastante animado (aunque quizá un poquito largo). También La Bien Querida o Automatics.

Las Odio. Contempopránea 2017 / Rafael Tovar

En el cartel de 2017 cabe destacar a algunos de los grupos de la nueva escena, como Las Odio, que aunque empezaron más tarde de lo previsto (que ya era tarde de por sí) y comenzaron con algunos tropiezos técnicos, se mantuvieron en la línea divertida y reivindicativa que las distingue, incluyendo una versión estupendamente gamberrizada de “Pesadilla en el parque de atracciones”; o a El último vecino, que ofrecieron todo un show resultado de mezclar a Los Smiths, El último de la fila y Raphael con alguna base trapera.

Veintiún grupos y más de 3000 personas formado parte de esta celebración que, no solo es uno de los festivales de música indie más consagrados de la escena española, sino que parece tener un buen recorrido por delante.

La Casa Azul. Contempopránea 2017 / Rafael Tovar

Ahora ya puedo responder yo misma a la pregunta. ¿Por qué este festival y no otro? Pues porque no es poco. ¿Qué más se le puede pedir? El Contempopránea reúne a bandas experimentadas y noveles en un bello escenario junto al castillo de Luna, en un pueblo tranquilo y lleno de gente amable, con buena gastronomía y con una piscina maravillosamente repleta de gente y música. Es normal repetir.

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