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Love the 90s Zaragoza: Crónica de una noche anunciada

Por Diego José Fabián 0

Crónica del concierto Love the 90s que tuvo lugar en Zaragoza

Get up, get up, get busy do it
Get up and move that body
Get up people now get down to it before the night is over
Get up, get up, get busy do it
I want to see you party
Get up people now get down to it before the night is over

“Get Up (Before the night is over)” Technotronic

Ahora que a España no la reconoce ni la madre que la parió, está claro que los 90 son la década de la que nunca debimos salir. Esa añorada década en la que Roberto Baggio y Romario da Souza molaban más que Messi y Cristiano, en la que la roja siempre se iba en cuartos, donde las toñas empezaban a las 5 de la tarde con Licor 43 y Cacaolat, en la que el cinturón Intercontinental de la WWE no estaba devaluado, en la que se podía conducir con una tasa de alcohol en sangre razonable sin ser un delincuente común y tantas cosas más. El caso es que todo este revival noventero que se ha montado este 2017 me pilla en la recta final de la “adolestreinta” y no falto de depresiones post-festivas precisamente.

El pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza acogió este evento en el que se dieron cita “treintones”, cuarentones y escasos veinteañeros. La nostalgia, esa odiosa sensación de malestar que a estas alturas de la vida maltrata a los hipotecados, divorciados e inadaptados al siglo 21, mandó durante las 5 horas justitas que duró el festival. Primer error. Ya que la liamos, la liamos bien. Porque si lo que iba a sonar toda la noche era Eurobeat puro y duro, lo suyo habría sido terminar a las 7 a.m. dilatando. Esos escasos veinteañeros que nombraba antes ya lo saben bien. Carne de cristal y despacho de dirección. Así, todo un mito como Fernandisco, ejerció de maestro de ceremonias con la habitual verborrea y gesticulación que siempre han caracterizado al entrañable ex-presentador de Del 40 al 1. OBK fueron los primeros en saltar a la arena. Se dejaron una perla como “Oculta realidad” en el bolsillo en favor de sus clásicos de siempre, demasiado sobados ya. No saben reivindicarse. Y me temo que ni quieren. Ice Mc tomó el relevo mientras guardaba una interminable cola para orinar. Atisbé entre el jolgorio “It’s a rainy day”. A continuación, Spanic!. Totalmente olvidables. Y llegamos así a uno de los platos fuertes: Rebeca. Elegante y en buena forma, es sin duda una de las mejores artistas que ha dado este país. Y “Duro de pelar”, a otro nivel. El delirio siguió con los belgas Technotronic, abanderados del estilo y atemporales infinitos. No se guardaron nada y sonó “Pump up the jam”, “Get up” y “Move this”. Tina Cousins recuperó en su actuación “Mysterious times”, éxito que cantó con Sash! en  los 90 y que arrasó en todas las discotecas de Europa a eso de la hora punta. Sigue siendo una diva y los años no parecen pasar por ella. La recta final fue para la formación holandesa 2 Unlimited, una de las bandas más necesarias que puedas encontrar en tu existencia. Sin “Tribal dance” o “No limit”, la vida no merecería la pena. Y el cierre con Sensitive World me dejó con una confirmación y una perla. La confirmación es que su discografía se cuenta fácil: “Give it up”. La perla vino de un “eurobitero” que tenía cerca y que le espetó a su compañera: “vaya mierda de canción, repetitiva a más no poder”. Pues no sé dónde se pensaba que estaba… Entre actuación y actuación hubo también mini sesiones de los Jumper Brothers, en las que sonó Gala, 2 Fabiola, Paradisio, Robert Miles, Netzwerk y un largo etcétera.

Al llegar a casa, tuve varias sensaciones metafísicas. El Eurobeat sigue de moda. De hecho, ha envejecido mejor que yo. Y sin duda, con Felipe González y Alfonso Guerra vivíamos mejor. Papá, reúneme pronto.

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