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The boy with the Arab Strap, pequeña crónica sobre In-Edit 2017

Por Aitana Enciso 0

Where You're Meant To Be

El Festival In-Edit es una de las citas anuales más importantes para los amantes del cine y la música.

Una de las mejores cosas que pueden hacerse, cuando se dispone de un poco de tiempo y dinero, es, viviendo en una ciudad grande, acercarse a un festival de cine.

Da igual lo grande o pequeño que sea, y el calibre de las películas pasadas, siempre es una experiencia interesante si nos gusta este arte.

En este caso, In-Edit no es un festival cualquiera, más si nos gusta el cine y la música. El documental musical es la mejor expresión de ambas formas. Pulido durante la última década, en parte también gracias a certámenes como este, el documental musical siempre nos aporta información y a la vez hace que disfrutemos, pues normalmente lo elegimos para conocer más sobre la vida de uno de nuestros músicos favoritos, o para saber más sobre un estilo musical, ver la gira de un grupo o simplemente porque queremos dejarnos sorprender.

Para comenzar, citaré los dos que hicieron que me enganchara a este género: el primero es el que sacó el dúo de DJ franceses Justice hace varios años ya sobre su gira norteamericana, un par de horas super agradables para los amantes de la electrónica y recomendable si pretendes visitar EEUU (o tienes ya más de 30 y bailaste “DVNO” o “D.A.N.C.E.” en alguna pista a las tantas). Otro similar, que además aúna arte urbano, es el documental sobre el misterioso ente Banksy. En este segundo se mezclaba con maestría el falso documental, el arte urbano y era deliciosamente divertido. Vaya por delante este par de ejemplos de lo que considero buenos trabajos en este género.

Regresando a In-Edit, este año, su programación aparecía como siempre cargada de propuestas majas que merecían una entrada o incluso dos a los diferentes pases.

Para los que estéis pensando en acudir a la siguiente edición, In-Edit se celebra en Barcelona en el centro de la ciudad, en un par de salas de cine antiguas y hermosas en sí mismas, Aribau y Gran Vía.

Faithfull y Moffat, dos caras del rock

En mi caso hablaré sobre las dos que escogí de entre todas las películas, puesto que no me acredité y simplemente fui como público. Por disponibilidad, me acerqué a ver Faithfull. Como en principio no pensaba ir a ningún otro pase escogí esta porque me interesa especialmente el tratamiento que actualmente se lleva a cabo de la mujer en la música.  Afortunadamente ya no vivimos en los 70, ni siquiera en los 90. Han cambiado mucho las cosas, y entre todas hemos conseguido poco a poco reivindicar la figura de la mujer, también en la industria musical.

No hace falta que hable mucho sobre Faithfull, simplemente diré que esta mujer fue una de las más bellas de los años 60 y también tenía una hermosa voz. Cómo si no iban a ficharla para cantar “As tears go by” y lanzarla al estrellato (y a la boca de los Rolling Stones). Poseedora de una belleza delicada y angelical, recién salida de la preparatoria inglesa y con unos padres que merecen también un documental aparte, Marianne Faithfull no solo fue la primera novia oficial de Mick Jagger. Es mucho más, y en este trabajo descubrimos todas sus caras.

Me gustó por dos cosas: la primera y más importante por reivindicar la vida de una artista, sea cual sea su disciplina y también por estar dirigida por una de mis actrices favoritas, Sandrine Bonnaire. Y la segunda, por mostrar la cara fea del rock y los estragos, y cómo una persona (en este caso famosísima) es capaz de rehacerse y renacer de sus cenizas cuando nadie da un duro por ella. Dejando de lado estas apreciaciones, más subjetivas, Faithfull es un docu convencional a nivel formal, y en sí mismo, una especie de homenaje, bastante bien tratado.

No es original, pero es muy instructivo, especialmente recomendable si eres joven y no estás muy informada sobre los peligros que conlleva el mundo musical. Aprender en cabeza ajena no es tan complicado. Sirva esta película para que nadie más se convierta en un juguete roto a merced de ningún hombre poderoso, las drogas o la vorágine de la noche y luego tenga que reinventarse.

Y, en un golpe de buena suerte, acabé viendo también la película ganadora, Where you are meant to be.

Este film escocés, divertido y entrañable a partes iguales, no sé si merecía ganar (para eso hubiera estado genial poder ver las otras, pero ya os cuento que no fue el caso), pero es muy bueno. Bueno por todo, por no tomarse demasiado en serio nada ni a nadie, empezando por cómo se ríe de si mismo el protagonista, Aidan Moffat (ex Arab Strap e insigne personaje musical por derecho propio) a quien últimamente le ha dado por revisar la tradición del folklore escocés con un humor socarrón y sincero haciendo versiones de sus canciones populares. No os voy a desvelar más, si os gusta la música indie made in Scotland (Camera Obscura, Belle and Sebastian o demás) deberíais verla. También si alguna vez habéis estado por allí. En mi caso coinciden ambas cosas y me encantó.

Y para terminar, una sugerencia, pagad por verlas, aunque sea online. Que los documentales no se financian solos, normalmente, y cuestan un dineral, casi tanto como la ficción, y luego no llegan a salas normales en la mayoría de los casos.

Desde aquí, esperaré la próxima edición. Ojalá que vuelva a poder ir a verla tan bien acompañada como esta.

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