Crónica del concierto de Futuro Terror en Madrid (El Sol)

Por Ana Rodríguez 0

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Forma parte de la gira de presentación de su tercer disco

El ambiente de la Sala El Sol el pasado sábado era genial. Que prácticamente estuviera llena siempre es motivo de buen rollo, pero si además lo consigues entre amigos, debe ser un subidón. Porque eso ocurre con Futuro Terror y La Plata: no son simplemente unos conocidos, que se cruzan en el backstage.

Siempre gusta ver la progresión de éxitos en estos casos. Y se les notaba. No se les borraba la sonrisa de la cara a ninguno de ellos.

Se vislumbra un 2018 plateado…

Abrían la noche La Plata. A finales de noviembre comentaban en su fanpage que hacía un año de su primer concierto. Desde entonces, casi da vértigo pensar todo lo que ha pasado (y lo que está por venir). Aquellos que escuchamos a principios de año Un atasco sospechábamos que prometían: había un sonido interesante, personal, con estilo, identificable. Pero eso no era todo: cuando pasaban al directo tenían seguridad y presencia, no se difuminaban.

La Plata no eran unos simples teloneros, como ocurre en ocasiones, que pasan desapercibidos. Muchos de los asistentes tenían interés en ellos y no defraudaron. Su repertorio va más allá de “Un atasco”, “La luz” y “Esta ciudad”: lo tienen bien trabajado. No titubean en ningún momento mientras tú osas balbucear alguno de los estribillos que jamás has oído.

Porque su ritmo es contagioso. Mientras Diego Escriche interpreta cada uno de los temas, nadie para: ni ellos, viviendo la música a su manera, ni nosotros, agitando la cabeza y moviéndote tímidamente. Esa es una de las claves de La Plata: su capacidad de transmitir diferentes sensaciones y convencerte.

Ya queda poco para 2018: entonces sacarán su primer larga duración. ¿Qué podemos esperar? Grandes momentos.

El seductor Precipio de Futuro Terror

Llegaba el turno de Futuro Terror, los protagonistas de la noche. Era el momento de presentar Precipicio (BCore, 2017) y se les notaba emocionados al ver la expectación que había en la sala. No lo ocultaban e incluso lo comentaron, con una enorme sonrisa.

“Ectoplasma” y su reconocible punteo era el tema elegido para abrir el setlist. Un pequeño guiño al anterior trabajo que daría paso a uno de los nuevos temas, “Insectos”. Pero había que calentar el ambiente recurriendo a lo ya conocido: “María Orsic” y “Veneno”. Parece que el público va aprendiendo que a los conciertos se va a escuchar canciones, a bailar,  a hacer pogos, no a hablar con el de al lado: había tal expectación que incluso parecía que había miedo a hacer el salvaje, no fuera a ser que perdieras el hilo de la canción. Pero era engañoso: alguno pedía “más rápido”.

Tras este inicio, ya era el momento de ir desgranando el tercer trabajo. Futuro Terror supieron calibrar y modular el ritmo del concierto, entre las canciones más aceleradas (“Precipicio”, “Urgentes”, “Espíritu”…) y aquellas que sirven para rebajar la excitación que generan (“El paso Dyatlov”, “Aelita”…). Una magistral forma de manejar las sensaciones del público, que se dejaba hacer con cada canción.

Los ánimos se estaban creciendo y al acabar “Aelita”, buena parte del público se entregó a los pogos: algo lógico. Tanto la velocidad de los temas como la contundencia de las letras parece que te dan cogotazos para que reacciones. “Futuro Terror”, “Salir de aquí”, “Sangre”… ¿cómo resistirse? Hubo un breve parón, para dar paso a las dos bises pero eso no interrumpió el estado pugilístico del público.

Una vez más, Futuro Terror demostró su potencia escénica: parecen hechos a la medida de los escenarios. La claridad del mensaje y su pericia con los instrumentos les hace completamente arrolladores. Una sesión de catarsis con ellos es más que gratificante.

Si has escuchado sus discos pero aún no has ido a alguno de sus conciertos, no sé a qué estás esperando. Es una experiencia que nunca defrauda.

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