Crónica del concierto de Berri Txarrak en Madrid (La Riviera)

Por Ana Rguez. Borrego 0

Segundo sold out de los de Lekunberri en La Riviera

¿Podemos decir que Berri Txarrak son la versión hardcore de Raphael? Entendedme: su estilo musical no se parece en absoluto, eso está claro, pero ¿qué me decís de la duración de sus conciertos? El pasado sábado, en la Riviera, se marcaron un setlist de cerca de 40 canciones que duró prácticamente 2 horas y media. ¡Toma! Tienen repertorio para ello, ¿pero cuántos artistas en la actualidad se permiten hacer un concierto tan largo? Berri Txarrak, Raphael y pocos más.

Después del éxito cosechado con Denbora Da Poligrafo Bakarra (Only in Dreams, 2014), el trío volvía para presentar Infrasoinuak (2017). Y para repetir una gesta que ya me hace pensar si llenarían un recinto más grande. Volvieron a colgar el cartel de “No hay entradas” en la Riviera, esta vez a solas, sin telonero alguno. Ha sido un camino lento y trabajoso, pero parece que van a hacer historia a cada paso.

Estaba previsto que comenzaran a las 20,30 y había tantas ganas que el público se inquietó cuando tardaron unos minutos en salir. Había ganas y no se podía perder el tiempo. Pero calma, sólo era cuestión de unos últimos ajustes para que salieran. Con los primeros acordes de “Dardararen bat”, la expectación del público se volvió en entrega.

Aún con los problemas de luces que tuvieron al inicio, nunca se perdió esa conexión. Berri Txarrak tiene un don, mezcla de su trabajo y de ese algo innato que sólo algunos artistas tienen: son todos unos expertos en arrastrar a la masa. Entre Gorka Urbizu y David González manejan las pulsiones de los asistentes para que canten, salten, se entreguen… Para que se diviertan, en definitiva. Cambian sus posiciones en el escenario, se aproximan al público, les piden que sean partícipes de las canciones con palmas y coros. Algo que se pueden permitir pues la cohesión que tienen con su seguidores es tan fuerte que no pierden ni un detalle del espectáculo. Entre otras cosas porque no pierden el tiempo en hablar en voz alta (¡gracias!).

Pero esa conexión no se queda ahí. Tocaba presentar su último disco, pero tienen un repertorio de canciones tan amplio que saben cómo modular el setlist. A medida que van tocando sus últimas canciones, que tienen un perfil de rock más esencial, más fácil, van introduciendo temas de ritmo más contundente. Va ganando en dureza pero los preliminares es lo que exigen: no hay vuelta atrás. Se admite alguna canción lenta, para dar un respiro (en una de ella contaron con Marilia), pero porque también sabes que el siguiente tema va a ser aún más.

En esta ocasión no cerraron con versiones de temas icónicos, como en otras ocasiones: sólo tocaron “Sols el poble salva al poble”, la canción en la que colaboraron con KOP. ¿Un guiño al 14 de abril?

Con cada concierto, Berri Txarrak reconfirma sus fortalezas, así que ¿qué debemos esperar del siguiente? Algo más grande, seguro.

Web Hosting