Entrevista a Instituto Mexicano del Sonido: Al sonoro rugir del baile

Por Juan Antonio Huertas 0

Entrevista a Instituto Mexicano del Sonido: Al sonoro rugir del baile

Hablamos de política y música con Camilo Lara en esta entrevista a Instituto Mexicano del Sonido.

En Sevilla no hay playa, pero hay unos gestores culturales excepcionales que suelen darnos bastantes alegrías cuando se acerca la época estival. Y esto es lo que ha pasado con Nocturama que han traído entre otros a Instituto Mexicano del Sonido, del que me confieso fan. Así que una vez llegado el día me puse tropical y en el escenario de los jardines del Casino de la Exposición, rodeado de palmeras, nos esperaba con su característico sombrero y muchas ganas de hacernos bailar, Camilo Lara uno de los mayores renovadores y exportadores de la música actual mexicana. Hablamos con él para conocer un poco más su música, su tierra y sus raíces.

Una de mis canciones tuyas favoritas es “Yo Digo Baila”. Y yo veo a veces que hay un resquemor, prejuicios y una crítica a todo aquello que suene a latino y baile popular, desde el Reggaeton a la Cumbia. ¿Notas a veces ese sentimiento? ¿Hay miedo a bailar?

Mucha gente tiene prejuicios sobre lo que es hortera o no. A mí siempre me ha gustado la música de cuando andas a pie, cuando estás en la calle oyendo cosas. Puede ser hortera, pero eso es la cultura popular, es un conjunto de cosas que algunas son buenas y otras son horribles, pero son todas reales, están sucediendo. Yo no le tengo miedo a eso, me gusta escandalizar por usarlas y llevarlas al límite. Siempre he tenido ese gusto por cosas que no necesariamente son consideradas cool.

Hace años estuve en Guatemala y me sorprendía cómo me hablaban de una música floclórica mejicana llamada duranguense. Y al no ser algo muy global, me soprendió que sobrepasara esa frontera entre los dos países, pasa seguro en México con Estados Unidos ¿Son las fronteras ahora mucho más permeables para el folk?

Sí, en México tenemos una invasión cultural muy grande de los EE.UU. Yo crecí oyendo música en inglés. Primero me influenció la New Wave, luego el Hip Hop y la música electrónica, esa es mi fundación. Todo se permea mucho y al final, sobre todo en México, hay mucha influencia de diferentes cosas. Pero al final hay cosas locales que me gustaron muchísimo y las descubrí más tarde escuchando vinilos e investigando cosas que me gustaban, Empecé por Pérez Prado y de ahí a otra música. Al final hoy más que nunca es un mundo que se permea todo y creo que lo único importante es buscar qué de todo lo que hay eres tú. No es tan bueno ser apátrida en este mundo donde todo el mundo quiere ser apátrida.

El año pasado se cumplió el centenario del nacimiento de Juan Rulfo. En España Lorca que también plasmó la tragedia de manera similar ha sido muy importante en la música de aquí. Y tú has incluido la voz de Rulfo en tu disco Méjico Máxico. ¿Cómo entronca tu música con la literatura y con el realismo mágico?

Ese disco es mucho eso: un disco de ensueño, de buscar el sonido del México mágico, literal. Y evidentemente Rulfo es el maestro de eso. Pueblos fantasma donde la realidad y la fantasía se mezclan. Y me gustaba mucho eso, que ese disco fuera una postal de ese México, que sonara al D.F., que fuera el soundtrack y cómo huele la Ciudad de México.

Me encantó el título de mi disco favorito de IMS, Soy Sauce, esa broma gastronómica con doble sentido y me gustaría que me explicaras el por qué elegiste llamarlo así.

Bueno, pues justo por eso. Ese disco está inspirado mucho en Cortázar, la idea de tener una novela que pudieras leer de la página 32 a la 1, a la 25 a la 16, que no fuera lineal. Y Soy Sauce es eso varias lecturas, por un lado es salsa de soja, soy salsa y otra es que soy un sauce. Me gustaba que fuera un disco como esos libros de elige tu propia aventura. Que escogieras el significado que le quieras dar a ese disco.

Quería hablarte de una canción que me gusta mucho de tu último disco: “Mi T-Shirt de la NASA”. En ella se cuenta de una camiseta con la que te sientes cómodo, es tu zona de confort, que sin ella puesta pues tienes menos confianza. ¿Qué instrumento o técnica de composición sería tu camiseta de la NASA, ese elemento con el que estás más cómodo que con ningún otro?

Soy un poco animal de costumbres. No soy muy tecnológico, uso lo básico para poder grabar, hacer lo que quiero hacer. Lo que soy es una persona de cosas. Me gustan las cosas, no me gusta el mundo virtual donde no las puedo tocar. La idea de “Mi T-Shirt de la NASA” es hacerle una oda a una cosa. Me di cuenta que había usado esa t-shirt durante 10 años, en cada foto que salía estaba ahí. Mi proceso es eso. En realidad desde el primer disco hasta ahora, desde Méjico Máxico hasta Disco Popular sigo utilizando los mismos instrumentos y los mismos procesos. Los utilizo mejor, y aprendí a hacer mejor el trabajo de estudio, pero sigo usando los mismos principios.

Yo descubrí tu música con la canción “Alocatel” en el Fifa 10 y luego he vuelto a verte aparecer en la emisora East Los Santos en el Grand Theft Auto V y como asesor musical en la película de Pixar Coco. ¿Cuáles son las diferencias de composición musical en los diferentes medios? ¿Cómo conseguiste esos encargos?

También salgo en Coco, soy el dj de la fiesta en la película. Para todos esos encargos me contactaron por Facebook. No sabría ni cómo dieron conmigo. He trabajado mucho en bandas sonoras de películas y videojuegos y es algo que me gusta muchísimo. Ahora acabo de terminar parte de la música para la serie Narcos. Para el GTA fue como para una película, te vas una semana a un estudio y te cuentan la historia y tienes que hacer una especie de guion de lo que quieres hacer. Esta gente son unos punks, son igual que en sus videojuegos. Me dejaron hacer lo que quisiera, como quisiera y por eso llamé a Don Cheto, que es un locutor de Los Ángeles muy reconocido. Me pareció que si era un videojuego que hablaba de Los Ángeles, aunque no fuera esa ciudad, el sonido de la ciudad es Don Cheto. Es el tipo que más rating tiene, más famoso y además simpatiquísimo. No quedaba otra, es buenísimo.
Y Coco, resulta que escribieron la historia escuchando mi música. Porque googleó “música mexicana moderna” y los primeros que le salieron, creo que me dijo que eran unos mariachis de Nueva York, no le gustaron mucho y la segunda banda que le salía fui yo. Así que luego contactó conmigo y así es cómo surgió. Me escribió a Facebook y me dijo: no te lo vas a creer pero soy de Pixar y quiero que trabajes con nosotros, así fue.

Respecto a esa emisora, hay algo que me da mucho coraje. ¿Por qué East Los Santos, la emisora chicana, sale por defecto cuando te montas en un taxi? ¿No es algo racista ese hecho?

Bueno, pero es verdad, si vas a Los Ángeles y montas en un taxi es así, o si vas a una cocina, igual. Puede parecer un aspecto clasista en el videojuego, pero así es California.

Hiciste una versión del himno de México en el álbum “Político”. ¿Se necesitan músicos más implicados en la política, en la protesta o se deben separar ambos mundos?

Fíjate que le decía yo el otro día a alguien que todos los mejicanos, hagan lo que hagan, estamos muy politizados, porque no hay otra manera de poder estar en un país tan convulsionado. Yo quería que fuera un disco que fuera político y bailable, como mis discos favoritos que son políticos y bailables, como The Clash. Me aventuré a hacer un pedazo del himno nacional, que es un delito en México, te meten en la cárcel y te multan. Afortunadamente no me metieron en la cárcel, pero nunca la pusieron en la radio. Lo tenía que hacer, era en un momento muy triste y lo peor de todo es que sigue en el mismo tenor la situación en México.

De casualidad, dos de las últimas entrevistas internacionales que he hecho tienen que ver con el arquitecto mejicano Luis Barragán. El último disco de Blonde Redhead se llamaba como él y a Austra, las fotos del libreto de su disco Future Politics están hechas en la Cuadra San Cristobal de Barragán. Aparte de esta casualidad que quería comentarte, ¿cómo influye la arquitectura y el urbanismo de tu ciudad en tu música? Si lo hace de alguna manera, claro.

La ciudad es igualita que mi música. Piensa que los tontos aztecas llegaron al medio de un lago a hacer la ciudad y creyeron que era un lugar sagrado y construyeron encima de un lago. Luego llegaron los tontos españoles y construyeron encima de las pirámides de los aztecas. Y luego los tontos mexicanos hicieron toda su ciudad encima de todo eso. Por eso cada vez que tiembla, se cae todo, porque claro, es un lago. Pero mi música es eso, una cosa encima de otra, encima de otra, encima de otra y creo que es cultural, no le puedo encontrar otra explicación. La Ciudad de México es un collage, es una manera de sepultar una cosa con otra, pintarlo de verde y ponerlo arriba… Supongo que eso te afecta al hacer las cosas. Luego hay cosas más estilizadas como Barragán que son casi brutalistas o Bauhaus, que entendieron la mexicanidad de otra manera. Pero sí, hay tanto choque de cosas al mismo tiempo, que así salió, y de entrada por tener tanto tipos de genes de tanta gente.

Sólo he entrevistado a dos grupos de tu tierra, incluyéndote y creo que conozco poca música de allí. ¿Qué me recomiendas de música joven, de gente que estén despuntando ahora?

El grupo con el que estoy tocando en directo se llaman Big Big Love y son un grupo increíble. Decidí hacer esta gira con ellos, porque me gusta mucho lo que hacen. Y hay otros proyectos muy interesantes como Sotomayor, un dueto que hace deconstrucción de la música popular. Hay un colectivo de gente muy moderna que visualmente son muy emocionantes que se llaman Naafi. Y en cosas de rock hay propuestas interesantes como O Tortuga o Los Blenders que son increíbles. No sé… Hay mucha gente haciendo cosas.

¿Cuál es la canción más alegre y la más triste que has escuchado?

La canción más triste que he escuchado en mi vida es “Drume Negrita” de Bola de Nieve. Y la canción más alegre que he escuchado es “Drume Negrita” de Bola de Nieve. Son la misma, me da tantas ganas de llorar cuando la oigo, pero a la vez me da tanta alegría… Te iba a decir también “At last” de Etta James que es una canción triste/alegre, no sé si estoy llorando de tristeza o de alegría. José Alfredo Jiménez también, “Tú y las nubes”.

Foto de portada por Óscar Romero.

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