Crónica del concierto de Toundra e It It Anita en Madrid (La Riviera)

Por Ana Rguez. Borrego 0

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La presentación de Vortex formaba parte del ciclo Tomavistas Ciudad

Desde que lanzaran a finales de abril Vortex (InsideOut Music, 2018), teníamos ganas de ver cómo Toundra lo presentaban en directo. Nada más publicarlo, lo giraron por Europa y por diferentes festivales en España. Tuvimos la oportunidad de verles en el Mad Cool 2018, pero necesitábamos más. Sólo había que esperar al otoño, al ciclo en salas del Tomavistas, con unos acompañantes de excepción: It It Anita.

Sí, no exageremos. El cuarteto de Lieja son todo un espectáculo que merece verse en directo. Ellos también presentaban su nuevo disco, Laurent (Vicious Circle – Luik Records, 2018), pero no tengo muy claro cuánta gente iba a verles también a ellos. Da igual. Probablemente a los que no les tenían muy fichados les sorprendieron: se marcaron un conciertazo en el que desplegaron sus mejores bazas. Un sonido demoledor, unos temas en los que es muy difícil prescindir de alguno por flojo y el carisma del grupo tocando.

Desde que salen al escenario tienen claro que no van a dar tregua al público (los ritmos lentos no son cosa del post-punk). Con una disposición distinta a la habitual, que favorece la idea de equipo, en todo momento mantienen el contacto visual entre ellos, para ir pasándose la baza a base de miradas. Mike Goffard y Damien Aresta se turnan las intervenciones de sus guitarras y sus voces, mientras Bryan Hayart lleva el ímpetu de la batería al máximo nivel. No es de extrañar que salga directamente en pantalones cortos, pues convierte su interpretación en un completo ejercicio gimnástico: resulta hermoso observar a trasluz cómo el sudor salta desde el tom al impactar la baqueta.

Si a algún asistente le quedaban dudas de que It It Anita son empatizadores natos con el público, Damien Aresta lo dejó claro. En el penúltimo tema soltó la guitarra y nos quedamos pensando, ¿qué va a pasar? Agarró el micro y se bajó del escenario para recorrer La Riviera cantando, mientras sus compañeros siguieron dando caña. Terminan e interiormente piensas “que vuelvan ya“.

Con semejante intensidad de sensaciones, le tocó a Toundra salir al escenario. Y decidió no quedarse atrás pues comenzaron con “Cobra”, el tema más potente de Vortex, el más continuista en cuanto a concepto sonoro, seguido de “Tuareg”. Tras estos dos temas, fueron intercalando temas ya clásicos de sus anteriores trabajos (“Bizancio”, “Kitsune”, “Ara Caeli”, “Oro Rojo”…) con otros nuevos como “Kingston Falls” o “Mojave”.

Su sonido fue impecable, como era de esperar. Es raro ver a Toundra fallar: es tanto la pericia de cada uno de ellos con sus instrumentos como la de Raúl Lorenzo en la mesa de sonido (no hay situación adversa que se le resista). Esteban Girón y Maca son los hombres espectáculo del grupo: van más allá de sus guitarras y son capaces de arrastrar al público al punto mutuamente deseado sólo con sus gestos. Alberto Tocados al bajo es más discreto, más reconcentrado, pero eso no quita para que lo dé todo en algunos de los temas (es curioso ver cómo se coordinan en los movimientos él y Esteban en “Cielo Negro”). En cuanto a la batería, Alex Pérez se queda en la posición más deslucida pues no se le ve tanto como a sus compañeros (ni siquiera ahora que se levanta para interpretar el inicio de “Mojave” con la electrónica), pero sería complicado imaginarse las canciones de Toundra con el ritmo que les va marcando.

Sin embargo, el concierto se hizo algo denso en ocasiones. Quizás contrastaba demasiado su concepto sonoro frente al ambiente que habían dejado It It Anita, o quizás el setlist no fue el más lucido. O fue demasiado contundente el inicio: acostumbrada al sosiego que transmitía “Strelka”, a partir de la cual iba creciendo la dureza e intensidad de las canciones, puede que “Cobra” impusiera un desarrollo del concierto completamente diferente. ¿Cómo haces crecer el ritmo y el tempo desde ese nivel? Irremediablemente tendió a bajar. Una lástima, porque recurrieron a canciones que sus seguidores reconocen desde el primer acorde y que aplauden desde el principio, pues suelen ser habituales. ¿O hubiera merecido la pena optar por otras para generar una mayor sorpresa? Pueden influir tantas variables que es complicado dar con una sola razón que lo explique.

Aún así, la densidad no deja de ser una apreciación individual, que sospecho que cambiará: Toundra no es de esos grupos que suelen repetir el setlist durante largas temporadas.

Al término del concierto, e incluso antes de que llegaran “Cielo Negro” y “Cruce Oeste” en forma de bises, el público se deshizo en aplausos. Bien podrían haber seguido dos horas más y lo hubieran disfrutado igual. Nada extraño, pues Toundra tiene una masa de seguidores completamente entregados y fieles: su sonido, fácilmente reconocible, y el mimo que le ponen a la hora de interpretar enganchan.

Una esencia que cuidan y que probablemente por eso se han ganado el cariño de su público.

Galería del concierto de Toundra e It It Anita

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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