Crónica del concierto de Apartamentos Acapulco y Bestia Bebé en Madrid (sala Siroco)

Por Ana Rguez. Borrego 0

Web Hosting

Con este concierto cerraron la gira conjunta

La Siroco se le ha quedado pequeña a Apartamentos Acapulco. Ya van dos veces que cuelgan el cartel de “no hay entradas” en esta sala. Y eso es algo genial, porque eso significa que su trabajo, que su estilo, su personalidad como grupo, se reconoce. La primera vez fue hace algo más de un año, en la gira que hicieron dentro del circuito Girando por Salas, y esta vez volvían para presentar El Resto del Mundo (El ejército rojo, 2019). Por si no era lo suficientemente especial, lo hacían acompañados de Bestia Bebé. Han estado cerca de un mes girando con ellos y ambos han demostrado algo esencial: el vigor que puede conseguir la música interpretada en directo.

Su nombre no engaña. Lo del cuarteto argentino es muy “bestia”. Ya pudimos comprobar en el Esmorga cómo Bestia Bebé se crece en directo. Pero puede ir a más. La cercanía del escenario de la Siroco hizo aún más evidente su capacidad para contagiar su energía. Cuando escuchas sus discos, descubres que tienen ese don de hacer temas pegadizos: un ritmo que te lleva a bailar allá donde esté, y un estribillo que se te queda en cuanto lo repiten en la canción. Y así pasaba, que desde el primer momento, el público cantaba con ellos “Tigre de Metal” o “Luchador de Boedo”, los temas con los que abrieron.

Pero eso es un detalle nimio, porque el verdadero poder de Bestia Bebé es cómo hacen sus canciones aún más eléctricas al tocarlas en directo. Se hacen mucho más rockeros (si es que hay un escala para ello) y parece que te prenden fuego. Se fusionan de tal manera con sus instrumentos que es curioso observar cómo Tom Quintans, Chicho Guisolfi y Topo Topino parecen acompasar sus movimientos. Y esa especie de baile con sus guitarras parece exigir una respuesta por parte del público. Un ligero movimiento inicial, algo podría ser un tímido bailes, saltos y ya comenzaron los empujones. Satisfecho por el resultado, el cantante les dedicó “Rondador Nocturno” a los que habían comenzado con los pogos.

Había que prepararse para el plato fuerte, pero había tiempo de invitar a dos personas a cantar con ellos: Ismael de Apartamentos Acapulco en “Yo Me La Aguanto” y Ronnie Crispo en “Patrullas del Terror”, un invitado habitual especialista en exaltar las emociones de todos los que le escuchan. La siguiente fue “Lo Quiero Mucho a Ese Muchacho”, su gran hit, que lo tiene todo para rozar el frenesí, y así pasará, que será difícil desbancarla de su posición y acabará formando parte de la historia de la música. Aunque doliera, su concierto ya llegaba a su fin. “El Amor Ya Va a Llegar”, “Fiesta en el Barrio” y “Wagen del Pueblo” cerraron un repertorio impecable. Son tan sumamente efectivos y divertidos que necesitamos que vuelvan.

Con Apartamentos Acapulco llegaba la calma. Bueno, no tanto. Es cierto que, frente a Bestia Bebé, parecen más sosegados, pero ni mucho menos lo son. Entre Nuevos Testamentos (2017) y El Resto del Mundo (2019) se aprecia una evolución en su sonido, una cierta tendencia a generar ambientes, como los de “Algo que Aplastar o Pisotear” o “Estrella de los Mares”, las canciones con las que comenzaron.  Pero esa aparente calma se queda en lo grabado, y van más allá en el directo: sus canciones tienen todavía más vida.

Su discreción y humildad a la hora de presentarse en escena quizás sea clave a la hora de empatizar con el público. No hay gestos excesivos ni histriónicos. Son ellos mismos, que poquito a poco te van ganando, por esa complicidad que te hace sentir que, en el fondo, también eres parte de ellos. Quizás porque parece que lo hacen fácil, o por cómo van incrementando la intensidad sonora y emocional del concierto. Pero es mucho más. Es también una mezcla de lo que cuentan y de cómo lo hacen.

Su gusto por la distorsión, por estilizar el ruido, hace que los temas te toquen más, pues se asemejan más a los vaivenes que sentimos. Un sonido muy acorde a lo que narran: esa búsqueda de tu lugar del mundo, esa resistencia ante todo aquello que se repite y es automático… “El Resto del Mundo” es una buena muestra de ello. Pero quizás consiguen su mayor efectividad en esas canciones que hablan de amores no correspondidos. De hecho, el tono de la voz de Angelina Herrera las hace especialmente agridulces. Da igual que sean “Regional Preferente” o “Camino de Ronda” (que está llamada a convertirse en todo un clásico) o el precedente del disco anterior, “Scarlett”. Recrean una estampa sentimental que nos resulta familiar y emotiva, y a medida que avanza la canción, ¡pam!, nos dan la colleja para que nos demos cuenta de que nada es tan encantador.

Fue precisamente “Camino de Ronda” la canción que cerró el concierto y que provocó tal cantidad de aplausos que hizo que comenzaran de nuevo (las palmas del público desorientaron el ritmo) y que exigió un bis, algo que anteriormente no hacían. Una despedida con un pequeño guiño al “Cumpleaños Total” de Los Planetas. No negar sus influencias es un detalle que les honra y que te hace pensar cómo será su siguiente evolución. Hay ganas.

Galería del concierto de Apartamentos Acapulco y Bestia Bebé en Madrid

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

Web Hosting