Crónica del concierto de JPEGMAFIA en Madrid (Sala 0)

Por Ignacio Sánchez 0

El rapero estadounidense se dejó el alma en un show frenético de poco más de 45 minutos.

No está uno acostumbrado a poder decir eso de “a las diez me voy a casa que el concierto ha terminado”. Sí, eso fue lo que pasó este pasado miércoles con el concierto de Jpegmafia en Madrid, y no es que algo fuera mal, todo lo contrario. En apenas 45 minutos el rapero se había ventilado un show espídico y sudoroso. Tiempo suficiente para poner patas arriba a las algo más de cien personas que se acercaron a la céntrica sala de la mano de SON Estrella Galicia.

Una mezcla curiosa esperaba expectante: público bastante joven, alguno con su gorra, otros más modernos con pantalones tobilleros, varios grupos de extranjeros e incluso algún casi cuarentón que se sigue sintiendo joven (oh, wait). A decir verdad algo de miedo había tras la cancelación de su cita en Vigo un día antes tan solo de la madrileña por problemas en su voz, tembleque que a las primeras de cambio se fue a tomar viento cuando salió con su portátil, dijo eso de “let’s do dirty things” y tiró de “Real Nega”. Lo que un par de minutos antes era un remanso de paz se transformó en un torbellino de chavales pegando saltos rodeando al rapero que no dudó en bajar del escenario para empaparse del ambiente.

Los que tuvimos la suerte de verlo en octubre en el Primavera Club sabíamos a lo que íbamos, al barro. Todo en su propuesta en sucio: desde sus bases rotas que él mismo se lanza, su voz gritona, verle desde la segunda canción sin camiseta sudando como un condenado y abrazándose con sus fans. Es real, es puro, es adictivo, salvaje. Lo mismo hacía correr a la gente tras él que se tiraba al suelo entre el público. Ni en una clase de zumba se quema tanto. Todo este descaro para decir bien alto que Veteran es un discazo que en directo te pone del revés con “1539 N. Calvert”, “Thug Tears”, la citada “Real Nega” o la brutal “Baby I’m bleeding”, aunque también hubo momentos para coger aire con “Panic Emoji” o una “Macaulay Culkin” al final en la que nos hizo a todos sentarnos frente a él en el suelo como si fuera nuestro pastor.

Una pena, como él mismo dijo, que no hubiera nada de merchandising, porque si no se queda sin existencias. Eso sí, se ofreció a saludar y echarse fotos a todos los que se quedaran un rato en la sala. Hay que ser fan de JPEGMAFIA.

Galería del concierto de Jpegmafia en Madrid

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