Entrevista a Aries: La luz al final de la tristeza

Por Juan Antonio Huertas 0

Entrevista a Aries

Ya van cuatro discos desde que Isa Reviriego dejó Charades y se transformó en Aries. Ha pasado por varias discográficas y ahora bajo el ala de K Records, el sello del gurú de Olympia, Calvin Johnson y La Castanya edita Juramento Matarraya. No hay un lugar mejor para presentar la luminosidad de este disco que en el brillo pre-estival de las orillas del Guadalete en El Puerto de Santa María. Y aprovechamos la visita al Monkey Weekend, el hermano pequeño del festival sevillano, para hablar con esta mujer que hace verdadera magia con sus sintetizadores y sus programaciones.

Entrevista a Aries

Vamos a empezar fuerte y directo: ¿De dónde sacas la inspiración en este mundo tan oscuro para una música y unas letras tan luminosas?

Cada vez tengo una concepción más pesimista del mundo, la deriva a la que va, tanto económica, como ecológica, social y cultural. Al mismo tiempo soy súper consciente de mis privilegios. Hay mucha gente que ha dado su vida por que yo pueda votar, por la sanidad pública, por mil cosas. Por eso todo los días me despierto contenta desde siempre. Es un esfuerzo estar contento y celebrar la vida. Me podía haber tocado otro periodo histórico u otro lugar y sería diferente. Imagina haber sido soldado napoleónico en Rusia… O vivir ahora mismo en Siria… Todo el rato quiero celebrar esto. Sí, tengo cierta esperanza y fe en que todo cambie. Y vas creciendo y te va faltando gente, pero también celebro la amistad y el momento. Estar ahora mismo en El Puerto de Santa María, hablando contigo, conociendo a gente nueva y luego voy a tocar, pues todo eso.

“La tristeza que dejan mis pasos / se diluye a tu lado”, ¿es posiblemente el verso más bonito que has escrito en tus discos?

No lo sé. Si te digo a quién va dirigido… Va dedicado a mi perro Chicho. Tengo cuatro perros, pero él es mi favorito. Se lo cuento a amigos y me dicen que se creían que era un rollo de pareja. Se puede extrapolar a mis amigos, a la gente que quiero, a mi pareja, pero es a mi perro.

Hablando de tristeza. Hay un lugar en tu disco, que hasta tiene su escudo y todo, Bahía Tristeza. ¿Es Bahía Tristeza una localidad vecina del Melancholy Hill de Gorillaz? Qué otros sitios musicales conoces y te gustaría habitar?

(Risas) Esa canción habla del desarraigo que siento. Yo crecí en Bilbao, luego viví en Madrid y llevo 9 años en Vigo. Entonces lo que te pasa es que no eres de ningún sitio. Vuelvo a Bilbao y no soy de allí y cuando camino por Vigo no me siento de allí. Entonces me siento súper desarraigada. Camino por Vigo y la siento como Bahía Tristeza. Me digo: ¿Qué hago aquí? No me parezco a ellos, aunque tenga algo de acento, porque se me contagia, pero no soy de allí.

¿Qué te llevó a elegir esas ilustraciones para el arte del disco? Hechas por ordenador, parecen muy aleatorias y tan vaporwave…

Fue todo idea de Pablo Serret, que trabaja con el nombre de Grande Graphix. Yo le puse el disco y le dije los temas de los que trataba. La única premisa que le di para el diseño es que quería que hubiera muchas cosas. Me molan mucho las portadas que mientras escuchas el disco, te entretienes buceando en ellas. Le pedí que fuera barroca. Entonces él hizo referencias a muchas cosas, desde mis sintetizadores, mi perro Chicho, mi gato, hay deportes vascos, referencias a Val del Omar, una escultura de una artista que habla sobre el espacio, una lámpara mágica por Valle Inclán… Hay mogollón de cosas, pero toda la estética la eligió él.

¿Cómo se te ocurrió en el vídeo de “Un Gran Puente” grabar trocitos de cosas comunes y ordenarlo por colores?

Eso no lo hice yo tampoco. Es de unos realizadores que se llaman Laura Subirats y Arnau Coll. Son catalanes, pero viven en Londres y hacen cosas muy interesantes. Se lo encargué y lo único que le pedí es que no fuera nada cínico, que fuera algo amoroso. Que celebrara las cosas cotidianas y humanas de la vida. Y lo hicieron súper bien. Es perfecto.

Por casualidades de la vida, me he comprado tu disco junto con el Flamagra de Flying Lotus. Él le ha dado un toque de videojuegos y a ti te veo más como de dibujos animados. ¿Por qué me ha dado esa impresión? ¿Por qué crees que asocio eso así?

¡Hala qué guay, qué casualidad! El Flamagra me flipa, lo he estado escuchando esta semana por primera vez entero y es buenísimo, me ha gustado mogollón. Creo que esa asociación es por mi voz o por mi carácter. No es algo que busque de manera predeterminada. Me gusta mucho el aspecto de jugar, de experimentar, que es algo muy ligado a la niñez y que intento no perder. Será eso.

Y eso que aparte de cantar canciones de “Hora de Aventuras”, has compuesto la música del videojuego “Melbits World”. ¿Qué ha supuesto para ti, por crecimiento? Y haces toda la banda sonora desde los efectos de sonido a si ríen, lloran o se mueren, es tu voz. Debe ser un trabajo arduo.

Es mucho trabajo, pero es superbonito. Mola mucho por la libertad que me dieron los productores del juego, que confiaron mucho en mí. Me dieron las características de cada mundo y de los personajes. A partir de ahí podía hacer la música que quisiera y producirla como quisiera. Entonces ha sido la vez que me he sentido con más libertad para trabajar y con manga ancha para la creatividad. Ellos seguían mis discos y el videojuego tiene mundos muy coloridos y luminosos, creyeron que yo encajaría bien haciendo la banda sonora.

Documentándome he visto que te gusta la banda sonora de “Katamari Damacy”. Me parece uno de los juegos más locos de Japón y su banda sonora empuja a seguir la mecánica del juego. ¿Te gustaría escuchar tus canciones mientras ruedas una bola gigante a la que se queda pegada una ciudad entera?

Es buenísima, me encantaría salir en ese juego, por supuesto. La banda sonora de Katamary es increíble, ¡tiene unos hits! Supertemazos. Me encantaría hacer más bandas sonoras de videojuegos.

Me encanta la canción “Dolce Far Niente” Y esta pregunta es personal para mí o para alguien que le pase lo mismo. ¿Cómo afronto esa cierta culpabilidad por no hacer nada? Por estar sin hacer nada de utilidad.

Ya… Va de lo que se entiende hoy en día por ser productivo o improductivo. Para mí no hacer nada es algo muy productivo. Para tu espíritu, para tus pensamientos, para organizar y repensar lo que has ido aprendiendo y experimentando. Realmente sí que es productivo, lo que pasa es que no se traduce en petrodólares, pero es riqueza de espíritu. Es súper difícil no hacer nada y no sentirte mal o no coger el teléfono o entretenerte con algo. Para mí a veces no hacer nada es lo contrario de lo que se entiende hoy en día.

He visto que has hecho una remezcla superluminosa de una canción extremadamente oscura llamada “Caballo” de Somos La Herencia. ¿Cómo lo haces? Así sin pensar mucho, ¿qué grupo dark te gustaría remezclar locamente?

Uf, no sé ahora mismo no me sale ninguno, déjame que piense un poco. Sí, me gustaría remezclar a Sunn O))).

Yo poseo varias barajas de tarot, me encantan las ilustraciones, sobre todo de los arcanos. Háblame de esa tirada de tarot que aparece en la canción “Error Perpetuo”. Después de tu nombre artístico, ¿por qué entra ahora este poquito de astrología?

Es un guiño a lo que dice en la tirada a sacar eso que tienes ahí dentro. Al proceso de hacer un disco porque lo tienes dentro y lo sacas. Justo cuando estaba escribiendo las canciones lo escuché y se lo pedí a ella, que si podía incluir ese extracto de una tirada de tarot que ella hizo. Es muy buena, se llama Pat Tarot Consciente y la escucho a veces.

Me flipa tu voz, es tan juvenil, tan luminosa… ¿Haces algo para cuidarla, clases de canto, secretos, técnicas…? ¡Queremos saberlo todo!

No, no hago nada, debería. Tendría que ir a clases de canto. Es más no la cuido mucho pues últimamente estoy fumando mucho.

Si es así fumando y tienes esa voz infantil, ¿cómo sería sin fumar?

(Risas) Pues sería un Pokemon, como Pikachu.

O Jigglypuff, que canta.

¡Sí, es mi favorito! Lo tengo como imagen de perfil del Whatsapp. (risas)

Vamos a hacer una prueba, esta pregunta se la hago a todos los artistas que entrevisto y vamos a ver si respondes igual que en la anterior entrevista que te hice o muy diferente. ¿Cuál es la canción más triste y más alegre que has escuchado? Luego te digo que respondiste la otra vez (triste, “A Day In Life” de The Beatles; alegre, “Alma Llanera”, himno oficioso de Venezuela).

La más triste, “Till I Die” de Beach Boys. Y la más alegre una de Stevie Wonder, pero no me acuerdo del título. Bueno, cualquiera de Bob Marley te da subidón, son muy alegres todas.

Foto de portada por Edu Guimón.

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