Crónica del concierto de Parquesvr y Chaqueta de Chándal en Madrid (Wurlitzer Ballroom)

Por Ana Rguez. Borrego 0

chaqueta de chándal parquesvr

Días antes colgaron el cartel de “entradas agotadas”

Sigamos haciendo check en etapas de apreciación de un grupo. Del single puntero al disco, y de ahí, al directo. Y la cosa progresa adecuadamente, ojocuidao. ¿Hablamos de uno de ellos o de los dos? De los dos, de los dos. Parquesvr y Chaqueta de Chándal tienen cuerda para rato, porque después del concierto del pasado viernes, en la Wurlitzer, nos quedó claro que son mucho más que una frase graciosa o un hallazgo conceptual. Cada uno de esos músicos te hacen pensar que o el mundo está muy mal repartido o por qué no están mucho más arriba.

Y empezamos por todo lo alto. Chaqueta de Chándal abrió su concierto con “A Moderno Resabiado No Le Mires el Dentado”, ese tema que hemos vivido tantas veces, con el que está a nuestro lado en un concierto o incluso nosotros mismos en algún momento tonto. Pero es que todos sus temas nos sirven para mirarnos en el espejo distorsionado de la realidad. “El Amigo del Mal”, “La Inopia”, “Señor, Llévame Pronto”, “Maldito Parné”… Un catálogo de lo más completo de los vicios de la modernidad, que en estos tiempos en los que todo es post-“algo”, nos reímos, nos sumamos a cantar con ellos en los estribillos, pero nos reconocemos en la intimidad, cuando nadie nos ve.

El auténtico hallazgo de su sonido es el dotarle a la parte más garagera de la guitarra de Natalia Brovedanni (Santa Rita) y la batería de Alfonso Méndez (lo:müeso) de una suerte de ensoñación psych con los teclados de Guillem Caballero (Els Surfin’ Sirles, Joan Colomo, Xavier Calvet), que parecen flotar y burbujear hacia otra dimensión. Es cierto que al empezar el sonido no estaba tan ajustado como debiera y perdíamos un poco la parte vocal (algo que merece la pena incluso escucharse más alto por todo el mensaje que encierra), pero poco a poco se fue ajustando. Eso y hacerse con el escenario, comenzar a divertirse porque te abstraes al estar haciendo algo que te gusta.

La pena es que cuando ya estás por todo lo alto (o incluso más) se te termina el concierto porque no tienes más canciones (los “problemillas” de un solo disco). Rescataron un descarte de la grabación, “Artículo Primero”, y se despidieron entre sonrisas. Como decían en cierta película qué importante es la risa y la amistad.

El caso es que esa última frase también se la podríamos dedicar a Parquesvr, los creadores del éxito viral del otoño. Vayan los prejuicios por delante: ¿hasta qué punto me tomo en serio un proyecto que tiene una cierta clave de humor?, ¿casi siete minutos de canción, que tarda más de uno en comenzar la música?, ¿pero también canta el ubicuo Ferrara? Qué peligrosas son las falsas impresiones: me callaron la boca con sólo escuchar al completo “Lance Armstrong”. Parte de culpa lo tienen esos músicos en estado de gracia que proceden de grupos como Fario, El Páramo, Persons, Escombro  o Sou Edipo: cuando comienza la parte instrumental te dices a ti misma espérate, que aquí hay enjundia: ya sólo por esto, sigue escuchando. Son cuatro pero parecen uno con tantos pares de brazos como sean necesarios.

Pero tampoco se queda atrás Ferrara como frontman, que gana puntos en directo porque sabe cómo ganarte con su presentación. Con su chándal sintético rojo y su camiseta de “Drogas NO”, te traslada a ese espacio mental entre la adolescencia y la madurez que ha vivido el año de los acontecimientos, el auge de los centros comerciales y la muerte de nuestros ídolos. Ferrara no canta al uso, y quizás eso es más complicado a la hora de identificarlo. Aún así, logra engancharte con su fraseo performativo. Ocurrente, con peso y chulería, te haces a su forma de narrar y quieres imitarle en el concierto. “Tom Petty”, “1992”, “Conchi”, “Manuel Gavancha”… Todas las canciones tienen esa frase clave que se te va a grabar y que vas a desear que llegue el momento para desgañitarte.

Y otra vez nos quedamos con ganas de más. Aunque el punk está hecho para conciertos cortos, un solo disco te sabe a poco.

Son los problemas de pasártelo tan bien, como pasó con Parquesvr y Chaqueta de Chándal. Aunque te cuenten verdades como puños, en tono de humor. No hace falta ponerse intensitos.

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