Crónica de Irreductibles: Nocturama 2005 – 2020

Por Armando Rendón 0

El ciclo sevillano, impulsado por La Suite, celebró quince años con una jornada para el recuerdo.

Día gris plata en un extraño cielo sevillano que fomentaba más los adentros que el callejeo. Nada mejor para acercarnos a ese espacio, el Teatro Central, que forma uno de los importantes buques insignia de la cultura andaluza, especialmente en lo relativo a la danza y al teatro. Allí, junto al Guadalquivir, nos disponíamos a vivir uno de esos días que cuando pasen unos años no llevarán irremediablemente a decir: Yo estuve allí, yo fui uno de esos irreductibles que celebró los quince años de Nocturama, el ciclo de conciertos de la capital andaluza.

Con las circunstancias que nos rodean lo primero que estuvo presente, y por supuesto bien organizado, fue la seguridad, velando la organización en todo momento por la salud y el cumplimiento de la normativa aplicable para este tipo de eventos. Una vez más se ponía de manifiesto que la cultura es segura, que los programadores y promotores le ponen tanto celo al cumplimiento de la ley como a la selección de artistas y demás. Hay que seguir apoyando al sector cultural, al cine, al teatro, la música, etc. ya que sin duda están haciendo un esfuerzo sobrehumano por seguir haciéndonos felices y sí, vivir de ello, pero es que de ello depende en gran medida la felicidad de muchos de nosotros, que no es poco oiga. Como maestro de ceremonias el amigo Rafa Vega nos daba la bienvenida y los buenos días, que se convirtieron en nada en buenas noches como todos pudimos comprobar. Violeta y David de La Suite, nos dieron las gracias, siendo nosotros los que tenemos que estarles eternamente agradecidos por seguir, que ya es mucho.

A partir de ahí, casi cuatro horas de disfrute ininterrumpido. Ana Chufa y Juano Azagra se agarraban al escenario en solitario para empezar a curarnos la falta de música en directo de la que tanto adolecemos. Dulzura a las guitarras y a la voz, susurros para despertar a todos los allí presentes con un tema final que de fondo recordaba las guitarras “The Cure”.  Tras ellos, la gaditana Carmen Boza, que junto a su guitarra acústica y su voz privilegiada reivindicaba la debilidad ante el desamor con “Un Golpe de Suerte” y su letra “aunque me haga la dura, esta herida no se cura, por si te vienen las dudas yo no te puedo olvidar”.

Después de la delicadeza de Carmen, Pájaro, Raúl Pérez, Kiko Veneno y María Guadaña nos regalaron uno de los momentos del bolo, uniendo su arte y la capacidad que tienen los cuatro para adaptar distintos estilos y formatos musicales. Sonaron, “Lágrimas de Plata”, “A Galopar” o el “¿Que he sacado con quererte?” donde María eleva el todo de su expresividad y transmisión hasta dejarte atrapado y casi exhausto a la par que agradecido por su interpretación.

No faltó, tras ellos, uno de esos momentos también que, por único y emotivo, el día nos tenía guardado: La vuelta de Solina, la primera banda que tocó hace quince años en el primer Nocturama. La banda, “primahermana” de Maga, volvió a reunirse con el apoyo de All La Glory (que tuvieron ya a partir de este momento que redoblar esfuerzos para acompañar a casi todos los siguientes intervinientes). Maravilloso momento el que pudimos disfrutar con este reencuentro que nos retrotraía a muchos quince años atrás al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, lugar donde se celebraban los primeros Nocturamas veraniegos. Nacho Camino volvió a poner en escena su adaptación al castellano del The Carny de Nick Cave, que estrenó en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

A partir de ahí, pudimos disfrutar de Rocío Márquez, descomunal en su versión con Kiko de “Andaluces de Jaén”,  Niños Mutantes y su pop atemporal, Riverboy un clásico del festival, Sr. Chinarro con sus letras costumbristas nos regaló “Del Montón” y junto a All la Glory “Los Ángeles”. Alvaro Suite, estrenando canción “No puedo volver” con indiscutibles reminiscencias “bunburyanas”. Después pudimos disfrutar del agigantamiento de una figura tan enorme como es Chencho Fernández. El bueno de Chencho generó tal simbiosis con All la Glory que prácticamente cedió a la banda el protagonismo de su actuación, donde su “La Estación del Prado” nos reventaba por dentro acompañado de una inspiradísima Pilar. De puntillas, desapareció entre bambalinas mientras explotaba el sonido final a través de los últimos acordes de la canción que All La Glory nos regalaba en una interpretación magistral. Isra que ya llevaba aglutinando protagonismo durante toda la jornada, asumió el mando y nos dejó a todos absolutamente entregados a su guitarra.

Tras el éxtasis, se subía al escenario Miguel Rivera, en representación de Maga, para interpretar “Silencio” junto a All la Glory, de los que fue parte de su nacimiento. A este que les escribe, que tiene a Maga entre sus bandas de cabecera, cada vez que suena “Silencio” poco más puede que dar gracias por escucharla allí donde sea y en este formato y con estas circunstancias, pues poco más que decir. Miguel interpretó a renglón seguido y por primera vez en directo el nuevo tema de Maga “Desde Oto Lugar”.

Y como si de una fiesta gitana y flamenca se tratase, como colofón se volvieron a juntar Pájaro, Kiko y Raúl, para reivindicar los que sin duda alguna son todos y cada uno de los que hacen posible que la cultura siga adelante, los técnicos, los montadores, los programadores, los artistas y cada uno de los que siguen ganándole la batalla a esta situación tan jodida. Todos ellos son sin duda esos “Superhéroes de Barrio” con los que, junto a “Volando Voy” se puso el final a esta edición tan especial de Nocturama,

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