«La Santítima Trinidad»: el libro del pop electrónico de masas

Por Marcos Gendre 0

Pablo Ferrer desarrolla el fenómeno masivo del synth-pop en La Santísima Trinidad, un libro que orbita en torno al triunvirato del pop electrónico: New Order, Depeche Mode y Pet Shop Boys.

Escrito desde la perspectiva del fan que necesita expresar lagunas en la exposición de la historia e idiosincrasia de New Order, Depeche Mode y Pet Shop Boys. Así es cómo se presenta el autor, Pablo Ferrer, con este libro de lectura obligatoria para todo fan de la santísima trinidad del tecno-pop, pero también para todo quien no haya vivido el auge, entre los años ochenta y primeros noventa, de estas tres formaciones, básicas para entender la evolución del pop estas últimas cuatro décadas.

Escrito con temple y detallismo, Ferrer sabe desmarcarse de su propia pasión por la terna mágica, y adopta un enfoque, fabulosamente documentado, a través del que consigue algo nada sencillo acerca de tres grupos sobre los que se ha escrito tanto y bien: aportar renovadas perspectivas acerca de su ADN y de su evolución a lo largo de los años.

De la transformación del synthpop al tecno blues de Violator de Depeche Mode al descubrimiento de la alquimia disco, por parte de New Order, Ferrer atina con destreza de francotirador las muy diferentes vías enhebradas, en alma y forma, en torno a lo que han constituido cada una de estas formaciones.

Lejos de caer en redundancias innecesarias o aportes abonados al copy-paste, Ferrer ha estructurado un texto pleno de aristas, reflexiones y toda clase de posibilidades, a la hora de optar por quedarnos con una versión “oficial” respecto a lo que han significado los chicos de la tienda de animales y su “West End Girls” o Depeche Mode, cuando dieron vida a “Never Let Me Down Again”, para un servidor, cumbre de los de Basildon, y uno de los diez picos en la gran cordillera pop.

Por estas razones y muchas más que ya serían spoiler La Santísima Trinidad no sólo es una lectura la mar de instructiva y reveladora, sino que también se disfruta por el propio estilo imprimido por Ferrer, dueño de una rúbrica de tempo gustoso y agradecido.