«Facendera», de Óscar García Sierra

Por Marcos Gendre 0

Leonés afincado en Madrid, Óscar García Sierra ya venía avisando de su capacidad innata para la descripción en trabajos anteriores para diferentes publicaciones y revistas.

Más reconocido hasta el momento por su obra poética, con el poemario Houston, yo soy el problema como pilar central de la misma, ahora es cuando llega el momento de la narrativa para Óscar García Sierra. A través de la misma, es como nos llega esta Facendera, primera novela de un autor que, ante todo, muestra voz propia ya desde sus primeros pasos narrativos de relieve. Y lo hace por medio de una capacidad brillante para enfocar las escenas de los protagonistas del microcosmos rural que ha construido para la ocasión. Dicha pecera humana la ha perfilado bajo una disección descriptiva cortante y seca de sus diferentes rutinas diarias. A través de las mismas, García Sierra establece las coordenadas de un estilo narrativo de aura quirúrgica, aderezado por una muestra brutal de cómo abordar el diálogo desde el bisturí de las frases cortantes y demoledoras.

Las mismas características de su escritura son una metáfora perfecta de la desazón vital que recorre las páginas de una novela para la cual ha llevado a cabo una acción fundamental: enjaular a sus personajes en un crisol de microhistorias encadenadas con profundo deje leonés en el lenguaje.

En base a esta fórmula y corazón narrativo, asistimos a la versión más fidedignamente posible de un Trainspotting rural de provincias, sin medias tintas. Al tuétano. Con escenas tan poderosas como las enfocadas en torno a esas minas y la central térmica, tan perfectamente incrustadas dentro de un estado de ánimo general geográfico de provincias. Metalurgia de los sentimientos apresados a un lugar sin vida, que sus creaciones rondan a lo largo de 160 páginas que se leen de un bocado (realmente, no hay otra manera).