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«Las mil caras de Jack el destripador» de Antonio Segura y José Ortiz

Por Marcos Gendre 0

Las mil caras de Jack el destripador

Al hablar de un cómic como el que hoy recomendamos fervientemente, lo estamos haciendo de un clásico que se remonta a 1984, con la primera aparición de esta colección de historias cortas en la mítica revista Creepy. Las mismas que duraron hasta 1985 y que surgieron de cuando Antonio Segura y José Ortiz compartieron la idea de adentrarse en el Londres finisecular del siglo XIX.

Estamos en la época de Jack el destripador, cuya mitología brota en este cómic a partir de una idea central, que remite al mismo título de esta colección. Aunque aquí sólo podremos ver nueve de esas caras, son más que suficientes para amar esta joya, una más dentro del imponente currículum de un genio de los lápices como José Ortiz, que borda los guiones de un Antonio Segura, maestro de la síntesis a la hora de abordar historias concentradas entre las ocho y diez páginas.

Eso sí, antes de proseguir con esta crítica, hay que hacer mención a la maravillosa edición realizada para ocasión por Isla de Nabumbu. De todas a todas, trasciende el mimo con el que se ha diseñado el formato, la impresión y el trasvase de lo que fueron las viñetas originales a este tomo.

Recordemos que este cómic ya tuvo su primera recopilación de estas historias cuando Toutain lo publicó en 1986. Casi cuarenta años después, podemos disfrutar de esta joya del cómic de terror. Una que, como suele suceder con toda empresa llevada a cabo por Ortiz, ha ganado con los años. En este caso, su arte está al servicio de recrear los suburbios de un Londres opresivo, detalladamente descrito a través de una serie de viñetas preñadas de realismo, pero siempre desde ese estilo con tantos puntos en común con el del maestro Carlos Giménez.

Eso sí, más allá de dichos parecidos razonables que nos puedan hacer pensar en el creador de “Paracuellos”, lo que aquí tenemos es una demostración por todo lo alto de cómo jugar con las sombras. Ortiz se ve espoleado por un Segura, ciertamente, ingenioso en el difícil arte del giro final inesperado, el cual sirve como leitmotiv central de unas lecturas que, ante todo, se adueñan de la historia relativa a Jack el destripador para poder ofrecernos una visión única y tenebrosa del criminal más famoso del siglo XIX.

En definitiva, de adquisición obligatoria para todo amante del género, pero también del cómic, en general.

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