«Sammy» de Cauvin & Berck

Por Marcos Gendre 0

Sammy

Escrito y dibujado para la mítica revista Spirou, “Sammy” es otro de esos productos infalibles materializados por la bande desinée. Y lo es por varias razones, la más importante: seguir los sagrados sacramentos artísticos de Franquin, autor más reconocido de la mítica serie “Spirou y Fantasio”, de la que este cómic bebe mucho en el estilo gráfico de Berk, que nos deleita con unas composiciones realizadas con el tono desenfadado general de líneas circulares con las que el genio belga siempre supo encontrar el punto exacto de humor, personalidad y detallismo en cada una de sus viñetas.

Por supuesto, Berk no llega al nivel obsesivo de Franquin, aunque tampoco se queda muy lejos, dejando para el recuerdo viñetas como las ambientadas en el Polo Norte, dentro del primer álbum de los tres que conforman este cuarto tomo de la colección, comprendido entre los años 1978 y 1981. De estos tres, precisamente, el más destacada es el dedicado a la delirante travesía de Sammy al frío extremo de Groenlandia, donde nos topamos con la invención de esa pila humana capaz de derretir los cascos polares y luego ser el culpable de que los tuaregs tengan que cabalgar con anorak por el desierto. Tan delirante como divertido.

Ni que decir tiene que los otros dos álbumes aquí contenidos también son una celebración de humor a raudales y, en este caso, de un gran interés por mostrar las entrañas de la mafia de los años veinte. No en vano, nunca debemos olvidar las intenciones historicistas que definen la idiosincrasia de “Sammy”, donde, siempre dentro de su estilo tan marcado, afloran modus operandi o sucesos concretos dentro de Chicago, la capital de la mafia en aquellos años. Precisamente, en las viñetas ambientadas en la icónica ciudad del crimen es donde suelen surgir los momentos más inspirados de una colección como, sencillamente, irresistible para todo ser amante de los años dorados del cómic francófono de estilo Spirou.

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