Crónica del concierto de Beth Gibbons en Madrid (Noches del Botánico)

Por El Último de la Fila 0

Que el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense es uno de los pequeños oasis que hay en Madrid para escapar del calor es algo ya sabido. Que la clase que atesora Beth Gibbons no se pierde con el paso del tiempo, también. La artista británica, encumbrada por la impoluta carrera de Portishead, ofreció anoche en las Noches del Botánico uno de esos conciertos que difícilmente se olvidan; hipnótico, suave, delicado y lleno de matices. Y es que la presentación de Live Outgrown (Domino, 2024), primer trabajo firmado en solitario por Gibbons, necesitaba de un enclave tan mágico como este para que todo funcionara.

Noche apacible, algo calurosa, donde el público acompañó con un silencio sepulcral, oyéndose tan solo de fondo las chicharras cuando la voz de la cantante se tornaba dócil. Una veneración a una de las figuras imprescindibles para entender la música británica de la décadas de los 90 (¿por qué Portishead no se ha prodigado más?) que la propia cantante intentó devolver con grandes gestos de alegría en los pocos momentos en los que se dirigió al público. Lo importante era no perder el hilo de la música, esa que te atrapa desde que empiezan los primeros acordes de “Tell Me Who You Are Today”, que te acaricia como “Burden of Life” o “Floating on a Moment”. Parece que el tiempo no ha pasado por Gibbons, su voz sigue cortando el silencio, su pose desgarrada sobre el micrófono, y si en Portishead tiene grandes compañeros a su lado, su banda en directo no se queda atrás. Nada más y nada menos que siete músicos entre guitarras, violines, bajo, teclados y percusiones para plasmar todos los matices de su soberbio debut. Y a pesar de ser ella la estrella, prefirió quedarse en bastantes momentos en un segundo plano, descalza sobre su alfombra, lejos de los focos, dejando que los músicos centrasen la atención.

La precisión a la hora de llevar al directo toda la riqueza sonora de Live Outgrown daba hasta rabia. ¿Cómo podía sonar todo tan bien y en su sitio? Y aunque cada tema era celebrado con gran entusiasmo no fue hasta que apareció “Mysteries”, de su trabajo Out of Season (2002) junto a Rustin Man, cuando pudimos constatar la primera gran ovación. Una velada que fue transcurriendo entre los recovecos de su debut, con “Tom the Model” como segundo guiño al disco con Rustin Man, y que en un abrir y cerrar de ojos llegó a su final con “Whispering Love”. Fue como despertar de un dulce sueño, pero tras un breve descanso vuelta al escenario para lo que muchos esperaban: los guiños a Portishead. “Roads” y “Glory Box” sigue siendo piezas imborrables de una generación que ahora intenta trasladarlas a otras venideras. La imagen de ese padre emocionado cantando “Roads” con su hijo de unos diez años al lado.

La orquestal “Reaching out” fue broche magnífico a un concierto que finalizó con la propia Beth agachada a los pies del escenario, con sus músicos ya fuera de escena, firmando todo lo que sus fans le hacían llegar, desde vinilos hasta abanicos. Ojalá más artistas así.

Pero esta calidez no fue solo la nota en el concierto de Gibbons, y es que un par de horas antes el cantautor estadounidense Amos Lee se ganó a los pocos presentes (el sol y el calor apretaban bien) que ocupaban las primeras filas desde primera hora. Acompañado tan solo por un par de guitarras acústicas el músico de Filadelfia fue recorriendo su extensa discografía, interaccionando bastante con un motivado público que le pidió varias canciones, siendo correspondidas las mismas.

Tener que enfrentarse solo ante el público durante durante tanto tiempo (estuvo una hora y cuarto) le sirvió como chascarrillo para excusarse ante no llevar bien qué tema tenía que tocar, ya que según dijo “cuando va con banda lo tiene todo más controlado”. Y es que lo que a veces puede ser una difícil papeleta, la de introducir a un artista importante, Lee lo revirtió con desparpajo y complicidad, intentando mostrarse cercano. Destacado el momento de presentar un nuevo tema en castellano (pidió perdón por su español) sobre una mujer salvadoreña que viaja hacia Estados Unidos, criticando la situación política que se vive en su país, o cuando dedicó a la madre fallecida de una asistente su tema “Hang on, hang on”.

Galería del concierto de Beth Gibbons en Madrid