Crónica Prestoso Fest 2025: el triunfo de la cercanía
Por atrás0

Se nos plantea un problemón ahora que hemos vuelto del Prestoso Fest 2025: tenemos que volver. Hemos ido postergando el acercarnos al evento muchos años porque, bueno, somos un medio más de sur y meseta, pero la kilometrada que nos separa ha dejado de ser una excusa para quedarse en casa. Porque volvemos con la reserva hecha para el año que viene en el pueblo y la certeza de que lo micro es el camino.
Si habéis visto el vídeo con el que se promocionaban junto con el Monkey Week, el Canela Party o el Centolo Weekender, entenderéis que vengamos convencidas de que cuanto menos, más. Metiendo en este saco, claramente, la temperatura.
Pero vamos a contaros en forma de lista los pros que nos hemos encontrado:
- El entorno: Introduzca aquí cualquier lema de cualquier campaña turística que haya tenido a Asturias de protagonista alguna vez. La realidad supera al marketing. Montañas, verde, 20º menos que en la meseta, la promesa de ver algún oso de lejos. Todo suma.
- La gente: Todos tus nuevos amigos han venido a este festival. Tres días compartiendo un espacio pequeño con muy pocos motivos para estar enfadada: venir al Prestoso Fest es, al cambio, ser un niño de siete años en un parque infantil: todo predispone a la socialización. Hubo pogos cuando fue necesario, hubo muchas personas desconocidas en busca de un móvil (apareció!), los artistas se bajaron a compartir el resto de conciertos como una más (incluso apareció algún miembro de algún grupo que estaba tocando en algún otro festival a bastantes kilómetros de allí). Y estaba Arturo. Sale en casi todas las fotos oficiales del festival, sale en tus fotos. Habló con todo el mundo. Una persona jovencisima que se vino solo (sin tilde) al festival, según contaba, andando desde Oviedo, y que se volvió con muchos muchos muchos amigos nuevos. Si en tu carrete de fotos no sale él, lo siento, no has estado en el festival.

- El personal: Todo quedaba en familia y eso se ha notado. Desde el momento en el que te ponen la pulsera, seguridad, camareras, Macareno (encargado de la limpieza de los baños, IMPOLUTOS los tres días) hasta los propios organizadores paseándose por el recinto, todo ha sido amabilidad y esfuerzo porque te lo pases lo mejor posible.
- El recinto: Pequeño, manejable. La batería del móvil casi intacta porque era imposible perder a tus amigos. Zonas para sentarse, acústica de bosque. A las afueras de Cangas del Narcea, en Las Barzaniellas, pero manteniéndose como parte del pueblo. Un 10.
- Las actividades complementarias: No conseguimos apuntarnos a casi ningún extra, pero sólo la oferta era interesantísima. La verbena en el Escenario Momentos Alhambrade Cangas del Narcea el sábado por la mañana: nuestro highlight de 2025.
Porque, centrémonos, allí fuimos a ver conciertos. De cerca. el jueves esa cercanía comenzó para nosotros con Gorka Urbizu, que consiguió ponernos a todos a cantar en euskera, así para empezar. Lleva girando con una banda bastante sólida ya un tiempo y Hasiera Bat, su primer disco en solitario es ya uno de los imprescindibles de la historia de este siglo. Verle en directo siempre es un festín para los sentidos, ni un paso en falso. ¿La versión inesperada de Él Mató a un Policía Motorizado? La guinda del pastel.
Luego llegaron Maestro Espada. A la tierra donde el neofolk es religión, ellos trajeron su parte desde Murcia y consiguieron un silencio abrumador para lucirse con todos los instrumentos locales que llevaban y con el aporte de Raúl, el batería de Crudo Pimento que ya redondeó uno de los mejores conciertos, de los más sentidos, que hemos visto en este 2025. No hubo nadie que no temblara.
La intensidad que alcanzaron no bajó ni un punto con los siguientes artistas, Presa, que la llevaron a otro género: el rock oscuro que podría ser parte de, descanse en paz, una banda sonora de Lynch. Parece que este año editarán su primer largo e hicimos una apuesta sobre en cuántos festivales estarán de aquí a dos años porque, claramente, tienen madera de.
El viernes conseguimos llegar algo más temprano, aprovechando todo lo que Cangas de Narcea nos ofrecía: un festín de comida, sobremesa en la piscina natural a la sombra de las parras y caminar por la orilla del Luiña, el Paseo del Vino, hasta llegar al recinto. Llegamos a Heal tres canciones tarde, pero la verdad que escuchar esas tres atravesando el bosque que llevaba hasta el recinto es algo que no podremos hacer en ningún concierto suyo más. Su shoegaze y distorsión suenan, efectivamente, a paseo y bruma, llegamos tarde, pero mereció la escenografía y el cambio a tenerlos enfrente y sonar con una distorsión clarificada.
Heal dieron paso a la invasión argentina. Bestia Bebé y las Fin del Mundo dieron dos conciertos dignos de plantearse cambiar de nacionalidad. Los primeros ya son muy conocidos como para que no se corearan la inmensa mayoría de sus canciones, bastante interesante la discusión entre el público sobre cuál era su canción más conocida, según cantábamos los de abajo, tenía clara mi ganadora y me sorprendió la respuesta a varias otras. Las segundas siguen escalando posiciones en fama nacional y merecida escalada, la verdad. De Fin del Mundo en cuando a sonido y no sólo procedencia geográfica, el momento más dreamy de la noche lo consiguieron ellas, justo escenario para su sonido que otras veces hemos visto algo accidentalmente por las condiciones de las salas. Esta vez, ninguna pega.
Llegaron Biznaga y a base de guitarrazos y consignas enloquecieron a todos los presentes. Es necesario un discurso como el suyo, no sólo con las letras de sus canciones, sino también pararse a gritar cuando tienes a todos pendientes de tus palabras, la música siempre ha sido política y con bandas como esta, por suerte, seguirá siéndolo.
Con el público ya absolutamente entregado, Camellos mantuvieron la altura y provocaron, por lo que sea, más de un esguince. Van con todo, siempre y la gente responde de igual manera. Además de salir lesionados, del recinto esa noche se salió con entradas compradas para volver a verles, no se me ocurre mejor crítica que esa.
El sábado por la mañana nos esperaba una experiencia única: el vermú en el ayuntamiento de Cangas de Narcea es, según nos contaban los veteranos del festi, una de las razones por las que volvían cada año: una verbena de pueblo. Llegamos cuando Paco Moreno estaba repartiendo cumbia guitarra en mano, con un estilo que ya puede considerarse propio. Abrió paso a Dj Volantazu, un secreto a gritos: Rodrigo Cuevas vestido con peluca de folklórica y camiseta fife futbolera nos puso a todos en órbita mezclando a Rocío Jurado, Rosalía, David Bisbal, Sonia y Selena y marcándose una salida épica en procesión, un homenaje pagano a la Descarga de Cangas.
Con ese ánimo volvimos por última vez a nuestro recinto (nuestro ya por derecho) a empaparnos primero del rock de las Pinpilinpussies, que siempre diremos que para ser sólo dos parece siempre que hay muchas más cosas pasando en el escenario. Lo llenan todo y son otras a las que sólo vemos crecer y en constante escalada.
Las que ya están en las alturas son las Hinds, que dieron un concierto para callar bocas. Hatearlas es algo ya completamente obsoleto: ni se les puede reprochar nada en disco ni se les puede reprochar tampoco su directo: divertido, rabioso y demostrando que, al quitar capas de producción, las canciones funcionan igual o mejor que en la versión de estudio, una apuesta bastante sólida.
La parte más densa de la noche vino de la mano de Thus Love. Después se pasearían por el recinto como niños en un campamento, pero subidos arriba, su post punk lo cubrió todo de niebla. No era la primera vez que les veíamos y el salto de madurez entre un concierto y otro habiendo pasado “sólo” dos años nos sorprendió bastante.
Al que sí vimos por primera vez en directo (increíble esto, eh ¿? cuando no coincides en tiempo y espacio, no coincides) fue a Baiuca. Íbamos a ciegas sin saber bien qué propuesta en directo nos esperaba y nos enganchó desde el primer minuto.
Álex ocupa un puesto en la sombra en su propio juego y deja la mayor parte del protagonismo al resto de músicos que le acompañan (siempre a favor de una batería en el escenario de un concierto de electrónica) y, sobre todo, a las hermanas Montero, Andrea y Alejandra, que convierten en una danza tribal con sus coros, panderetas y baile un concierto que transmite una emoción difícil de igualar. Salieron también Antía Muiño y el propio Rodrigo Cuevas en albornoz para sumarse a la fiesta de la tradición, larga vida al neofolk, larga vida al pueblo.
No queremos terminar esta crónica sin nombrar el trabajo de los encargados de que no miraras y no te aburrieras entre banda y banda (sólo un escenario, cero solapes). Por la cabina de los Djs aparecieron varias personas muy conocidas a poner canciones. Os gustará saber que la banda más pinchada fue Carolina Durante, que la canción más repetida fue “Pero” de Parquesvr y que nos quedamos con dos propuestas extremeñas que ganaron por su originalidad y saber hacer: las gemelas del proyecto “Fiebre!!!!” que se marcaron una sesión doble de psicodelia anatólica y el ambient DIY de “Oh Brava Sura”, banda sonora acertadísima para la humedad de aquella noche de sábado.
Esperamos que la apuesta por los microfestivales siga creciendo a lo largo del tiempo. Por si no te has dado cuenta, nos ha gustado bastante todo lo que se mueve alrededor de este festival, echábamos de menos esa cercanía que cuesta bastante poner en pie y mantener, así que GRACIAS al Prestoso Fest por seguir apostando por una propuesta así cuando no son tiempos difíciles, estaremos de nuevo al otro lado.
