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Y la música se hizo Pop en el Contempopránea 2009

Por Rafael Tovar 0

La catorceava edición del Extremadura Contempopránea Cruzcampo acogió a múltiples artistas de la escena indie nacional e internacional el último fin de semana del mes de Julio en Alburquerque (Badajoz), con unos cinco mil asistentes, homenajeando al sello Elefant que cumple sus veinte años de historia.

Nada más llegar nos dimos cuenta de cuan diferente era este festival al FIB Heineken 2009, y eso nos gustaba. Para empezar tener como asistentes a cinco mil personas, en lugar de cuarenta mil, te pone en un ambiente más familiar. Tener un camping con cesped y piscina es todo un lujo, y que esté “cerquita” de tu casa y encontrarte a muchos amigos allí era ya lo mejor. Así que nos gustó, el ambiente era inmejorable. Allí nos entendíamos todo el mundo.

Lo primero que nos sorprendió del festival era la estructura de sus horarios; los conciertos empezaban algo tarde (sobre las 20 horas) y el último se iniciaba alrededor de las cinco de la mañana, demasiado tarde. Después los grupos cabeza de cartel no tocaban los últimos, no, sino en “hora punta”, es decir, sobre las doce de la mañana. Y por último nos sorprendió que la organización del festival le diera unos horarios tan buenos a grupos o artistas tan mediáticos como Vetusta Morla y Russian Red, y dejando a grupos más independientes, como Love of Lesbian o Ellos para altas horas de la mañana, algo que les pasaría factura después.

Lo mejor, el ambiente que se vivió. Lo peor, sin duda, el horario y los cabezas de cartel.

Jueves 23: Fiesta de presentación

El Contempopránea quizás sea uno de esos festivales que mantienen intácta su fiesta de presentación, y eso es de agradecer. Las fiestas de presentación son una forma de animar y entretener a la gente que ha decidido llegar antes al festival, conocerse y dar a conocer otros grupos que no entran dentro del “circulo oficial” del festival. En esta ocasión la fiesta se realizó en la plaza del pueblo de Alburquerque, entre niños y niñas, abuelos y abuelas y jóvenes del pueblo. Una legión de poperos y poperas “conquistaron” la plaza aquella noche.

En la fiesta pudimos escuchar al grupo local Tennis de estética mod, los ex-finalistas del concurso de maquetas del festival Lentejas los viernes, el pop dulce y fresco de Guatafán y el power-pop del mítico grupo de Rafa Skam The Yellow Melodies presentando su último disco «The Championship Cup» (2008), editado exclusivamente en vinilo, que no defraudó a nadie.

Para poner colofón a la fiesta se subieron al escenario el duo formado por Dani y Jorge a pinchar música de todos los tiempos con su proyecto Chicos Malos Jukebox mientras hacían coreografías que animaban a la gente.

Viernes 24: Ellos cerraron la fiesta

Cuando llegamos empezaban a tocar gallegos CatPeople, que, al igual que hicieran en el FIB, no defraudaron para nada. Nos sorprendió bastante la siguiente actuación del mediático grupo Vetusta Morla presentando su primer larga duración que dejó bastante indeferente a los asistentes, e incluso arañaron el aburrimiento, con un directo nada brillante, y ahí, señores, tenemos un cabeza de cartel. Los granadinos Lori Meyers, que tocaron seguidamente, reivindicaron ser los cabezas de cartel con un directo que bien vale sus más de diez años encima de los escenarios. Dejando atrás el pop bohemio de Vetusta, los granadinos hicieron honor a su origen, y tocando muchos temas de su primer larga duración, hicieron vibrar con mucha fuerza y energía a los más de cuatro mil asistentes a su concierto. Sin duda todo un toque de atención a la organización del festival.

jpeg Alejandro Díez se subió al escenario a presentar el último disco al frente de Cooper, «Aeropuerto» (2009), y se nota cuando alguien lleva más de veinte años encima de las tablas. Con La Buena Vida se cometió una injusticia, ya que meter un concierto de un grupo tan melancólico entre dos grupos tan “bailables” es dispararse en el pié. La mitad de los asistentes dejaron la pista a sus incondicionales a los que, seguramente, no defraudaron. Ellos fueron los encargados de cerrar la noche con un directo, a ratos lamentables, a ratos brillantes, y es que el dudoso estado de “ebriedad” de su cantante, que a punto estuvo de reliarse con el cable y caerse, hizo que a ratos pareciese un payaso encima de un escenario más que un profesional, aunque claro, no somos nosotrxs lxs que juzgaremos la hazaña de salir en ese estado a un escenario y hacer lo que hicieron. Hicieron una versión de Mi hermana pequeña de Los Planetas que todo el mundo sin excepción bailó y cantó hasta la saciedad.

Sábado 25: La noche de las lesbianas

Nadie entendía porqué, pero, seguramente el grupo que tenía mejor disco del año, se tenían que subir al escenario sobre las cinco de la mañana. Por eso quizás muchos de los asistentes, entre los que me incluyo, asistieran tarde a la zona de conciertos y no vieran a ciertos grupos.

Sidonie me infundaban respeto. Respeto porque los dejé de escuchar hace ya muchos años, y desde entonces no había escuchado nada de ellos. El directo fue bastante potente, e incluso Santi de Love of lesbian se subió al escenario a tocar una con ellos. Santi pidió a los asistentes que por favor estuvieran a las cinco de la mañana despiertos para verlos, y razón no le faltaba, ya que para intentar descansar lo más posible y ofrecer un buen trabajo, ni tan siquiera hicieron pruebas de sonido. We are standard deslucieron en su directo. Mientras que en Benicàssim fue toda una sorpresa, aquí no lo hicieron mal, y la gente bailó con sus temas, pero no brillaron excesivamente ni fueron el grupo duro al que nos acostumbramos. Uno de los aciertos del festival fue traer a los suecos Lacrosse, un techno-pop jovial y bailable, brillantes en el escenario, que a ratos recordaban a los también suecos I’m from Barcelona.

jpeg Y llegó el turno, por fin, de los barceloneses Love of lesbian y su «1999» (2009), y todos sus anteriores discos en castellano. La espera se hizo larga, pero la arena estaba a tope, esperando que Santi y sus chicos salieran al escenario, y lo hicieron ataviados con pijamas (una crítica ácida y humorística a su horario). En total una hora de concierto dónde Santi y sus chicos brillaron, se disfrazaron y se bajaron a cantar temas con el público asistente. No dejaron a nadie indiferente y no dejaron nada en el tintero, y evidentemente su Club de fan de John Boy fue especialmente aplaudido tras pasar varios meses como hit en las principales disco-pop del estado.

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