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The New Raemon: buen humor, buena música

Por Juanjo Rueda 1

Ayer tuvo lugar en Huesca el concierto de The New Raemon que había sido aplazado el pasado 22 de diciembre.

Una sala El Veintiuno casi llena y un buen ambiente eran dos muy buenos condicionantes para que el concierto de The New Raemon fuera un éxito. Así fue pero sobre todo por el buen hacer, las tablas, y la afibilidad de Ramón Rodríguez. El catalán estuvo de lo más comunicativo, comentando anécdotas sobre sus canciones, haciendo bromas varias, autodesmitificándose, por momentos, como músico y compositor, o interactuando activamente con el público como cuando, por ejemplo, le grababan con el móvil. Pero no sólo con humor y carisma se solventa un buen concierto, The New Raemon, que venía él solo en formato acústico, demostró de sobra su solvencia en directo.

The New Raemon, que estaba acompañado entre el público por amigos como Ricardo Vicente que vino a verlo desde Zaragoza, empezó presentándose dando incluso su número de DNI para a continuación acometer la interpretación de “Galatea”, uno de los temas de su último disco “Tinieblas, por fin” (2012). A partir de ahí fue alternando temas de sus cuatro LPs, mientras entre tema y tema, o inclusive en medio de ellos, comentaba aspectos sobre ellos o simplemente hacía bromas con el público. Así antes de interpretar “Sucedáneos” explicó como era la única canción que pinchaban en la ya extinta emisora IcatFM y que incluso su hija estaba cansada de oírla en la radio; empezó a tocar “Fuera Complejos”, de su primer disco, avisando que hacía mucho tiempo que no la interpretaba en directo para terminar abandonando el tema ya que no recordaba como se tocaba exactamente; e hizo más de un comentario sardónico sobre la actualidad política y social en que nos encontramos. Con esta coyuntura, con este jugar entre el humor de sus comentarios y el tono solemne o tristón de sus canciones, fue interpretando diferentes temas como “La Cafetera” (la primera canción que escribió en castellano lo cual, dijo, se nota en la fácil rima inicial), “Verdugo”, “Elena-na”, “La Ofensa” (que lleva ese título porque cuando la compuso había visto la película de Sidney Lumet del mismo nombre), “Lo Bello y Lo Bestia”, “Consciente Hiperconsciente”, “Risas Enlatadas”, “La Dimensión Desconocida”, o ese tema que “todo el mundo cree que es mío y que les encanta a las chicas” que es “Te debo un baile”, original de Nueva Vulcano. En todos los temas demostraba su gran voz añadiendo, en ocasiones, algo de distorsión o efectos a la guitarra en algunos temas para que el acústico no cayera en ningún momento en cierta monotonía. Sin banda las canciones pierden muchos matices musicales pero, muy probablemente, ganan algo de emoción cruda.

Cuando iba a llegar el momento de los bises siguió jugando con los clichés típicos de los conciertos, dijo que nos ahorraba el paripé de bajar del escenario y volver a subir. En estos “bises” regaló un homenaje a Big Star para seguir con la desnudez emocional de “Tú, Garfunkel” y terminar con la interpretación de dos canciones en una sola, “Grupo de Danza Epiléptica” a la que unió “Llenos de Gracia” tras las cuales se despidió dejando a la gente con ganas de más. Señal de que el concierto había sido un triunfo total.


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