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Fin de semana de faenas musicales en El Veintiuno

Por Juanjo Rueda 0

El Veintiuno ha vivido un fin de semana a lo grande con tres faenas de lo más heterogéneas: Licor de Pájaro, Guadalupe Plata y Tachenko.

El viernes, un Veintiuno lleno como en pocas ocasiones se ha visto, presenció los conciertos de Licor de Pájaro y Guadalupe Plata. Licor de Pájaro, con un disco largo de debut editado el año pasado (“Ignorante Felicidad”), es una de las más interesantes bandas emergentes oscenses y tenían la tarea de telonear a los jienenses. En el escenario pusieron de manifiesto su particular heterodoxia a la hora de mezclar soul, blues y aires jazzísticos mostrando buen hacer musical en una actuación donde predominaron los medios tiempos con buscados momentos anticlimáticos. Una faena que dejó algunos buenos pases pero que falló algo a la hora de matar.

A continuación Guadalupe Plata presentaban su segundo LP de título homónimo -como ocurría con el primero- que sigue los mismos vibrantes patrones estilísticos. El trío salió al escenario sin decir una sola palabra y esa fue la tónica de su actuación porque su elocuencia se muestra en su música, donde se vio que son unos grandes recitadores de toda la tradición del blues-rock. La banda apenas se concedió respiro enlazando, por momentos, unos temas con otros. En directo se muestran engrasadísimos y más potentes, permitiéndose alargar las canciones en unos desarrollos en los que mezclaron el psychobilly alucinado con el blues fronterizo dejando al público, durante y después de la actuación, con las mandíbulas más desencajadas que la de Pocholo de fiesta en el Sónar. Dos orejas y puerta grande para ellos.

Guadalupe Plata/Foto: El Veintiuno
Guadalupe Plata/Foto: El Veintiuno

Tras tan memorable noche el sábado había una nueva cita, esta vez con los zaragozanos Tachenko que empezaban a presentar su nuevo disco, que se edita este lunes, “El amor y las mayorías”. Este hecho marcó que empezaran el concierto tocando varios temas seguidos de su nuevo trabajo como “Campos de Marte”, “Suerte y Relámpago”, o su primer single, “Dame una pista”. Posteriormente empezaron a tirar de temas anteriores como “Hacía el huracán”, “Amable”, “El mundo se acaba”, “Escapatoria”, “Tírame a un volcán”, o “Afganistan”; demostrando que a lo largo de su trayectoria han amasado un repertorio como muy pocos grupos de su índole. Su power-pop suena fresco y en directo gana todavía un mayor empaque, lo cual habla del buen hacer de la banda, banda en la que Sergio Vinadé ejerce de locuaz maestro de ceremonias. Una oreja para ellos y el reconocimiento general del respetable -en una sala que presentaba otra muy buena entrada aunque menor que la del día anterior- para una banda que es ya un seguro de vida en estas lides.


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