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Disco Las Palmeras! – Cálida

Por Ana Rguez. Borrego 0

disco las palmeras

8.8

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Cerrábamos 2017 preguntándonos dónde estaba el nuevo trabajo de Disco Las Palmeras! Después de su viaje a Austin, donde trabajaron con el productor Erik Wofford, teníamos claro que quedaba poco pero nos precipitamos ansiándolo. Tanta incertidumbre te podía hacer pensar ¿y si luego no es para tanto? En absoluto. Fue un espejismo para contrarrestar el hype.

Con lo que no contábamos era con la sorpresa. Tanto “Hoy” como “Bestia” nos dejaron claro que en Cálida Disco Las Palmeras! no han apostado por el continuismo sonoro. Se agradece. Acomodarse en algo que se sabe que funciona puede ser un arma de doble filo, si no sorprende y roza el aburrimiento. ¿Pero y si esa experimentación es algo fallido? Demasiadas pegas para evitar la desilusión.

Afortunadamente, tanta precaución no era necesaria y el cuarto trabajo de Disco Las Palmeras! no defrauda. Cálida (Sonido Muchacho, 2018) suena distinto, pero más que un giro o un cambio, creo que se debería hablar de una exploración sobre las posibilidades sonoras del grupo. Tras la primera escucha, la primera sensación que te queda es la luminosidad que desprende. “Hoy”, la canción que abre el disco y que sirvió de adelanto, afianza esa idea, pero no debemos quedarnos ahí. Va más allá, como ejercicio de osadía y de no traición a sí mismos pues su esencia pulula a medida que discurren las canciones.

Algunos lo valoran como una conversión al pop, pero es un etiqueta que se les queda corta y que puede ser equívoca. Disco Las Palmeras! sigue en el rock pero su tendencia a la distorsión se tiñe de apuntes progresivos e incluso psicodélicos (¿cuánto ha influido Julian L. Goicoa en ese aspecto?). En temas como “Alegría” o “El orden de las cosas” parecen probar con reminiscencias más clásicas, pero solo es una vía de experimentación. La inclusión de otros instrumentos que ya comenzara en Asfixia (Sonido Muchacho, 2015) ha continuado y se ha incrementando, sacándoles partido a las sensaciones y emociones que generan en los estribillos. “Inútil”, “Pequeño Drama” o “Nana de Sangre” son buena muestra de esos matices sonoros tan bien resueltos que enganchan.

No obstante, esa luminosidad es engañosa por una cuestión fundamental: las letras. No se han puestos ñoños ni se han dejado llevar por el buenismo. Y se agradece, porque si hubiéramos perdido su inconformismo y sus cogotazos contra el mecanicismo y la alienación hubiera sido una cagada (“Bestia” o “Ensalada de Planta Carnívora”, por ejemplo). Quizás este sea todo un hallazgo de Cálida: jugar con el contraste casi antitético de sus letras y su sonido. Hay temas tan magistrales como “La última gran bronca”, con su superposición de capas habladas que parecen reflejar la incomprensión entre personas, que no confunden, pero es incuestionable el efecto que consiguen las frases-mazazo acompañadas de melodías que resultan alegres.

Si este es el camino que quiere seguir Disco Las Palmeras!, bienvenido es. Aunque no sepamos si aplaudimos más su decisión de experimentar o el resultado que han conseguido.

Por cierto, una cosa: Robert Smith, llévatelos al Meltdown Festival 2018.

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