Crónica del concierto de Maga en Sevilla (Teatro Central)

Por El Último de la Fila 0

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La banda sevillana deleita a sus seguidores con un concierto emocionante y vibrante a partes iguales.

No todas las bandas son profetas en su tierra, pero por fortuna Maga sí lo son. Queridos como pocos por su paisanos, el pasado jueves la formación compuesta por Miguel Rivera, Javier Vega y César Díaz, junto a Pepe Benitez a la batería si dio un gran baño ante un público que llenó el Teatro Central. Un público con ganas de ver cómo iban a sonar sus nuevos temas y clásicos de siempre pero con un matiz distintos, con arreglos de cuerdas, con sintes, cajas de ritmos, es decir, unos ropajes nuevos pero que en el fondo escondían la misma melancolía de siempre.

Eran las diez de la noche cuando se apagaron las luces de la sala y tras el telón negro comenzaron a sonar los primeros acordes de “Azul cabeza abajo”. Han pasado casi quince años desde que viera la luz y aún sigue emocionando como con la primera escucha. Miguel a solas con la sedosa cama que ofrecía la compañía del violín, viola y violoncello. Canciones que han supuesto la banda sonora de una juventud siguen sonando  vigentes ahora que más de uno se planta con descendientes en el teatro y mira más cerca a los cuarenta que a los treinta.

por Ignacio Sánchez-Suárez

La novedosa puesta en escena contaba además con la ilustradora María Hesse como invitada especial. Fue ella la encargada de dar la nota de color plasmando esas canciones sobre un lienzo a la vez que iba tarareando cada una de las composiciones en las que estuvo presente, baile incluido con Miguel. A pesar de lo notable de su último disco, un Salto Horizontal que los trajo de nuevo a la primera línea, siempre subía un cosquilleo cuando el tema que se interpretaba olía a su precioso debut o el EP donde nació todo; donde un grupo decidió saltar del inglés de Supertube (el germen de la banda) al castellano como bien recordaba Miguel, y donde tras repetir muchas veces “maga” en “Una piel de Astracán” decidieron que deberían llamarse así. Estas primeras canciones, la ya mencionada junto a “Des-pi-de” y “Medusa”, cayeron de golpe, tuvieron su momento, sus aplausos ganados con una interpretación simpática donde los fallos en la caja de ritmos se vencían con gracias. El hombre contra la máquina. Iba siendo imposible dejar de sonreír viendo el cariño con el que la banda iba regalándonos cada instante, cada melodía, cada poesía. Todo centralizado en un Miguel dueño y señor de las tablas erigido en auténtico director de obra.

A pesar de no contar con la colaboración de Anni B. Sweet en “Por las tardes en el frío de las tiendas” o acordarse de Zahara, sí que hizo acto de presencia Javier Ojeda de Danza Invisible, de quien Miguel dijo que fue uno de sus inspiraciones para decidirse a dar el salto y ponerse delante de un micro. Extra motivado y animando al público a ponerse en pie interpretó junto al grupo “Sin aliento”. Difícil quedarse con un momento solo de una velada que quedará grabada, pero quizás por lo simbólico nos quedamos con “Silencio” y su interpretación acústica más del lado cofrade, lejos del toque pop del disco. La dualidad de la sociedad sevillana y su lucha por la Semana Santa hecha canción.

La recta final fue motivo para que el público se pusiera en pie para aplaudir una “Diecinueve” que sigue teniendo poniendo los pelos de punta, la preciosista “Celesta” y la guinda de “Agosto Esquimal”. Como nos contaba Miguel hace unos días en la entrevista que nos concedió: “Solo existe el aquí y ahora”, pues disfrutemos ahora de poder tener a Maga aquí entre nosotros. Chapó chavales.

Galería del concierto de Maga en Sevilla

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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